Soy un borrador, un carbónico usado mil veces
Soy una nube pasajera…pero tormentosa.
Soy un torbellino, una calma, una paz, un pez, una paloma.
Soy lisa y plana…pero al instante soy una curva perfecta…desmesuradamente bella
Soy así y así no soy
Soy yo…soy ella…y soy vos
Soy un constante cambio, una ráfaga que despeina,
una palabra que sosiega, una caricia a tiempo un abrazo profundo…
Y soy la ignorancia de la ingratitud, la arrogancia,
la princesa que no crece y la adultez de una familia sin padres.
Soy un pasado oscuro sin limites, un presente breve, puro e impuro, mendaz, elocuente..Creíble..Visible
Soy como un nudo en tu garganta, como una mentira a destiempo, soy tu mejor apuesta, pero tu peor salida
Soy arriba y soy abajo.
No se ser gris, no se ser tibia…
No se tocar tu rostro sin tocar tu alma
No se abrir la puerta sin invitarte a pasar
Muevo las manos como haciendo ademanes,
como queriendo agarrar las palabras que se transfiguran en la mente y me parece que vuelan en el aire enviciado,
pero no logro asirlas…
Trato de describir a la princesa,y a la vez describir lo que soy…
Lo que soy se comió a la princesa o la princesa se comió lo que soy?
Es ver todo con tanta claridad y marearme, para volverme gris, nublada y borrosa
Es ver llorar a esa princesa frágil y dócil, domable de manos pequeñas, y temblar de miedo por saber que su dolor no es real, que sus lagrimas no son mas que un reflejo fallido de todo su sistema intelectual y nervioso haciendo una catarsis plena,
Es querer asir entre mis manos y alinear mi sombra a la de esa princesa para contarle, que el mundo tiene mil rincones perdidos y mil maravillas mas de las que sus ojos han visto, es saber que sin palabras, puedo decirle a esa princesita, que no tema, porque yo estoy aca,
Es saber que ella y yo convivimos, y que sea él o sea ella quien este frente a nosotras,
la vera a ella…o me notara ami.
Si me preguntan qué es mi blog, les diré que no lo sé. Pero si le preguntan a él, les dirá quien soy yo.
miércoles, 22 de diciembre de 2010
viernes, 17 de diciembre de 2010
él, yo y ella
Cuando llegué los días habían cambiado tu sonrisa y tu figura.
Y estabas parada con tu vestido negro, toda dama, señorita y princesa. El pelito suelto, los labios rosados, y todo el pudor entre las piernas.
Y caminabas por delante como enseñándome el camino. Mientras miraba tu culo menearse como gritándome desesperado.
No comprendí tu sonrisa temerosa saliendo del ascensor. No comprendí tu mirada perdida ni el titubeo al insertar las llaves en la cerradura.
Más sí comprendí todo, cuando cerré la puerta y contra ella se estampó mi cuerpo por la avalancha de todo tu ser sobre mi.
Atosigada contra mi piel te sentí lamiéndome milímetro a milímetro.
Atolondrada en mi pija a esa altura dura y erecta, con los ojos perdidos, con la mirada extraviada, desorbitada, orbitando en un solo sentido.
Y esta mañana de nuevo señorita con tu vestido de arbolitos verdes, sirviéndome el desayuno en la cama, comiendo tostadas, riendo como señorita burguesa. Untando la manteca y cebándome el mate. Mostrándome fotos, enseñándome reglas.
Y de repente con el vestido de arbolitos verdes se fue la dama burguesa y renació en tu piel la plebeya más hermosa, disimulada y sádica. Diáfana. Tomando todo para tu placer, absorbiéndome la vida, las entrañas, las secreciones y los aromas que mi cuerpo exhalaba para llamarte.
Fui preso y mendigo. Fui testigo y cómplice. Me sentí renacer en la odisea de tu cuerpo sobre mi terreno ávido y estéril.
Cuerpo a cuerpo, piel a piel. Jadeo a jadeo.
Y sentado frente a esta misma mesa en la que ahora te veo cocinar, recuerdo como acabaste por pedirme las obscenidades que jamás nadie me pidió, como si fueran las hazañas más perspicaces de Dios.
Como te enroscaste en tu propio placer hasta no reconocer los limites de la atmosfera que quemaba invisible tus pestañas negras, tus muslos húmedos con sabor a mi, tu pubis segregando toda clase de líquidos para hacerme más placentero mi camino hacia vos. Tus labios rosados una vez más me hablaban desde el silencio, con una súplica tan tuya y de tus ojos.
En esta misma mesa redonda en la que acabé entre tus tetas hoy me servís el almuerzo y te veo fumarte un faso como si la dama burguesa, la plebeya mas hermosa y vos, se hubiesen fundido en un todo. Confundido en un todo.
Solo es preciso desnudarme entero corazón para poder entenderte y saber jugar
el juego que tus reglas plantean.
Y estabas parada con tu vestido negro, toda dama, señorita y princesa. El pelito suelto, los labios rosados, y todo el pudor entre las piernas.
Y caminabas por delante como enseñándome el camino. Mientras miraba tu culo menearse como gritándome desesperado.
No comprendí tu sonrisa temerosa saliendo del ascensor. No comprendí tu mirada perdida ni el titubeo al insertar las llaves en la cerradura.
Más sí comprendí todo, cuando cerré la puerta y contra ella se estampó mi cuerpo por la avalancha de todo tu ser sobre mi.
Atosigada contra mi piel te sentí lamiéndome milímetro a milímetro.
Atolondrada en mi pija a esa altura dura y erecta, con los ojos perdidos, con la mirada extraviada, desorbitada, orbitando en un solo sentido.
Y esta mañana de nuevo señorita con tu vestido de arbolitos verdes, sirviéndome el desayuno en la cama, comiendo tostadas, riendo como señorita burguesa. Untando la manteca y cebándome el mate. Mostrándome fotos, enseñándome reglas.
Y de repente con el vestido de arbolitos verdes se fue la dama burguesa y renació en tu piel la plebeya más hermosa, disimulada y sádica. Diáfana. Tomando todo para tu placer, absorbiéndome la vida, las entrañas, las secreciones y los aromas que mi cuerpo exhalaba para llamarte.
Fui preso y mendigo. Fui testigo y cómplice. Me sentí renacer en la odisea de tu cuerpo sobre mi terreno ávido y estéril.
Cuerpo a cuerpo, piel a piel. Jadeo a jadeo.
Y sentado frente a esta misma mesa en la que ahora te veo cocinar, recuerdo como acabaste por pedirme las obscenidades que jamás nadie me pidió, como si fueran las hazañas más perspicaces de Dios.
Como te enroscaste en tu propio placer hasta no reconocer los limites de la atmosfera que quemaba invisible tus pestañas negras, tus muslos húmedos con sabor a mi, tu pubis segregando toda clase de líquidos para hacerme más placentero mi camino hacia vos. Tus labios rosados una vez más me hablaban desde el silencio, con una súplica tan tuya y de tus ojos.
En esta misma mesa redonda en la que acabé entre tus tetas hoy me servís el almuerzo y te veo fumarte un faso como si la dama burguesa, la plebeya mas hermosa y vos, se hubiesen fundido en un todo. Confundido en un todo.
Solo es preciso desnudarme entero corazón para poder entenderte y saber jugar
el juego que tus reglas plantean.
miércoles, 15 de diciembre de 2010
Reflexiones sonsas
Cuando uno crece, empieza a entender que sí existen cosas imposibles. Ese tipo de cosas, que por más intentos que haya, no lograrás. Descubrís que hay despedidas que son por siempre, que hay amores imposibles, enfermedades incurables y fracasos inevitables.
Empieza a notar que no queda otra opción más que asumir que sí, la vida nos regala muchos sí y nos impone un puñado de No.
Probablemente al descubrirlo, perdemos toda nuestra niñez, toda nuestra ingenuidad e inocencia. Crecemos. Nos amoldamos. Empezamos a encasillar, a jugar menos, a refunfuñar más. Nos tornamos más proclives al desencanto, a la paciencia y a la soledad.
De todas formas, algunos, guardamos siempre una esperanza.
Intentamos día a día erguirnos álgidos contra esa certeza que es sospecha. O viceversa. Aunque temamos que de verdad, sea que existen cosas imposibles e indefectiblemente, acabemos por estamparnos contra toda lucha o todo intento.
Despertamos cada día nuevo, creyendo que todo es sí, que todo es posible, que todo es alcanzable. Apagamos el despertador y seguimos soñando que todo es posible. Si no lo hiciéramos, la vida de seguro tendría menos encanto.
Nos vestimos de heroínas o héroes y salimos a la vía sintiéndonos indestructibles. Caminamos por plena peatonal y leemos en un cartel
“seamos realistas. Pidamos lo imposible”
Aun me quedan esperanzas. Y que si no es mucho, al menos es algo.
Y algo es algo.
Empieza a notar que no queda otra opción más que asumir que sí, la vida nos regala muchos sí y nos impone un puñado de No.
Probablemente al descubrirlo, perdemos toda nuestra niñez, toda nuestra ingenuidad e inocencia. Crecemos. Nos amoldamos. Empezamos a encasillar, a jugar menos, a refunfuñar más. Nos tornamos más proclives al desencanto, a la paciencia y a la soledad.
De todas formas, algunos, guardamos siempre una esperanza.
Intentamos día a día erguirnos álgidos contra esa certeza que es sospecha. O viceversa. Aunque temamos que de verdad, sea que existen cosas imposibles e indefectiblemente, acabemos por estamparnos contra toda lucha o todo intento.
Despertamos cada día nuevo, creyendo que todo es sí, que todo es posible, que todo es alcanzable. Apagamos el despertador y seguimos soñando que todo es posible. Si no lo hiciéramos, la vida de seguro tendría menos encanto.
Nos vestimos de heroínas o héroes y salimos a la vía sintiéndonos indestructibles. Caminamos por plena peatonal y leemos en un cartel
“seamos realistas. Pidamos lo imposible”
Aun me quedan esperanzas. Y que si no es mucho, al menos es algo.
Y algo es algo.
martes, 14 de diciembre de 2010
Amigas son las amigas
- Y si salis a correr cuando queres comerte todo?
- Quiero comer idiota, no correr. Si fuera tan fácil desquitarme con otra cosa que no fuera la comida no estaría así…no te parece?
- Ah…ah, es cierto. Ok.
- Tiene que ser otra cosa.
- Mmmm. Lo llamas a Fran! Mantener relaciones sexuales además te ayuda a quemar calorías. No vas a engordar, te divertis y encima, mejoras el cutis!. El combo casi perfecto.
- Sí. Vos lo dijiste. Casi. Es fran. Vos lo viste a fran? Tiene una tabla de planchar en el abdomen. El culito ese hermoso me da ganas de morderlo. Y encima esa sonrisa tan hermosa…no da boluda. No puedo ni quedarme en bolas con el flaco. Me parece que te perdiste en la parte de que me siento como el terrible orto con mi cuerpo.
- Ay! Sí, perdón. No fue una buena idea…pero no estaba mal para pasar el rato tampoco…
- No. Nada mal. Esperá que me acomode con la imagen, y lo llamo 4 veces por semana.
- Si te pegas un viajecito? Digo…cambiar el aire…
- El último viaje que hize me costó 8 kilos.
- 8 kilos?! Eh? Cuándo?
- El de EE.UU.
- Ah. 8?! Que culiada…bien disimulados te los trajiste…
- Si, viste que la ropa, y el invierno…y todo eso…igual sí, eran 8.
- Bue bue…en fin, focalicemos. Nos fuimos de tema. Un cursito de algo?
Digo…fotografía te cabe. Podrías perfeccionar un poco.
- No tengo cámara. La Nikon se rompió y en el service dijeron que me conviene pagar una nueva antes que el arreglo.
- Ufff. Un garrón. Esa cámara nos retrataba extremadamente bonitas…
- Decimelo a mi!
- De cocina mejor no…
- Boluda, sos otaria, o te olvidas del tema central? Problemas de alimentación…es lo mismo que decir que me llevo mal con la comida eh. Con la CO.MI.DA.
- Ayyyy Ana! También vos! Nada te viene bien.!!
- Si, es cierto, perdón. Hoy estoy conchuda.
- No. No. No seas sonsita. Yo estoy medio gila. Y si empezas a fumar?
- Vos me estas hablando en serio?!
- Nop. Pero bue…se me estan agotando las ideas…
- Viste? No es fácil como decías vos…
- Ya sé! Natación. Nadar es super bueno. Te cansas tanto que no podes ni pensar. Ni en comida ni en que estas gorda, ni en cocinar…casi que ni en coger….(va, supongo!)
- Si, pero no creo que me dejen meterme a la pileta con ropa. Y no me pongo una malla ni en pedo. Me oís?! Ni-en-pedo.- aparte me tendría que depilar todos los santos días.
- Tanto te crece el vello?
- Desde cuando decis vello?
- Bue…el pelo. Tanto?
- No. Pero me sirve de justificativo.
- Bueno boluda, si queres nos excusamos juntas y me vuelvo anoréxica yo también! Es más fácil que encontrarte un plan de salvataje. No jodas mas Ana, ponete media pila. Sino, me secas el bocho al pedo. Coopera haceme el favor!
- Perdoname corazón…sé que haces lo mejor. De hecho creo que hace años que no te trataba de pelotuda tan seguido.
- Y ni me quejé eh.
- Eso me está haciendo bien.
- ……..
- Qué?
- Me estas diciendo que si me puteas se te van las ganas de comer?
- Jajaja. Sos una pelotuda importante.
- Gracias. Yo también te quiero.
- Quiero comer idiota, no correr. Si fuera tan fácil desquitarme con otra cosa que no fuera la comida no estaría así…no te parece?
- Ah…ah, es cierto. Ok.
- Tiene que ser otra cosa.
- Mmmm. Lo llamas a Fran! Mantener relaciones sexuales además te ayuda a quemar calorías. No vas a engordar, te divertis y encima, mejoras el cutis!. El combo casi perfecto.
- Sí. Vos lo dijiste. Casi. Es fran. Vos lo viste a fran? Tiene una tabla de planchar en el abdomen. El culito ese hermoso me da ganas de morderlo. Y encima esa sonrisa tan hermosa…no da boluda. No puedo ni quedarme en bolas con el flaco. Me parece que te perdiste en la parte de que me siento como el terrible orto con mi cuerpo.
- Ay! Sí, perdón. No fue una buena idea…pero no estaba mal para pasar el rato tampoco…
- No. Nada mal. Esperá que me acomode con la imagen, y lo llamo 4 veces por semana.
- Si te pegas un viajecito? Digo…cambiar el aire…
- El último viaje que hize me costó 8 kilos.
- 8 kilos?! Eh? Cuándo?
- El de EE.UU.
- Ah. 8?! Que culiada…bien disimulados te los trajiste…
- Si, viste que la ropa, y el invierno…y todo eso…igual sí, eran 8.
- Bue bue…en fin, focalicemos. Nos fuimos de tema. Un cursito de algo?
Digo…fotografía te cabe. Podrías perfeccionar un poco.
- No tengo cámara. La Nikon se rompió y en el service dijeron que me conviene pagar una nueva antes que el arreglo.
- Ufff. Un garrón. Esa cámara nos retrataba extremadamente bonitas…
- Decimelo a mi!
- De cocina mejor no…
- Boluda, sos otaria, o te olvidas del tema central? Problemas de alimentación…es lo mismo que decir que me llevo mal con la comida eh. Con la CO.MI.DA.
- Ayyyy Ana! También vos! Nada te viene bien.!!
- Si, es cierto, perdón. Hoy estoy conchuda.
- No. No. No seas sonsita. Yo estoy medio gila. Y si empezas a fumar?
- Vos me estas hablando en serio?!
- Nop. Pero bue…se me estan agotando las ideas…
- Viste? No es fácil como decías vos…
- Ya sé! Natación. Nadar es super bueno. Te cansas tanto que no podes ni pensar. Ni en comida ni en que estas gorda, ni en cocinar…casi que ni en coger….(va, supongo!)
- Si, pero no creo que me dejen meterme a la pileta con ropa. Y no me pongo una malla ni en pedo. Me oís?! Ni-en-pedo.- aparte me tendría que depilar todos los santos días.
- Tanto te crece el vello?
- Desde cuando decis vello?
- Bue…el pelo. Tanto?
- No. Pero me sirve de justificativo.
- Bueno boluda, si queres nos excusamos juntas y me vuelvo anoréxica yo también! Es más fácil que encontrarte un plan de salvataje. No jodas mas Ana, ponete media pila. Sino, me secas el bocho al pedo. Coopera haceme el favor!
- Perdoname corazón…sé que haces lo mejor. De hecho creo que hace años que no te trataba de pelotuda tan seguido.
- Y ni me quejé eh.
- Eso me está haciendo bien.
- ……..
- Qué?
- Me estas diciendo que si me puteas se te van las ganas de comer?
- Jajaja. Sos una pelotuda importante.
- Gracias. Yo también te quiero.
domingo, 12 de diciembre de 2010
El mundo contra mí
Llamó uno de mis mejores amigos ayer. Llamó pura y exclusivamente para decirme que vió una película en la que la actriz principal es igualita a mi. Dos carcajadas de por medio y le digo, “ ya sé, la tana ferro, la de Un novio para mi mujer! . Dejalo juanchi, no sos el primero que me lo dice".
Y sabes qué? Capaz que sí. Capaz que algunas cosas se me parezcan. De hecho la minita me parece una ídola.
Pasa que yo voy por la vida opinando. De todo. De casi todos. ( yo lo tomaría como un halago, si opino de vos, es porque aunque más no sea en algo mínimo, me moviste).
Nunca jamás expreso una opinión o comentario de mala leche. Lo que no quiere decir que todo lo que digo sea bueno. Muy por el contrario, quizás que hasta en su mayoría, mis comentarios suenen agresivos o negativos. Pero eso es para la gente poco inteligente y negativa que no es capaz de reciclar para el lado bueno y tomar un consejo como tal, sin ponerse siempre a la defensiva.
Por decirte, si me caes con ese pullvorcito amarillo patito, me veo obligada a hacerte el comentario básico. No te queda bien. Sí. El pullover está precioso, pero te queda como el orto. Convengamos que tampoco soy cruel el 100 % de las veces. En general tiro el comentario, después de acuerdo a la respuesta de la otra persona, me veo obligada o no a extender mi comentario con una base de fundamento.
No puedo omitir que te quede mal, que no te haga lucirte, que te marca demasiado y resalta partes que no tenes bonitas. Ya sé, todos somos libres de vestir lo que se nos antoje. Es simplemente eso, un comentario, de una buena amiga, que te acota una simple observación para que tengas en cuenta…u omitas. Los consejos están para ser tomados, o rechazados.
Yo personalmente, siempre…y oime bien, siempre tomo los consejos. Desde el que me da el verdulero o mi mejor amiga. Lo proceso y luego veo qué es lo que me sirve a mi con mi mundo dentro de esa opinión. Aun ese que viene de la persona con más mala leche en el mundo. Quizás que es mala onda, pero no le falta inteligencia.
Seguramente peco de soberbia, pero creo que lejos de ser una mala cualidad, es algo meritorio. En definitiva, si me sabes aprovechar, podría serte sumamente útil.
Si Nati viene y me cuenta algo, no puedo evitar opinar. En definitiva, no es que ando opinando de la gente que no interfiere en mi vida.
Pasa que considero que tanto el cliente que viene a primera hora de la mañana a pagarme dos lapiceras y una regla de 2 pesos con 100 pesos como mi mamá que me llama cada muerte de obispo, tienen el mismo espacio para recibir mis críticas y mis observaciones.
Pido perdón a quien le moleste. Es algo verborágico. Es casi una incontinencia verbal. Me sale. Es como mirar un cuadro y examinarlo. Es como releer mis escritos y corregirme para mayor excelencia (aunque no siempre lo logre). Tal vez soy demasiado exigente con los otros, pero les aseguro que mucho menos de lo que lo soy conmigo misma.
Es algo innato. Soy opinóloga. O criticona. o exigente. O como quieran denominarlo.
A veces me trae problemas, otras me sitúa en el lugar de la amiga más consultada a la hora de los problemas. Ya sean de índole amoroso, laboral o sexual.
Lo cierto es que a veces mamá me reta cuando acuso cierta falta de diplomacia en ámbitos que ella no concibe la expresión como una posibilidad.
Si un proveedor no me atiende como corresponde, me es imposible no expresarle mi disconformidad. Lo siento querido, tu trabajo es llamar una vez por semana para ver qué mercadería falta. No voy a callarme en eso. Si vos hicieras bien tu trabajo, no tendría nada que decir. O diría algo bueno de seguro.
Me reta si no hablo del clima con los vecinos y en lugar de eso me defenestra cuando digo “qué pedo te alzaste anoche eh..te oí tarde tratando de embocarle a la llave”.
Facu se enoja cuando peleo con las cajeras del supermercado del frente de casa porque siempre que voy, nunca tienen monedas y me quedan debiendo. No loco. No es así. Es un supermercado, su labor incluye buscar el cambio necesario para poder cobrarles a los clientes. Entiendo lo de los 5, incluso te puedo perdonar los 10, porque es cierto que vivimos en un país donde la moneda vale más por su peso que por su valor. Pero 50 centavos?! 1 peso?! Vos me viste cara de –RockandFeller como para donarte plata a vos. Encima y justo a VOS!? No loco. Preocupate de hacer bien tu trabajo que yo procuro la excelencia para el mío.
Al fin de cuenta, digo lo siguiente, yo sería menos criticona si las cosas funcionaran mejor. Si cada uno de nosotros hiciera las cosas como corresponde. Si cruzara la calle por donde se debe, si no pelara la mandarina en la calle, si vos tuvieras cambio para darme el vuelto, si Telecom no me cobrará cosas insólitas que jamás mencionaron a la hora del contrato, si la televisión no tuviera un contenido cada vez más pedorro y si las maestras enseñaran mejor el castellano (o algunos estudiaran más. ( Y no incluyo a aquellos que lamentablemente no tienen la posibilidad de educarse). ) Doble paréntesis?!
En fin. El mundo gira y mientras gire así, voy a seguir opinando, criticando y comentando. Siempre en buena ley. Siempre de buena leche. Aunque no siempre sea positivo.
Hagame y hagase el favor.
No lo tome como algo malo. Saque lo positivo. O haga las cosas como es “debido” y reciba solo buenas críticas.
Y sabes qué? Capaz que sí. Capaz que algunas cosas se me parezcan. De hecho la minita me parece una ídola.
Pasa que yo voy por la vida opinando. De todo. De casi todos. ( yo lo tomaría como un halago, si opino de vos, es porque aunque más no sea en algo mínimo, me moviste).
Nunca jamás expreso una opinión o comentario de mala leche. Lo que no quiere decir que todo lo que digo sea bueno. Muy por el contrario, quizás que hasta en su mayoría, mis comentarios suenen agresivos o negativos. Pero eso es para la gente poco inteligente y negativa que no es capaz de reciclar para el lado bueno y tomar un consejo como tal, sin ponerse siempre a la defensiva.
Por decirte, si me caes con ese pullvorcito amarillo patito, me veo obligada a hacerte el comentario básico. No te queda bien. Sí. El pullover está precioso, pero te queda como el orto. Convengamos que tampoco soy cruel el 100 % de las veces. En general tiro el comentario, después de acuerdo a la respuesta de la otra persona, me veo obligada o no a extender mi comentario con una base de fundamento.
No puedo omitir que te quede mal, que no te haga lucirte, que te marca demasiado y resalta partes que no tenes bonitas. Ya sé, todos somos libres de vestir lo que se nos antoje. Es simplemente eso, un comentario, de una buena amiga, que te acota una simple observación para que tengas en cuenta…u omitas. Los consejos están para ser tomados, o rechazados.
Yo personalmente, siempre…y oime bien, siempre tomo los consejos. Desde el que me da el verdulero o mi mejor amiga. Lo proceso y luego veo qué es lo que me sirve a mi con mi mundo dentro de esa opinión. Aun ese que viene de la persona con más mala leche en el mundo. Quizás que es mala onda, pero no le falta inteligencia.
Seguramente peco de soberbia, pero creo que lejos de ser una mala cualidad, es algo meritorio. En definitiva, si me sabes aprovechar, podría serte sumamente útil.
Si Nati viene y me cuenta algo, no puedo evitar opinar. En definitiva, no es que ando opinando de la gente que no interfiere en mi vida.
Pasa que considero que tanto el cliente que viene a primera hora de la mañana a pagarme dos lapiceras y una regla de 2 pesos con 100 pesos como mi mamá que me llama cada muerte de obispo, tienen el mismo espacio para recibir mis críticas y mis observaciones.
Pido perdón a quien le moleste. Es algo verborágico. Es casi una incontinencia verbal. Me sale. Es como mirar un cuadro y examinarlo. Es como releer mis escritos y corregirme para mayor excelencia (aunque no siempre lo logre). Tal vez soy demasiado exigente con los otros, pero les aseguro que mucho menos de lo que lo soy conmigo misma.
Es algo innato. Soy opinóloga. O criticona. o exigente. O como quieran denominarlo.
A veces me trae problemas, otras me sitúa en el lugar de la amiga más consultada a la hora de los problemas. Ya sean de índole amoroso, laboral o sexual.
Lo cierto es que a veces mamá me reta cuando acuso cierta falta de diplomacia en ámbitos que ella no concibe la expresión como una posibilidad.
Si un proveedor no me atiende como corresponde, me es imposible no expresarle mi disconformidad. Lo siento querido, tu trabajo es llamar una vez por semana para ver qué mercadería falta. No voy a callarme en eso. Si vos hicieras bien tu trabajo, no tendría nada que decir. O diría algo bueno de seguro.
Me reta si no hablo del clima con los vecinos y en lugar de eso me defenestra cuando digo “qué pedo te alzaste anoche eh..te oí tarde tratando de embocarle a la llave”.
Facu se enoja cuando peleo con las cajeras del supermercado del frente de casa porque siempre que voy, nunca tienen monedas y me quedan debiendo. No loco. No es así. Es un supermercado, su labor incluye buscar el cambio necesario para poder cobrarles a los clientes. Entiendo lo de los 5, incluso te puedo perdonar los 10, porque es cierto que vivimos en un país donde la moneda vale más por su peso que por su valor. Pero 50 centavos?! 1 peso?! Vos me viste cara de –RockandFeller como para donarte plata a vos. Encima y justo a VOS!? No loco. Preocupate de hacer bien tu trabajo que yo procuro la excelencia para el mío.
Al fin de cuenta, digo lo siguiente, yo sería menos criticona si las cosas funcionaran mejor. Si cada uno de nosotros hiciera las cosas como corresponde. Si cruzara la calle por donde se debe, si no pelara la mandarina en la calle, si vos tuvieras cambio para darme el vuelto, si Telecom no me cobrará cosas insólitas que jamás mencionaron a la hora del contrato, si la televisión no tuviera un contenido cada vez más pedorro y si las maestras enseñaran mejor el castellano (o algunos estudiaran más. ( Y no incluyo a aquellos que lamentablemente no tienen la posibilidad de educarse). ) Doble paréntesis?!
En fin. El mundo gira y mientras gire así, voy a seguir opinando, criticando y comentando. Siempre en buena ley. Siempre de buena leche. Aunque no siempre sea positivo.
Hagame y hagase el favor.
No lo tome como algo malo. Saque lo positivo. O haga las cosas como es “debido” y reciba solo buenas críticas.
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Eso que llevas dentro
Ana llamó anoche, preguntando si podía acompañarla a “un lugar” hoy por la tarde. Si bien me pareció extraño, viniendo de Ana, pude aceptar sin desconfianza.
Mientras manejaba hacia la reunión, como ella le denominó, estaba algo nerviosa, nada sumamente perceptible, pero se la notaba algo extraña.
No dijo mucho y no me atreví a pedir más datos. Estaba expuesto que ella solo me necesitaba ahí por alguna razón y soy lo suficientemente amiga como para no exigir explicaciones cuando no hay palabras para darlas.
Hoy, Ana, lloró ante 12 personas. Se abrazo con la mitad de la gente que estaba en esa reunión. Admitió cuánto coraje y cuánto valor tubo que unir para llevarme ahí.
Yo estaba en una sillita, sentada en un círculo de personas que hablaban de cosas extrañas, actos terribles, odios tremendos, hechos lastimosos y penosos.
Ana contaba que vomitaba cada vez que comía cualquier cosa sólida.
Ana contó que la primera vez que se vio gorda estaba en mi casa.
Y que aquel vestido azul no le quedo como ella necesitaba. Enumeró una a una las causas por las que se atraca con comida, buscando rellenar huecos que siente en su interior.
Por varios minutos me pareció estar oyendo a una extraña. Si no fuera que conozco el timbre de su voz tanto como el mío, hubiese jurado que ese discurso no era suyo.
Mi amiga Ana estaba pidiendo ayuda a gritos. Estaba diciendo que cada vez que algo no satisface su exigente estandarte de realización se atosiga con bocados de cosas engordantes para saciarse.
Se lastima solo porque las cosas no salen como espera. Come o devora como dijo, solo porque algo falla o falta.
Con Ana crecimos juntas, tuvimos etapas parecidas, simbiosis de períodos, charlas inagotables de noche en pijamas y de días con termos de mate.
Es una mujer increíblemente inteligente, y no porque lo digo yo, sino que lo es. Es bonita, a su modo. Quizás no es la belleza más convencional del par de tetas grandes con el pelo lacio y rubio y el metro setenta, pero es bonita. Tiene pestañas lindas, una sonrisa algo tierna, bonitas piernas y un sentido del humor que atravesaría a cualquier hombre guapo.
Después de oírla un rato, me largue a llorar. No pude evitarlo. Su historia estaba conmoviéndome hasta a médula. No sé exactamente si sentía miedo, terror, culpa o responsabilidad.
De pendeja nos juntábamos a retorcernos la panza para sacarnos los rollitos, hacíamos competencia de cuantos kilos podíamos perder en una semana, aunque no había nada que reducir, más que el grado de idiotez.
Perdoname Ana. Siempre pensé que esa época había pasado.
Siempre creí que estabas bien.
Pensé que llamarnos sibaritas era glamoroso y no ví cuánto daño había en todo eso de fabular con la comida. Al final no era un chiste.
Volvimos a casa y nadie dijo nada en el camino. Ella maneja mientras lloraba por lo bajo. Yo no sabía donde ubicarme frente a su dolor. No sabía como ayudarla. No quería decir palabras estúpidas. No quería rellenar el vacío con algo que no le ayudara realmente.
Cuando uno es real amiga, sabe que el silencio vale más que mil boludeses juntas en momentos como ese. Pero me enfurecí conmigo misma por no encontrarme en palabras para ella.
Yo, que siempre tengo palabras.
Justo para ella en este duro momento no?
Le sugerí pasar más tiempo con ella para evitar que recayera en esos hábitos que después la lastiman más. Pero me dijo que necesitaba una amiga, no un guardia. Entendí.
Y mi único consejo fue que empiece por admitir que no puede manejarlo sola.
Tal vez me equivoco, pero pensar que solita va a reciclar viejos hábitos, no va a llevarla a modificar nada.
La abracé y me pidió que me bajara del auto.
Me quemé el cerebro buscando porqués, buscando causas y esas cosas embrolladas al pedo.
Solo necesito ayudarla. No quiero ver sufrir a Ana. Y llevarme a ese lugar, fue su forma de pedirme ayuda. Lo sé.
Aun no decodifiqué donde ubicarme, ni qué decirle. Solo estoy acumulando muchos abrazos y muchas sonrisas con risas, para hacerle ver cuán bonito es el mundo. Cuan bonita es ella. Abrazarla y decirle cuanto la quiero.
Sería inútil recordarle las cosas de mujer brava que ha hecho, los mil mundos que ha creado, los cielos que ha recorrido y las metamorfosis por las que ha atravesado solo con un par de raspones.
Solo quisiera poder abrazarla y sanarle las heridas. Lo juro.
Si solo pudiera ser suficiente…
Mientras manejaba hacia la reunión, como ella le denominó, estaba algo nerviosa, nada sumamente perceptible, pero se la notaba algo extraña.
No dijo mucho y no me atreví a pedir más datos. Estaba expuesto que ella solo me necesitaba ahí por alguna razón y soy lo suficientemente amiga como para no exigir explicaciones cuando no hay palabras para darlas.
Hoy, Ana, lloró ante 12 personas. Se abrazo con la mitad de la gente que estaba en esa reunión. Admitió cuánto coraje y cuánto valor tubo que unir para llevarme ahí.
Yo estaba en una sillita, sentada en un círculo de personas que hablaban de cosas extrañas, actos terribles, odios tremendos, hechos lastimosos y penosos.
Ana contaba que vomitaba cada vez que comía cualquier cosa sólida.
Ana contó que la primera vez que se vio gorda estaba en mi casa.
Y que aquel vestido azul no le quedo como ella necesitaba. Enumeró una a una las causas por las que se atraca con comida, buscando rellenar huecos que siente en su interior.
Por varios minutos me pareció estar oyendo a una extraña. Si no fuera que conozco el timbre de su voz tanto como el mío, hubiese jurado que ese discurso no era suyo.
Mi amiga Ana estaba pidiendo ayuda a gritos. Estaba diciendo que cada vez que algo no satisface su exigente estandarte de realización se atosiga con bocados de cosas engordantes para saciarse.
Se lastima solo porque las cosas no salen como espera. Come o devora como dijo, solo porque algo falla o falta.
Con Ana crecimos juntas, tuvimos etapas parecidas, simbiosis de períodos, charlas inagotables de noche en pijamas y de días con termos de mate.
Es una mujer increíblemente inteligente, y no porque lo digo yo, sino que lo es. Es bonita, a su modo. Quizás no es la belleza más convencional del par de tetas grandes con el pelo lacio y rubio y el metro setenta, pero es bonita. Tiene pestañas lindas, una sonrisa algo tierna, bonitas piernas y un sentido del humor que atravesaría a cualquier hombre guapo.
Después de oírla un rato, me largue a llorar. No pude evitarlo. Su historia estaba conmoviéndome hasta a médula. No sé exactamente si sentía miedo, terror, culpa o responsabilidad.
De pendeja nos juntábamos a retorcernos la panza para sacarnos los rollitos, hacíamos competencia de cuantos kilos podíamos perder en una semana, aunque no había nada que reducir, más que el grado de idiotez.
Perdoname Ana. Siempre pensé que esa época había pasado.
Siempre creí que estabas bien.
Pensé que llamarnos sibaritas era glamoroso y no ví cuánto daño había en todo eso de fabular con la comida. Al final no era un chiste.
Volvimos a casa y nadie dijo nada en el camino. Ella maneja mientras lloraba por lo bajo. Yo no sabía donde ubicarme frente a su dolor. No sabía como ayudarla. No quería decir palabras estúpidas. No quería rellenar el vacío con algo que no le ayudara realmente.
Cuando uno es real amiga, sabe que el silencio vale más que mil boludeses juntas en momentos como ese. Pero me enfurecí conmigo misma por no encontrarme en palabras para ella.
Yo, que siempre tengo palabras.
Justo para ella en este duro momento no?
Le sugerí pasar más tiempo con ella para evitar que recayera en esos hábitos que después la lastiman más. Pero me dijo que necesitaba una amiga, no un guardia. Entendí.
Y mi único consejo fue que empiece por admitir que no puede manejarlo sola.
Tal vez me equivoco, pero pensar que solita va a reciclar viejos hábitos, no va a llevarla a modificar nada.
La abracé y me pidió que me bajara del auto.
Me quemé el cerebro buscando porqués, buscando causas y esas cosas embrolladas al pedo.
Solo necesito ayudarla. No quiero ver sufrir a Ana. Y llevarme a ese lugar, fue su forma de pedirme ayuda. Lo sé.
Aun no decodifiqué donde ubicarme, ni qué decirle. Solo estoy acumulando muchos abrazos y muchas sonrisas con risas, para hacerle ver cuán bonito es el mundo. Cuan bonita es ella. Abrazarla y decirle cuanto la quiero.
Sería inútil recordarle las cosas de mujer brava que ha hecho, los mil mundos que ha creado, los cielos que ha recorrido y las metamorfosis por las que ha atravesado solo con un par de raspones.
Solo quisiera poder abrazarla y sanarle las heridas. Lo juro.
Si solo pudiera ser suficiente…
martes, 30 de noviembre de 2010
Prefiero la duda
Sabes que le pasaba?
Le pasaba que sabía que no había segunda oportunidad.
Le pasaba que después de noches como esa, ella quedaba suspirando sobre la cama cincuenta minutos antes de dormirse. Lo pensaba y lo recordaba.
Pensaba que tal vez sí….pero se convencía de que no.
No tenía sentido ir a confesarle todo ese mar de dudas. Todas esas elucubraciones que fabulaba con él. Porque él diría que no. Y todo cambiaría de repente. Aunque por esas putas casualidades nada hubiese habido antes.
Si pero no. No pero sí.
Todo era así con él.
En segmentos cortos pero intensos, todo era sí. Sí.
Sí te quiero. Sí me gustas. Si me calentas. Si me haces volar y reír. Si me das ganas. Si me haces mas linda. Sí. Sí a vos. A mí. A nosotros.
Punto aparte y te volves un no. Rotundo y firme No.
No por tu frialdad /fingida o adquirida/ no porque no me querrás y arruinaré todo sin querer queriendo.
No por nuestra historia. Que al mismo tiempo toda esa misma historia debería demarcarnos en un Sí claro y potente.
No porque a veces me inhibís de la peor forma, no porque me da miedo que a veces me aburras. No porque sos tan pedestre. / Aunque sospeche que quizás tu teoría de que los opuestos están más cerca entre sí de lo que creemos. Como en un círculo que dibujamos sobre una hoja de papel. Y al finalizar el círculo nos encontramos en el punto de partida. Como la tierra está tan cerca del cielo. Y en el cielo tienen de vecinos al infierno/.
Hoy no voy a invitarte al teatro. Quizá te invite al cine. O a dormir conmigo.
Para solo dormir. Para besarte un rato seguido tal vez. Pero dormir como si nada de todo el otro plano existiera.
Dormir con vos para demostrarme que excedes todo ese universo sexuado y arrollador. Para incorporarte en mi mundo como algo más que un juguete sexual del cual me sirvo como base sobre la cual erigir mi mundo de corazas.
Jugar los cuatro domingos del mes. Jugar un miércoles o un lunes.
Y volver a conseguir un paseo los domingos con mis pies apoyados sobre la guantera.
Le pasaba que sabía que no había segunda oportunidad.
Le pasaba que después de noches como esa, ella quedaba suspirando sobre la cama cincuenta minutos antes de dormirse. Lo pensaba y lo recordaba.
Pensaba que tal vez sí….pero se convencía de que no.
No tenía sentido ir a confesarle todo ese mar de dudas. Todas esas elucubraciones que fabulaba con él. Porque él diría que no. Y todo cambiaría de repente. Aunque por esas putas casualidades nada hubiese habido antes.
Si pero no. No pero sí.
Todo era así con él.
En segmentos cortos pero intensos, todo era sí. Sí.
Sí te quiero. Sí me gustas. Si me calentas. Si me haces volar y reír. Si me das ganas. Si me haces mas linda. Sí. Sí a vos. A mí. A nosotros.
Punto aparte y te volves un no. Rotundo y firme No.
No por tu frialdad /fingida o adquirida/ no porque no me querrás y arruinaré todo sin querer queriendo.
No por nuestra historia. Que al mismo tiempo toda esa misma historia debería demarcarnos en un Sí claro y potente.
No porque a veces me inhibís de la peor forma, no porque me da miedo que a veces me aburras. No porque sos tan pedestre. / Aunque sospeche que quizás tu teoría de que los opuestos están más cerca entre sí de lo que creemos. Como en un círculo que dibujamos sobre una hoja de papel. Y al finalizar el círculo nos encontramos en el punto de partida. Como la tierra está tan cerca del cielo. Y en el cielo tienen de vecinos al infierno/.
Hoy no voy a invitarte al teatro. Quizá te invite al cine. O a dormir conmigo.
Para solo dormir. Para besarte un rato seguido tal vez. Pero dormir como si nada de todo el otro plano existiera.
Dormir con vos para demostrarme que excedes todo ese universo sexuado y arrollador. Para incorporarte en mi mundo como algo más que un juguete sexual del cual me sirvo como base sobre la cual erigir mi mundo de corazas.
Jugar los cuatro domingos del mes. Jugar un miércoles o un lunes.
Y volver a conseguir un paseo los domingos con mis pies apoyados sobre la guantera.
sábado, 27 de noviembre de 2010
Yo-mi otro yo- Y vos
Y o m e q u i e r o. M e c o n o z c o y m e a m o .
Me soporto, me peleo y me maltrato y también me mimo y me cuido.
Yo paso 24 hs conmigo misma.
Soy siempre la que está del otro lado del espejo (en el reflejo).
Soy siempre las mismas críticas e intransigencias. Soy siempre la ingenua, la sonsita,
la más fierita.
Pero siempre soy también, la más sexuada, la pasional, la más extremista y la más bonita.
Me acuno en noches tristes, me toco en noches de insomnio, me ato trenzas y me pongo crema (confiesoque poco).
Siempre se repite mi mundo en mí.
Cuando pinto un cuadro, cuando fumo mirando por la ventana.
Siempre soy la que viaja conmigo en el ascensor.
Siempre están mis ojos para mirarme desnuda en la bañera, siempre son mis manos sobre mi cuerpo… siempre es mi voz en la conciencia.
Camino conmigo, corro conmigo, bebo conmigo y juego juegos con mis únicas reglas.
Salvo cuando estoy con vos
Ahí mi mundo ya no es mío solo.
Ahí son mis manos y las tuyas- Nuestras.
En la cama o sobre la mesada, son mis deseos, los de ella y los tuyos.
-Los nuestros-.
En el colchón recae mi piel y la tuya. Ambas
En los diálogos, ya no es solo mi voz, mi mundo y mi óptica. Es toda una página donde inventar todo un mundo nuevo. Con lo que sale de tu boca, con mi proyección del mundo, con tus ideas y mis ademanes.
En mis pinturas, escritos y partituras, está tu mirada, tu apreciación y tu respeto.
Estás por mí, en donde yo te pongo, donde mi mundo te dispone, en cuerpo, alma, deseo y tiempo, pero también sos vos desde el afuera. Del otro lado del cristal que recubre mi esfera.
No soy más unas vacaciones en base single, ni el cuarto de helado sola. No soy más un número impar (por más que casi siempre seamos tres).
Dejo de tomar decisiones sola, no porque no pueda tomarlas sola, sino porque elijo escucharte y tomar tu ayuda. Con vos ya no hay un lado de la cama tendido por las mañanas. Ni soy mi solo juego de reglas únicas. Dejo de lado un poco de mi ser y me vuelvo algo completo. Se pone en práctica la Gestalt y el todo es más que la suma de las partes.
Vos me das, no solo la posibilidad, sino que también el placer de salirme por un momento de mi. De lo que soy, de lo que he sido. Porque me amo. Pero a veces me canso.
Y no solo me das posibilidades, sino que te dejas. Me dejas entrar en tu mundo. Pasear por los recovecos de los lugares, por los sabores de tus dulzuras y por las bases y fundamentos de tus ideas.
Vos en mi. Yo en vos.
Yo contigo, tu conmigo.
Cada vez que hablo con vos, que te miro, que te observo, que te aprendo, es como una proposición a salir a jugar.
A veces me gritas desde la vereda mientras me asomo al jardín, otras tocas el timbre y te anuncias modificando la voz. Y siempre es tan bonito jugar con vos.
Jugar con otro.
Para dejar de ser uno. Para volverse un otro.
O ni otro. Ni uno.
Sino algo nuevo. Bonito, radiante y renovado.
Seguramente, mejorado.
Practicar la paciencia y la inocencia, para asombrarse siempre ante lo nuevo.
Y ante lo conocido.
Ejercer la piedad y el consuelo. La amistad, el amor, el cariño.
Es la exacerbación de estar vivo. Es la plenitud. Es el viaje de todos los tiempos.
Viajar es como Enamorarse .
Enamorarse es como jugar.
Enarmorarse es como vivir. y estar vivo.
Me soporto, me peleo y me maltrato y también me mimo y me cuido.
Yo paso 24 hs conmigo misma.
Soy siempre la que está del otro lado del espejo (en el reflejo).
Soy siempre las mismas críticas e intransigencias. Soy siempre la ingenua, la sonsita,
la más fierita.
Pero siempre soy también, la más sexuada, la pasional, la más extremista y la más bonita.
Me acuno en noches tristes, me toco en noches de insomnio, me ato trenzas y me pongo crema (confiesoque poco).
Siempre se repite mi mundo en mí.
Cuando pinto un cuadro, cuando fumo mirando por la ventana.
Siempre soy la que viaja conmigo en el ascensor.
Siempre están mis ojos para mirarme desnuda en la bañera, siempre son mis manos sobre mi cuerpo… siempre es mi voz en la conciencia.
Camino conmigo, corro conmigo, bebo conmigo y juego juegos con mis únicas reglas.
Salvo cuando estoy con vos
Ahí mi mundo ya no es mío solo.
Ahí son mis manos y las tuyas- Nuestras.
En la cama o sobre la mesada, son mis deseos, los de ella y los tuyos.
-Los nuestros-.
En el colchón recae mi piel y la tuya. Ambas
En los diálogos, ya no es solo mi voz, mi mundo y mi óptica. Es toda una página donde inventar todo un mundo nuevo. Con lo que sale de tu boca, con mi proyección del mundo, con tus ideas y mis ademanes.
En mis pinturas, escritos y partituras, está tu mirada, tu apreciación y tu respeto.
Estás por mí, en donde yo te pongo, donde mi mundo te dispone, en cuerpo, alma, deseo y tiempo, pero también sos vos desde el afuera. Del otro lado del cristal que recubre mi esfera.
No soy más unas vacaciones en base single, ni el cuarto de helado sola. No soy más un número impar (por más que casi siempre seamos tres).
Dejo de tomar decisiones sola, no porque no pueda tomarlas sola, sino porque elijo escucharte y tomar tu ayuda. Con vos ya no hay un lado de la cama tendido por las mañanas. Ni soy mi solo juego de reglas únicas. Dejo de lado un poco de mi ser y me vuelvo algo completo. Se pone en práctica la Gestalt y el todo es más que la suma de las partes.
Vos me das, no solo la posibilidad, sino que también el placer de salirme por un momento de mi. De lo que soy, de lo que he sido. Porque me amo. Pero a veces me canso.
Y no solo me das posibilidades, sino que te dejas. Me dejas entrar en tu mundo. Pasear por los recovecos de los lugares, por los sabores de tus dulzuras y por las bases y fundamentos de tus ideas.
Vos en mi. Yo en vos.
Yo contigo, tu conmigo.
Cada vez que hablo con vos, que te miro, que te observo, que te aprendo, es como una proposición a salir a jugar.
A veces me gritas desde la vereda mientras me asomo al jardín, otras tocas el timbre y te anuncias modificando la voz. Y siempre es tan bonito jugar con vos.
Jugar con otro.
Para dejar de ser uno. Para volverse un otro.
O ni otro. Ni uno.
Sino algo nuevo. Bonito, radiante y renovado.
Seguramente, mejorado.
Practicar la paciencia y la inocencia, para asombrarse siempre ante lo nuevo.
Y ante lo conocido.
Ejercer la piedad y el consuelo. La amistad, el amor, el cariño.
Es la exacerbación de estar vivo. Es la plenitud. Es el viaje de todos los tiempos.
Viajar es como Enamorarse .
Enamorarse es como jugar.
Enarmorarse es como vivir. y estar vivo.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
lunes, 22 de noviembre de 2010
Pupurrula II
Yo soy de la clásica estúpida que textea cosas como:
A veces, aun hoy, me pregunto si me hubieses hecho volar al hacer el amor.
Vos sos de la clase de hombre que me responde:
No sé si te hubiese podido hacer volar,
tan sólo sé (y no debería decirlo)
que yo no puedo
hacer el amor
sobre la tierra.
Y la tierra se me parte, la música me recuerda una sonrisa que nunca ví y tu boca me sabe más bonita que ninguna otra cosa en el universo entero.
A veces, aun hoy, me pregunto si me hubieses hecho volar al hacer el amor.
Vos sos de la clase de hombre que me responde:
No sé si te hubiese podido hacer volar,
tan sólo sé (y no debería decirlo)
que yo no puedo
hacer el amor
sobre la tierra.
Y la tierra se me parte, la música me recuerda una sonrisa que nunca ví y tu boca me sabe más bonita que ninguna otra cosa en el universo entero.
sábado, 20 de noviembre de 2010
miércoles, 17 de noviembre de 2010
Al kiosquero de mi vida
Desde tu edad a la mía, he dejado de disfrutar del centenar de gente que se agolpa en un boliche los sábados por la noche. Entonces, a pesar de mis insaciables ganas de estar con vos, no podes pedirme que te acompañe todos los fines de semana a bailar. Perdón.
He dejado de ver a las personas por el tamaño del busto, los pectorales y el tamaño de su nariz. Me interesa ahora, mucho más un hombre con inteligencia y humor antes que uno guapísimo pero algo sonso. Por eso me sorprende que yo te mire con esta cara de boba cuando me sonreís. Si apenas sos un niño!!.
A mi edad, yo disfruto de levantarme a las 9 de la mañana los domingos. Dormir hasta las dos de la tarde ya me parece imposible y casi que una pérdida de tiempo. Pero juro que respeto que duermas toda la mañana mientras yo limpio el baño, hago las compras en la verdulería, tomo más de 60 mates y salgo a caminar por el parque.
Disfruto más, sentarme en un barcito con amigos que un boliche plagado de gente bailando. Porque un viernes, en general, tengo ganas de compartirlo con gente que realmente conozco y quiero, y no persigo el fin de quebrarme del pedo, sino tomarme uno o dos daiquiris mientras río como siempre. Pero tranquila, sin tanta exaltación.
A tu edad, veía a mis amigos casi todos los días. Como mucho cada tres días. Hoy los veo mucho menos, las obligaciones laborales y/o maritales se han antepuesto a nuestros horarios. Aunque no a nuestro cariño ni nuestra forma de relacionarnos. No me mires con cara extraña, no es que no los quiera. Pero ellos están ocupados, y yo también. Por otro lado, ahora disfruto mucho más de estar sola. He aprendido a ser mi mejor compañía. Ya entenderás de qué se trata. O no.
Con tu edad no concebía ni pensar en familias, ni hijos, ni nada sólido por más de dos horas. Porque eso parecía lejano y estaba lejos de ser algo en lo que pudiera o quisiera concentrarme. Pero tampoco quiere decir que vaya a pedirte que nos casemos ni que tengamos hijos ahora.
En mis 19, yo salía con polleritas que apenas me tapaban la cola, me subía a unos tacos que me daban, mínimo, 10 cm más. Andaba de musculosas apretadas y escotadas. Hoy no me subo a esos tacos porque ya me hacen doler a la media hora de estar sobre ellos, y me pone incómoda la pollera tan corta. Ni hablar de las consecuencias obvias de cargar una musculosa escotada con semejante par de tetas. Ya no me causan gracia las guarangadas ni me parece atractivo que un tipo me mire más los pechos que la cara al hablarme. Si vos necesitas eso en una minita, entiendo sí, que vuelvas a ellas.
A tu edad, aún me hablaba con la mitad de mis compañeros del cole. Hoy por hoy, me hablo solo con algunos. Eso es algo que me recuerda el paso del tiempo.
Y pese a todas estas diferencias, puedo sentir lo bien que la pasas estando conmigo. Porque yo lo paso igual de bien.
Y quizás, es solo que soy demasiado estructurada para algunas cosas, y pensar que sí se puede construir algo con tantas diferencias, me resulta casi imposible.
Por lo pronto, no podré volver a ponerme una minifalda de 20 cm, pero puedo, con toda la desinhibición que logré desde tu edad a la mía, desnudarme para vos cada noche. Puedo cocinar los miércoles y puedo enseñarte de otras cosas. Podemos hacer de cuenta, que a veces vuelvo a ser nena y jugamos a esos juegos de los que ya me he olvidado las reglas. Podemos jugar, a que vos me miras y yo me sonrojo. Podemos caminar de la mano. Podemos hacer fiaca todos los domingos.
Puedo retratar tu cuerpo hermoso y adolescente. Puedo contar los pelos de tu barba y los lunares de tu espalda. Puedo acariciar tu cuasi virginidad con soberano respeto, para no lastimar tu ego, ni tu inocencia, y mucho menos tu virilidad.
Al fin y al cabo, lo único que espero de un hombre, es que sepa jugar y jugar, volar y volar, y hacer el amor jugando. Y volando.
Y vos, podes con ambas cosas.
Qué más puedo pedir?
He dejado de ver a las personas por el tamaño del busto, los pectorales y el tamaño de su nariz. Me interesa ahora, mucho más un hombre con inteligencia y humor antes que uno guapísimo pero algo sonso. Por eso me sorprende que yo te mire con esta cara de boba cuando me sonreís. Si apenas sos un niño!!.
A mi edad, yo disfruto de levantarme a las 9 de la mañana los domingos. Dormir hasta las dos de la tarde ya me parece imposible y casi que una pérdida de tiempo. Pero juro que respeto que duermas toda la mañana mientras yo limpio el baño, hago las compras en la verdulería, tomo más de 60 mates y salgo a caminar por el parque.
Disfruto más, sentarme en un barcito con amigos que un boliche plagado de gente bailando. Porque un viernes, en general, tengo ganas de compartirlo con gente que realmente conozco y quiero, y no persigo el fin de quebrarme del pedo, sino tomarme uno o dos daiquiris mientras río como siempre. Pero tranquila, sin tanta exaltación.
A tu edad, veía a mis amigos casi todos los días. Como mucho cada tres días. Hoy los veo mucho menos, las obligaciones laborales y/o maritales se han antepuesto a nuestros horarios. Aunque no a nuestro cariño ni nuestra forma de relacionarnos. No me mires con cara extraña, no es que no los quiera. Pero ellos están ocupados, y yo también. Por otro lado, ahora disfruto mucho más de estar sola. He aprendido a ser mi mejor compañía. Ya entenderás de qué se trata. O no.
Con tu edad no concebía ni pensar en familias, ni hijos, ni nada sólido por más de dos horas. Porque eso parecía lejano y estaba lejos de ser algo en lo que pudiera o quisiera concentrarme. Pero tampoco quiere decir que vaya a pedirte que nos casemos ni que tengamos hijos ahora.
En mis 19, yo salía con polleritas que apenas me tapaban la cola, me subía a unos tacos que me daban, mínimo, 10 cm más. Andaba de musculosas apretadas y escotadas. Hoy no me subo a esos tacos porque ya me hacen doler a la media hora de estar sobre ellos, y me pone incómoda la pollera tan corta. Ni hablar de las consecuencias obvias de cargar una musculosa escotada con semejante par de tetas. Ya no me causan gracia las guarangadas ni me parece atractivo que un tipo me mire más los pechos que la cara al hablarme. Si vos necesitas eso en una minita, entiendo sí, que vuelvas a ellas.
A tu edad, aún me hablaba con la mitad de mis compañeros del cole. Hoy por hoy, me hablo solo con algunos. Eso es algo que me recuerda el paso del tiempo.
Y pese a todas estas diferencias, puedo sentir lo bien que la pasas estando conmigo. Porque yo lo paso igual de bien.
Y quizás, es solo que soy demasiado estructurada para algunas cosas, y pensar que sí se puede construir algo con tantas diferencias, me resulta casi imposible.
Por lo pronto, no podré volver a ponerme una minifalda de 20 cm, pero puedo, con toda la desinhibición que logré desde tu edad a la mía, desnudarme para vos cada noche. Puedo cocinar los miércoles y puedo enseñarte de otras cosas. Podemos hacer de cuenta, que a veces vuelvo a ser nena y jugamos a esos juegos de los que ya me he olvidado las reglas. Podemos jugar, a que vos me miras y yo me sonrojo. Podemos caminar de la mano. Podemos hacer fiaca todos los domingos.
Puedo retratar tu cuerpo hermoso y adolescente. Puedo contar los pelos de tu barba y los lunares de tu espalda. Puedo acariciar tu cuasi virginidad con soberano respeto, para no lastimar tu ego, ni tu inocencia, y mucho menos tu virilidad.
Al fin y al cabo, lo único que espero de un hombre, es que sepa jugar y jugar, volar y volar, y hacer el amor jugando. Y volando.
Y vos, podes con ambas cosas.
Qué más puedo pedir?
Amor Primario II
Y jugar por jugar
sin tener que morir o matar,
y vivir al revés
que bailar es soñar con los pies
sin tener que morir o matar,
y vivir al revés
que bailar es soñar con los pies
viernes, 12 de noviembre de 2010
Amor en números redondos
El tenía un blog. Maldito blog.
Atrocidades desmenuzando como lamía vaginas cada noche, como divagaba errante por cuerpos que no le pertenecían.
Exponía toda una sexualidad que le era tan impropia como dolorosa.
Yo tenía un blog. Armaba frases y conjugaba verbos. De amor, de destinos confabulados, de mentiras y sueños truncos. De tetas y culos en desfiles baratos.
Así nos conocimos. Entre tildes, canciones, fotografías y algunas noches de desvelo.
Un vuelo de aerolíneas me llevó a dormir con él por la módica suma de 460 pesos.
Un conjunto de encaje negro de 140 pesos le regaló la mejor vista de un cuerpo en refacción. Un vestido de breteles finos de 80 pesos en liquidación. El regalo de un mate con bombilla de alpaca por 40 pesos. Y miles de recuerdos que Visa no dijo poder costear. 6 pagos sin interés para vivir una historia que acabó antes de pagar la cuarta cuota.
Estuvimos meses divagando entre peleas por su obsesión impulcra de pezones y labios rosados. Entre amores y frases prefabricadas. Secretos y confesiones que daban dolor y esperanza. Confidencias sonsas que no nos llevaban a nada.
Descubrí en él alguien tan acertado como para bajarme la guardia. Alguien tan paciente como para ir venciendo uno a uno mis porqués, mis para qué. Tenía todo el tiempo del mundo, tenía toda la inteligencia para responder a cada uno de mis pedidos.
Me adivinó aún sin casi conocerme. Me leyó cada uno de los renglones que escribí para él
y muchos tantos que escribí para otros.
Yo volvía de esa ciudad llena de magia y notaba sonriente que su blog se había actualizado. Y leía un relato entero sobre escenas que en nada se asemejaban a la de ese fin de semana. Yo no usaba medias de red, ni tenía lunares en la espalda. No era yo quien se maquillaba delicadamente ni quien le bailaba como una puta en celo.
Pero buscaba coincidencias. Me buscaba en esos relatos que uno a uno fui coleccionando con estúpido orgullo.
Me creí una a una sus mentiras.
A veces era tan dulce y tan único, que me convencía de aceptar que no era un alma solitaria. Y llegué a pretender que no me dolían los pétalos que él deshojaba sobre otras curvas. No me molestaba que anduviera emborrachándose del néctar de otras bocas de saliva agria.
Es un hombre magnífico. A pesar de todo lo sostengo. Lo creo. Lo afirmo.
Entre boletos de avión y pasajes terrestres forjamos algo que acabaría con dos pastillas de éxtasis y mucho alcohol.
Compré medias de red por 18 pesos. Compré flores para el centro de mesa por 12 pesos cada ramo. Un babydoll de transparencias por 65 pesos. Un vino tinto que manchó mis sábanas por 34 pesos y un pañuelo de seda de la India por 3 dólares para taparme los ojos y no verlo jugar conmigo, para taparle los ojos y no dejarlo ver que era yo quien jugaba con su piel.
Pasados de vino y del sexo en exceso el tiempo deshizo.
Nos excedimos.
Fui más suya que mía. Y temió pavoroso cuando se hizo más de mí que de su ser.
Cuando su aire fue mío respirándolo, cuando sus ojos vieron el universo infinito confabulado dentro de mi sangre, ardiente en mi pubis, cuando su piel se hizo de mi carne y su saliva supo más a mí que a su sabor.
Huyó.
Un post it de 100 hojas en colores flúor de 7 pesos. Un taxi desde la diagonal al aeropuerto. Un boleto para asiento impar. Un viaje en remis. Y 600 pesos para alejarse de mí.
Un post it en la heladera que anuncia que no volverás.
Un post it que dejaste diciendo: “todo fue una mentira. Siempre me gustaron tus no. Y anoche fuiste sí”.
Un dolor prorrateado.
Hoy pago la última cuota en un rapipago y me siento en la plaza de la esquina a mirar el recibo que acusa, que una a una, las cosas que compré, me pertenecen. La historia de amor que compré en cuotas ya es mía.
El recibo de Visa está en la heladera con un imán que lo sostiene, al lado de tu post it amarillo. Y yo vacío la botella de coca del pico, mientras me acuerdo de todo.
Y recuerdo el vino. La mancha sobre las sábanas.
Y en la bolsa que se llevará el camión de la basura mañana, están las sábanas, la botella de vino, el post it, tus recuerdos y mi dolor.
El recibo de Visa se queda acá.
Para recordarme cuán estúpida se puede ser.
O se quiere ser.
Atrocidades desmenuzando como lamía vaginas cada noche, como divagaba errante por cuerpos que no le pertenecían.
Exponía toda una sexualidad que le era tan impropia como dolorosa.
Yo tenía un blog. Armaba frases y conjugaba verbos. De amor, de destinos confabulados, de mentiras y sueños truncos. De tetas y culos en desfiles baratos.
Así nos conocimos. Entre tildes, canciones, fotografías y algunas noches de desvelo.
Un vuelo de aerolíneas me llevó a dormir con él por la módica suma de 460 pesos.
Un conjunto de encaje negro de 140 pesos le regaló la mejor vista de un cuerpo en refacción. Un vestido de breteles finos de 80 pesos en liquidación. El regalo de un mate con bombilla de alpaca por 40 pesos. Y miles de recuerdos que Visa no dijo poder costear. 6 pagos sin interés para vivir una historia que acabó antes de pagar la cuarta cuota.
Estuvimos meses divagando entre peleas por su obsesión impulcra de pezones y labios rosados. Entre amores y frases prefabricadas. Secretos y confesiones que daban dolor y esperanza. Confidencias sonsas que no nos llevaban a nada.
Descubrí en él alguien tan acertado como para bajarme la guardia. Alguien tan paciente como para ir venciendo uno a uno mis porqués, mis para qué. Tenía todo el tiempo del mundo, tenía toda la inteligencia para responder a cada uno de mis pedidos.
Me adivinó aún sin casi conocerme. Me leyó cada uno de los renglones que escribí para él
y muchos tantos que escribí para otros.
Yo volvía de esa ciudad llena de magia y notaba sonriente que su blog se había actualizado. Y leía un relato entero sobre escenas que en nada se asemejaban a la de ese fin de semana. Yo no usaba medias de red, ni tenía lunares en la espalda. No era yo quien se maquillaba delicadamente ni quien le bailaba como una puta en celo.
Pero buscaba coincidencias. Me buscaba en esos relatos que uno a uno fui coleccionando con estúpido orgullo.
Me creí una a una sus mentiras.
A veces era tan dulce y tan único, que me convencía de aceptar que no era un alma solitaria. Y llegué a pretender que no me dolían los pétalos que él deshojaba sobre otras curvas. No me molestaba que anduviera emborrachándose del néctar de otras bocas de saliva agria.
Es un hombre magnífico. A pesar de todo lo sostengo. Lo creo. Lo afirmo.
Entre boletos de avión y pasajes terrestres forjamos algo que acabaría con dos pastillas de éxtasis y mucho alcohol.
Compré medias de red por 18 pesos. Compré flores para el centro de mesa por 12 pesos cada ramo. Un babydoll de transparencias por 65 pesos. Un vino tinto que manchó mis sábanas por 34 pesos y un pañuelo de seda de la India por 3 dólares para taparme los ojos y no verlo jugar conmigo, para taparle los ojos y no dejarlo ver que era yo quien jugaba con su piel.
Pasados de vino y del sexo en exceso el tiempo deshizo.
Nos excedimos.
Fui más suya que mía. Y temió pavoroso cuando se hizo más de mí que de su ser.
Cuando su aire fue mío respirándolo, cuando sus ojos vieron el universo infinito confabulado dentro de mi sangre, ardiente en mi pubis, cuando su piel se hizo de mi carne y su saliva supo más a mí que a su sabor.
Huyó.
Un post it de 100 hojas en colores flúor de 7 pesos. Un taxi desde la diagonal al aeropuerto. Un boleto para asiento impar. Un viaje en remis. Y 600 pesos para alejarse de mí.
Un post it en la heladera que anuncia que no volverás.
Un post it que dejaste diciendo: “todo fue una mentira. Siempre me gustaron tus no. Y anoche fuiste sí”.
Un dolor prorrateado.
Hoy pago la última cuota en un rapipago y me siento en la plaza de la esquina a mirar el recibo que acusa, que una a una, las cosas que compré, me pertenecen. La historia de amor que compré en cuotas ya es mía.
El recibo de Visa está en la heladera con un imán que lo sostiene, al lado de tu post it amarillo. Y yo vacío la botella de coca del pico, mientras me acuerdo de todo.
Y recuerdo el vino. La mancha sobre las sábanas.
Y en la bolsa que se llevará el camión de la basura mañana, están las sábanas, la botella de vino, el post it, tus recuerdos y mi dolor.
El recibo de Visa se queda acá.
Para recordarme cuán estúpida se puede ser.
O se quiere ser.
miércoles, 10 de noviembre de 2010
lunes, 8 de noviembre de 2010
Superficies de placer
Nada personal. Es simplemente hormonal. Quiero verte. Necesito verte.
Quiero besarte. Recorrerte. Más que hacerte mío, hacerme tuya.
Porque desde que te conocí, ya no soy mía.
Mis deseos son tan tuyos. Mis fantasías cobran vida sobre las sábanas por las noches
y rechino los dientes de placer en las mañanas.
No es algo personal. Es simplemente hormonal.
Es mi cuerpo que está cansado de buscar donde guarecerse.
Donde volcar uno a uno los besos que me guardo. Los secretos que me callo.
Los verbos que alucino a la distancia.
Es mi deseo que clama por piedad. Es mi pubis quemando, latiendo, contrayéndose.
Son mis pechos entumecidos. Mis labios quebrajados. Mi ser sexuado.
Nada personal. Simplemente hormonal.
Desearte como sé que te tendré. Con la boca deseosa.
Con los labios dispuestos, con el miembro tieso, tu desesperación a flor de piel.
Bajo mío. Sobre mí. Contra mí. Por detrás. Como tomándome tuya. Haciéndome nuestra.
Tu saliva sobre mi piel, mis pies pequeños contra tu pecho, mis cabellos sobre tu espalda, mis ojos todos sobre ti.
Te quiero entero. Mío. Todo mío. Entero.
Rellenando mi ser. En cada espacio. En cada hueco. En la superficie. En lo profundo.
Fuerte y suave. Violento sobre mí. En nuestro lenguaje obsceno.
En nuestro lenguaje nuestro.
Esta vez con ojos y con piel. Conmigo ahí. Sin ella. Yo, con vos. Con todos mis órganos vivientes y latentes, centrados en vos. Orbitando sobre mis deseos y tus necesidades. Sobre el piso, duro contra el piso quieto. Inmutable. Sosteniéndonos.
Chuparte. Lamerte. Absorberte.
Verte. Tenerte.
Besarte, comerte un poco. Quedarme con una parte de vos en mí.
Sentir tus partes sobre todo mí. En todo mí. Adentro de mí.
Traspasarte. Quedarme en vos. En una parte de vos. Escindir mi deseo y mi persona. Para que una parte juegue de vos, mientras la otra te aprehende. Aprehenderte mientras te deseo mío, aún a pesar del paso del tiempo.
Volveré a vos, sabiendo que esto es una mentira.
Que no hay nada de hormonal en esto.
Pero sí, todo un asunto personal.
Quiero besarte. Recorrerte. Más que hacerte mío, hacerme tuya.
Porque desde que te conocí, ya no soy mía.
Mis deseos son tan tuyos. Mis fantasías cobran vida sobre las sábanas por las noches
y rechino los dientes de placer en las mañanas.
No es algo personal. Es simplemente hormonal.
Es mi cuerpo que está cansado de buscar donde guarecerse.
Donde volcar uno a uno los besos que me guardo. Los secretos que me callo.
Los verbos que alucino a la distancia.
Es mi deseo que clama por piedad. Es mi pubis quemando, latiendo, contrayéndose.
Son mis pechos entumecidos. Mis labios quebrajados. Mi ser sexuado.
Nada personal. Simplemente hormonal.
Desearte como sé que te tendré. Con la boca deseosa.
Con los labios dispuestos, con el miembro tieso, tu desesperación a flor de piel.
Bajo mío. Sobre mí. Contra mí. Por detrás. Como tomándome tuya. Haciéndome nuestra.
Tu saliva sobre mi piel, mis pies pequeños contra tu pecho, mis cabellos sobre tu espalda, mis ojos todos sobre ti.
Te quiero entero. Mío. Todo mío. Entero.
Rellenando mi ser. En cada espacio. En cada hueco. En la superficie. En lo profundo.
Fuerte y suave. Violento sobre mí. En nuestro lenguaje obsceno.
En nuestro lenguaje nuestro.
Esta vez con ojos y con piel. Conmigo ahí. Sin ella. Yo, con vos. Con todos mis órganos vivientes y latentes, centrados en vos. Orbitando sobre mis deseos y tus necesidades. Sobre el piso, duro contra el piso quieto. Inmutable. Sosteniéndonos.
Chuparte. Lamerte. Absorberte.
Verte. Tenerte.
Besarte, comerte un poco. Quedarme con una parte de vos en mí.
Sentir tus partes sobre todo mí. En todo mí. Adentro de mí.
Traspasarte. Quedarme en vos. En una parte de vos. Escindir mi deseo y mi persona. Para que una parte juegue de vos, mientras la otra te aprehende. Aprehenderte mientras te deseo mío, aún a pesar del paso del tiempo.
Volveré a vos, sabiendo que esto es una mentira.
Que no hay nada de hormonal en esto.
Pero sí, todo un asunto personal.
sábado, 6 de noviembre de 2010
Que noche la de anoche!
Hechos fácticos que me sucedieron en la fiesta de casamiento:
- Me emborraché con el vino de la cena. Osea, para cuando empezó la joda, yo ya estaba puesta.
- Estuve 15 días con una dieta que otorgaba 960 calorías diarias. No exagero.
Eran 960 contadas. Necesitaba usar ese vestido. Tenía que usarlo. Finalmente, después de morir de hambre durante 15 días, asistí al casamiento con ese vestido. Pero, en consecuencia, durante la fiesta, ingerí 8900 calorías. Todas juntas. Hoy siento que estoy a punto de explotar de un empacho. Mi hígado agoniza, mi estómago rechina y mi cabeza va a explotar en cualquier momento. La gente debe haber creído que hacía meses que no comía.
- La mitad más una de las fotos acusan que bailé todas las canciones con los brazos arriba. Habré creído que era sexy? O solo estaba muy borracha?
- Las fotos también acusan cierta clase de pose intentando ser sensual. A describir: Labios como patito, o conejito…o no sé qué animal, pero juro que no era sexy. Los ojos entre cerrados no da aspecto de sexy, pero sí de ebria total.
- Acostarme a las 9 de la mañana ya no es algo que mi cuerpo soporte.
- Ser sola en un casamiento es la muerte. La gente intenta engancharte con cuanto soltero hay en el salón. La próxima juro que me alquilo un chongo solo para no asistir sola.
- De souvenir, daban unas copas grabadas con las iniciales de los novios. Con tanta suerte que sus iniciales son las mismas que mi nombre y apellido!. Recibí uno con gusto y me regalé una copa extra en el bolso. (Sí, bien Argento lo mío, pero pensemos …cuándo uno brinda sola?)
- Me olvidé el auto en la fiesta. (sí, ya sé. Eso fue el colmo. Pasa que desde que me mudé al centro ya no acostumbro salir en auto. Me olvidé que había ido en auto. No sé cómo sucedió. Eso sí fue mucho. Lo sé. )
- Me pasé la noche jurando que no estaba borracha. Eso fue el primer síntoma claro de que estaba perdida.
- Yo habré olvidado el auto y habré comido como porcino, pero la más tarada de la fiesta, llevaba un vestido blanco en un casamiento, y no era la novia precisamente.
- Cualquier persona, sin excluir a los abuelos de los novios, fueron excelentes parejas de baile.
Como conclusión y a favor de mi defensa, puedo decir que en mi casamiento, no habrá ni festejo ni alcohol.
- Me emborraché con el vino de la cena. Osea, para cuando empezó la joda, yo ya estaba puesta.
- Estuve 15 días con una dieta que otorgaba 960 calorías diarias. No exagero.
Eran 960 contadas. Necesitaba usar ese vestido. Tenía que usarlo. Finalmente, después de morir de hambre durante 15 días, asistí al casamiento con ese vestido. Pero, en consecuencia, durante la fiesta, ingerí 8900 calorías. Todas juntas. Hoy siento que estoy a punto de explotar de un empacho. Mi hígado agoniza, mi estómago rechina y mi cabeza va a explotar en cualquier momento. La gente debe haber creído que hacía meses que no comía.
- La mitad más una de las fotos acusan que bailé todas las canciones con los brazos arriba. Habré creído que era sexy? O solo estaba muy borracha?
- Las fotos también acusan cierta clase de pose intentando ser sensual. A describir: Labios como patito, o conejito…o no sé qué animal, pero juro que no era sexy. Los ojos entre cerrados no da aspecto de sexy, pero sí de ebria total.
- Acostarme a las 9 de la mañana ya no es algo que mi cuerpo soporte.
- Ser sola en un casamiento es la muerte. La gente intenta engancharte con cuanto soltero hay en el salón. La próxima juro que me alquilo un chongo solo para no asistir sola.
- De souvenir, daban unas copas grabadas con las iniciales de los novios. Con tanta suerte que sus iniciales son las mismas que mi nombre y apellido!. Recibí uno con gusto y me regalé una copa extra en el bolso. (Sí, bien Argento lo mío, pero pensemos …cuándo uno brinda sola?)
- Me olvidé el auto en la fiesta. (sí, ya sé. Eso fue el colmo. Pasa que desde que me mudé al centro ya no acostumbro salir en auto. Me olvidé que había ido en auto. No sé cómo sucedió. Eso sí fue mucho. Lo sé. )
- Me pasé la noche jurando que no estaba borracha. Eso fue el primer síntoma claro de que estaba perdida.
- Yo habré olvidado el auto y habré comido como porcino, pero la más tarada de la fiesta, llevaba un vestido blanco en un casamiento, y no era la novia precisamente.
- Cualquier persona, sin excluir a los abuelos de los novios, fueron excelentes parejas de baile.
Como conclusión y a favor de mi defensa, puedo decir que en mi casamiento, no habrá ni festejo ni alcohol.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Albahaca,oliva y ajo
La música aturdía. No cabía una voz en el recinto. Pero nosotros no necesitábamos palabras para hablarnos.
Bailábamos.
Me corrijo.
Yo bailaba.
Vos seguías mis movimientos con los ojos un poco idiotizados y otro poco endemoniados. Me sostenías la mirada. Apoyado sobre los parlantes que de seguro hacían vibrar todo tu cuerpo. Los brazos cruzados de lado a lado. Una sonrisa socarrona pero estimulante.
Se movían mis brazos, se contraía mi abdomen, palpitaba mi sexo y se quemaba mi piel.
Y estaba toda tu intimidad expandiéndose.
Con uno de los placeres más exquisitos me fui por un momento de allí. Volé.
Y aterricé cuando sentí tu puño entero sujetándome de la nuca. Agarrándome del pelo, como liderando una orden. Me mirabas de esa forma. Con esos ojos. Por un momento todo un frío opacó mi borrachera.
Arrimabas mi cuerpo contra vos, con fuerza y claro dominio. Tu puño seguía en mi nuca y me arrimabas con prepo contra tu cuerpo, tu piel, tu deseo férvido.
Estaba clarísimo que mi espectáculo un poco ingenuo había encrespado todo tu ser.
Había despertado todo eso de vos que me miraba así.
Entre algo de violencia, de ansías y de enajenamiento, dejé que hicieras de mí lo que querías. Aunque por momentos me sintiera acorralada entre tus huesos, entre tu deseo y tu necesidad. Mi miedo consentía cada paso que me hiciste dar hasta terminar en ese oscuro rincón donde todo acabaría….o empezaría.
Nada de tu ira o de tu perversión me era temible, ni desconocido.
No podías hacerme daño.
Entre la pared oscura y yo, estabas vos. Apretado. Acorralado. Estabas como querías.
Sé que te gustaba sentirme pequeña. Apretabas mi cintura entre tus manos, como queriendo desagarrarme la carne. Oprimías con tus diez dedos mi cintura para que inevitablemente mis pechos buscaran refugio contra tu pecho. Apretabas la carne, sabiendo que mis ojos se perderían desorbitados, sabías cada una de mis reacciones.
Éramos nosotros perdidos en una multitud de oscuridad. Nosotros. Dos. Iluminados.
Luces encendidas.
Éramos dos besándose como recién vueltos de la guerra, dos expandiéndose y contrayéndose. Jadeando. Respirando entrecortado. Recorriéndose. Reconociéndose.
Éramos dos hasta que dejamos de serlo. Y sentí mi cuerpo entre vos y él.
Había una lucha secreta entre ustedes. Podía sentirlo. Afirmaban su sexo contra mí con virilidad y estoicismo, para delimitar el espacio confinado que habrían de dividirse de mí.
Entre la pared y yo, vos. Entre vos y él, yo. Entre nosotros, la multitud que bailaba.
Y como un impulso de pura natura, como felina en celo, respondía mi cuerpo.
Se contorneaba mi espalda para recibirlo. Con mis ojos clavados sobre vos, consentía como él se apoyaba con todo su miembro caliente y erecto sobre mí. Miraba tus ojos y sentía su respiración en mi cuello, inundándolo de saliva tibia y húmeda. Y sentía tus manos en mi cintura y tu boca en mi boca y sus manos en mi piel, recorriendo mis pechos, abriéndome la piel.
Y te ví mirarlo. Y te ví mirándome. Te ví mirándonos. Sintiéndonos.
Nos sentiste.
Me odiaste por un segundo, al mismo tiempo que entre vos y yo crecía algo que jamás nadie más podría romper.
Te ví mirarlo con asco y con deseo. Por un momento creí verte besándolo.
Los ví peleando como dos leones en pleno amazonas, entre la multitud de gente que seguía la fiesta tan ajena a todo eso que había en el rincón. Y los sentí desgarrándome como una presa inhábil, pero como una presa sádica que solo se retorcía por el placer de todos esos cuerpos dándole vida a mi vida. Sabor a mi ser, vida a mi pudor.
Y éramos tres. Pero vos y yo, sabemos que éramos dos.
Que a veces lo que sobra suma y lo que suma fortalece.
Él era parte del decorado que nos llevamos a casa para satisfacernos, cuando no nos somos suficientes en el tacto.
No en el amor. Nunca entre nosotros.
Nunca al hacer el amor, entre nosotros dos.
Bailábamos.
Me corrijo.
Yo bailaba.
Vos seguías mis movimientos con los ojos un poco idiotizados y otro poco endemoniados. Me sostenías la mirada. Apoyado sobre los parlantes que de seguro hacían vibrar todo tu cuerpo. Los brazos cruzados de lado a lado. Una sonrisa socarrona pero estimulante.
Se movían mis brazos, se contraía mi abdomen, palpitaba mi sexo y se quemaba mi piel.
Y estaba toda tu intimidad expandiéndose.
Con uno de los placeres más exquisitos me fui por un momento de allí. Volé.
Y aterricé cuando sentí tu puño entero sujetándome de la nuca. Agarrándome del pelo, como liderando una orden. Me mirabas de esa forma. Con esos ojos. Por un momento todo un frío opacó mi borrachera.
Arrimabas mi cuerpo contra vos, con fuerza y claro dominio. Tu puño seguía en mi nuca y me arrimabas con prepo contra tu cuerpo, tu piel, tu deseo férvido.
Estaba clarísimo que mi espectáculo un poco ingenuo había encrespado todo tu ser.
Había despertado todo eso de vos que me miraba así.
Entre algo de violencia, de ansías y de enajenamiento, dejé que hicieras de mí lo que querías. Aunque por momentos me sintiera acorralada entre tus huesos, entre tu deseo y tu necesidad. Mi miedo consentía cada paso que me hiciste dar hasta terminar en ese oscuro rincón donde todo acabaría….o empezaría.
Nada de tu ira o de tu perversión me era temible, ni desconocido.
No podías hacerme daño.
Entre la pared oscura y yo, estabas vos. Apretado. Acorralado. Estabas como querías.
Sé que te gustaba sentirme pequeña. Apretabas mi cintura entre tus manos, como queriendo desagarrarme la carne. Oprimías con tus diez dedos mi cintura para que inevitablemente mis pechos buscaran refugio contra tu pecho. Apretabas la carne, sabiendo que mis ojos se perderían desorbitados, sabías cada una de mis reacciones.
Éramos nosotros perdidos en una multitud de oscuridad. Nosotros. Dos. Iluminados.
Luces encendidas.
Éramos dos besándose como recién vueltos de la guerra, dos expandiéndose y contrayéndose. Jadeando. Respirando entrecortado. Recorriéndose. Reconociéndose.
Éramos dos hasta que dejamos de serlo. Y sentí mi cuerpo entre vos y él.
Había una lucha secreta entre ustedes. Podía sentirlo. Afirmaban su sexo contra mí con virilidad y estoicismo, para delimitar el espacio confinado que habrían de dividirse de mí.
Entre la pared y yo, vos. Entre vos y él, yo. Entre nosotros, la multitud que bailaba.
Y como un impulso de pura natura, como felina en celo, respondía mi cuerpo.
Se contorneaba mi espalda para recibirlo. Con mis ojos clavados sobre vos, consentía como él se apoyaba con todo su miembro caliente y erecto sobre mí. Miraba tus ojos y sentía su respiración en mi cuello, inundándolo de saliva tibia y húmeda. Y sentía tus manos en mi cintura y tu boca en mi boca y sus manos en mi piel, recorriendo mis pechos, abriéndome la piel.
Y te ví mirarlo. Y te ví mirándome. Te ví mirándonos. Sintiéndonos.
Nos sentiste.
Me odiaste por un segundo, al mismo tiempo que entre vos y yo crecía algo que jamás nadie más podría romper.
Te ví mirarlo con asco y con deseo. Por un momento creí verte besándolo.
Los ví peleando como dos leones en pleno amazonas, entre la multitud de gente que seguía la fiesta tan ajena a todo eso que había en el rincón. Y los sentí desgarrándome como una presa inhábil, pero como una presa sádica que solo se retorcía por el placer de todos esos cuerpos dándole vida a mi vida. Sabor a mi ser, vida a mi pudor.
Y éramos tres. Pero vos y yo, sabemos que éramos dos.
Que a veces lo que sobra suma y lo que suma fortalece.
Él era parte del decorado que nos llevamos a casa para satisfacernos, cuando no nos somos suficientes en el tacto.
No en el amor. Nunca entre nosotros.
Nunca al hacer el amor, entre nosotros dos.
domingo, 31 de octubre de 2010
Buenos Aires me mata
Hoy quisiera que fuéramos al cine.
Caminaría lento al lado tuyo, tratando de mirarte de reojo para aprenderme algunos detalles tuyos.
Después quisiera refugiarme en tu sillón, como un escondite del mundo.
Como una cueva para que el mundo de afuera no me alcance.
Quisiera verte dormido y recorrerte los parpados con las yemas de mis dedos.
Quisiera cobijarme un poquito al lado de tu cuerpo y acabar dándole la victoria al sueño.
Despertarme mañana, como si el presente no fuera una amenaza convincente.
Despertarme mañana, y hacer de cuenta, que nunca amaneció.
Caminaría lento al lado tuyo, tratando de mirarte de reojo para aprenderme algunos detalles tuyos.
Después quisiera refugiarme en tu sillón, como un escondite del mundo.
Como una cueva para que el mundo de afuera no me alcance.
Quisiera verte dormido y recorrerte los parpados con las yemas de mis dedos.
Quisiera cobijarme un poquito al lado de tu cuerpo y acabar dándole la victoria al sueño.
Despertarme mañana, como si el presente no fuera una amenaza convincente.
Despertarme mañana, y hacer de cuenta, que nunca amaneció.
jueves, 28 de octubre de 2010
La proposición más bonita del mundo
Quise decir algo más con mis palabras. Pero las suyas son mejores.
"Si quieres subimos a casa y salvamos el mundo,
y nos decimos lo importante sin hablar.
Si quieres cortamos la calle...
y en sólo un segundo le arranco el pasado al sofá."
"Si quieres subimos a casa y salvamos el mundo,
y nos decimos lo importante sin hablar.
Si quieres cortamos la calle...
y en sólo un segundo le arranco el pasado al sofá."
jueves, 21 de octubre de 2010
Lo que hay que tolerar de los Lindos...
Si me invitas al cine y me excuso diciendo que perdí los lentes de ver de lejos puedo creer que quizás no entiendas la indirecta.
Ahora, si después reincidís con una invitación a cenar y me excuso diciendo que estoy a dieta, ya no te comprendo. No bebo alcohol como para ir a tomar algo a un bar. Soy menor de 30 para ir a ese boliche, toda mi flia cumple años en los fines de semana de Octubre y encima de todo…tengo un novio imaginario que esta "temporalmente" de viaje.
Loco, yo entiendo que tu autoestima sea excelente y no puedas comprender que, por primera vez en la vida una mujer te diga que no. Pero sabes qué? Entendelo.
No voy a salir con vos!!
Por mas que estés mas bueno que comer pollo con la mano.
He dicho.
Ahora, si después reincidís con una invitación a cenar y me excuso diciendo que estoy a dieta, ya no te comprendo. No bebo alcohol como para ir a tomar algo a un bar. Soy menor de 30 para ir a ese boliche, toda mi flia cumple años en los fines de semana de Octubre y encima de todo…tengo un novio imaginario que esta "temporalmente" de viaje.
Loco, yo entiendo que tu autoestima sea excelente y no puedas comprender que, por primera vez en la vida una mujer te diga que no. Pero sabes qué? Entendelo.
No voy a salir con vos!!
Por mas que estés mas bueno que comer pollo con la mano.
He dicho.
jueves, 14 de octubre de 2010
¿De qué lado queda la felicidad?
Conoce el ruido del quiebre del corazón cuando se rompe. Conoce el tormento de un cólico renal. Ha visto como el mejor de los sueños se convierte en la peor de las pesadillas en un solo segundo, que parece eterno. Ha vivido pérdidas, desplomes y hasta ha visto como se descuartiza a un país. Saboreó la muerte, la vio, la tocó. Ha visto el color del negro profundo. Ha padecido robos, analizó los discursos vacíos e insulsos de los gobernadores de turno, depositó sueños en plazo fijo y recibió traiciones. Sí. Ya está preparado.
Ahora usted, puede ser feliz.
Alguien me mintió. La felicidad no es la suma de buenos momentos.
Veo a miles de personas que pasan en la vida mil momentos agradables como si fueran un mísero instante, pasajero y fugaz. Triste y doloroso.
El aguinaldo es un buen momento, hacer el amor con su pareja lo es. Llegar a su casa y jugar con sus hijos, también su auto lo es. Pero es posible que desde tan cerca, la dicha y lo hermoso, no se vea claramente.
“Los perdedores aprenden, los ganadores solo disfrutan”. Y a veces ni eso.
Estaba en el casamiento de una amiga de otros tiempos. Enero de 2009.
En un hotel de lujo, lindando la playa. Una brisa hermosa en una noche para recordar,
arriba estrellas y abajo todos bailando en trajes, corbatas, galeras y portaligas.
Una banda en vivo, muchas tetas y mucho ojo enloquecido.
Miro desde el deck hacia adentro y me pregunto cómo será ser así de feliz.
Bailan salsa al ritmo de lo que la banda dictamina. El presentador les dice que es la hora del brindis y brindan, les dice que es hora del discurso de los novios y ellos hablan, les dice que pueden besarse y ellos se funden en un efusivo beso de bodas. Los alegres compatriotas gritan a coro por la foto y ellos felices, posan con sonrisa de alquiler. Les dan a cada uno un gorrito y una maraca y se marca el inicio del famoso carnaval carioca. ¡Suerte que la felicidad no se compra! Pienso.
Dos pasos para abajo, recojo la cola del vestido y me voy a la playa.
“Que bueno que la felicidad no se compra”, reflexiono. Que bueno que la felicidad, esa muy puta, está adentro de uno. Que no tiene jurisdicción, que no es gobernable, que no es pagable.
No se agranda con 50 centavos en el combo de Mc Donald, no se patenta y no se vende.
Que suerte que sea gratis. Que suerte que esté adentro de uno.
Las olas en el mar me ayuda a divagar y pienso.
Los perros y los niños, no son felices. Son solo inconscientes.
Trato de convencerme. Mi lucidez me hace más feliz. Mi lucidez me hace más feliz.
Para ser feliz, se necesita conciencia plena. Solía envidiar a Lola cuando la veía refregándose el lomo contra el pasto, correr feliz detrás de la pelotita de goma. Pero hoy me doy cuenta que Lola es hermosa, tierna y adorable, pero es un badulaque.
Y además de tonta por su falta de raciocinio, es leal porque es ingenua.
Hitler tenía perros. Lo peor de la humanidad tenía perros. Y tenía hijos también.
Ambos lo admiraban.
Ser inconciente o ir por la vida sin pensar no es el camino. No. Es más simple, pero no quiere decir que sea el correcto.
Cuando uno descubre la brevedad de lo que somos, lo fugaz de cada instante, el trasfondo de lo que hay y de lo que no hay. Cuando asume algunos porqués y cuando descubre algunas respuestas, ahí, puede empezar a ser feliz.
Hace muchos años los filósofos se preguntaban cómo se alcanzaba la felicidad.
Daban explicaciones racionales y fórmulas cual receta para lemon pie.
Ahora no sé qué se preguntan los filósofos, pero pienso que plantear la felicidad a mi modo, pasó de moda. Quedó obsoleta. Quedó antigua. Por ahí que los planteos también pasaron de moda. Por ahí que estamos en lo pasajero, en las relaciones pobres pero “libres” en lo mediático y lo esteta.
Es mentira que no queden cosas por inventar, ni por sentir, ni por decir.
Esa es la justificación más facilista que tienen los políticos para justificar su inoperancia para solucionar los problemas, o los cineastas para gastar más dinero en efectos especiales que tiempo en elaborar una trama que de verdad diga algo.
Sociedad de grandes logros…sociedad de pensamientos envasados al vacío.
Carajos! Una mierda.
Debería dejar de pedirle cosas al mundo. Pobre mundo, ya está cansado, ya pensó en otros tiempos y en otras generaciones. Debería dejarlo en paz. Dejarlo descansar. Limitarme a alquilar la felicidad en fiestas de casamiento de alto presupuesto.
Debería irme de vacaciones a las playas de Grecia y dejar de plantearme si la felicidad me la dan con un Mc Flurry de 10 pesos o con 50 centavos en una cajita feliz. Dejar de evaluar comprar el televisor flat para el living, o dejar de añorar el mini cooper gris.
Voy a limitarme a soñar. A dormir tranquila por las noches. Poner mi lucidez a dormir, y dedicarme a ser feliz. Sin tantas preguntas, sin tantos planteos. Por ahí tengo la suerte, y un día de estos, de visita a lo de mamá, Lola me muestre como la felicidad, se esconde en la punta de su rabo.
Ahora usted, puede ser feliz.
Alguien me mintió. La felicidad no es la suma de buenos momentos.
Veo a miles de personas que pasan en la vida mil momentos agradables como si fueran un mísero instante, pasajero y fugaz. Triste y doloroso.
El aguinaldo es un buen momento, hacer el amor con su pareja lo es. Llegar a su casa y jugar con sus hijos, también su auto lo es. Pero es posible que desde tan cerca, la dicha y lo hermoso, no se vea claramente.
“Los perdedores aprenden, los ganadores solo disfrutan”. Y a veces ni eso.
Estaba en el casamiento de una amiga de otros tiempos. Enero de 2009.
En un hotel de lujo, lindando la playa. Una brisa hermosa en una noche para recordar,
arriba estrellas y abajo todos bailando en trajes, corbatas, galeras y portaligas.
Una banda en vivo, muchas tetas y mucho ojo enloquecido.
Miro desde el deck hacia adentro y me pregunto cómo será ser así de feliz.
Bailan salsa al ritmo de lo que la banda dictamina. El presentador les dice que es la hora del brindis y brindan, les dice que es hora del discurso de los novios y ellos hablan, les dice que pueden besarse y ellos se funden en un efusivo beso de bodas. Los alegres compatriotas gritan a coro por la foto y ellos felices, posan con sonrisa de alquiler. Les dan a cada uno un gorrito y una maraca y se marca el inicio del famoso carnaval carioca. ¡Suerte que la felicidad no se compra! Pienso.
Dos pasos para abajo, recojo la cola del vestido y me voy a la playa.
“Que bueno que la felicidad no se compra”, reflexiono. Que bueno que la felicidad, esa muy puta, está adentro de uno. Que no tiene jurisdicción, que no es gobernable, que no es pagable.
No se agranda con 50 centavos en el combo de Mc Donald, no se patenta y no se vende.
Que suerte que sea gratis. Que suerte que esté adentro de uno.
Las olas en el mar me ayuda a divagar y pienso.
Los perros y los niños, no son felices. Son solo inconscientes.
Trato de convencerme. Mi lucidez me hace más feliz. Mi lucidez me hace más feliz.
Para ser feliz, se necesita conciencia plena. Solía envidiar a Lola cuando la veía refregándose el lomo contra el pasto, correr feliz detrás de la pelotita de goma. Pero hoy me doy cuenta que Lola es hermosa, tierna y adorable, pero es un badulaque.
Y además de tonta por su falta de raciocinio, es leal porque es ingenua.
Hitler tenía perros. Lo peor de la humanidad tenía perros. Y tenía hijos también.
Ambos lo admiraban.
Ser inconciente o ir por la vida sin pensar no es el camino. No. Es más simple, pero no quiere decir que sea el correcto.
Cuando uno descubre la brevedad de lo que somos, lo fugaz de cada instante, el trasfondo de lo que hay y de lo que no hay. Cuando asume algunos porqués y cuando descubre algunas respuestas, ahí, puede empezar a ser feliz.
Hace muchos años los filósofos se preguntaban cómo se alcanzaba la felicidad.
Daban explicaciones racionales y fórmulas cual receta para lemon pie.
Ahora no sé qué se preguntan los filósofos, pero pienso que plantear la felicidad a mi modo, pasó de moda. Quedó obsoleta. Quedó antigua. Por ahí que los planteos también pasaron de moda. Por ahí que estamos en lo pasajero, en las relaciones pobres pero “libres” en lo mediático y lo esteta.
Es mentira que no queden cosas por inventar, ni por sentir, ni por decir.
Esa es la justificación más facilista que tienen los políticos para justificar su inoperancia para solucionar los problemas, o los cineastas para gastar más dinero en efectos especiales que tiempo en elaborar una trama que de verdad diga algo.
Sociedad de grandes logros…sociedad de pensamientos envasados al vacío.
Carajos! Una mierda.
Debería dejar de pedirle cosas al mundo. Pobre mundo, ya está cansado, ya pensó en otros tiempos y en otras generaciones. Debería dejarlo en paz. Dejarlo descansar. Limitarme a alquilar la felicidad en fiestas de casamiento de alto presupuesto.
Debería irme de vacaciones a las playas de Grecia y dejar de plantearme si la felicidad me la dan con un Mc Flurry de 10 pesos o con 50 centavos en una cajita feliz. Dejar de evaluar comprar el televisor flat para el living, o dejar de añorar el mini cooper gris.
Voy a limitarme a soñar. A dormir tranquila por las noches. Poner mi lucidez a dormir, y dedicarme a ser feliz. Sin tantas preguntas, sin tantos planteos. Por ahí tengo la suerte, y un día de estos, de visita a lo de mamá, Lola me muestre como la felicidad, se esconde en la punta de su rabo.
lunes, 11 de octubre de 2010
Wellington..WindyWellington.
Recuerdo cómo entraste en mi vida. Sigilosamente.
Con la punta de los pies, como las bailarinas. Para no hacer mucho ruido.
Para que no me asustara. Para que no lo notara y saliera huyendo.
Eso fue quizá lo primero que me llamó la atención de vos.
Con el tiempo, fuiste desenvolviéndome cual muñequita mamushka.
Descubriste un día, mi coraza y mi forma de actuar como la mujer fuerte y autosuficiente.
Y advertiste cómo de tanto autoproclamarme así, me creí mi papel. Mi propia mentira.
Por varias semanas, hasta sé que te lo creíste, porque te hice sentir pequeñito a veces…
Después de algunos desayunos advertiste todo lo que había.
Pronto. Jamás imaginé que tan pronto. Calculo que vos tampoco.
Fuiste un poco ambicioso y un poco kamikase también.
Te hiciste una membresía en la paciencia y poco a poco me fuiste ganando.
Despacito. Inteligentemente. Después de tantas discusiones, peleas, dudas y miedos,
me encontraste en el castillo y no solo mataste dragones, sino que derribaste murallas,
y proclamaste mi cuerpo como terreno firme sobre el cual gobernar.
Gracias.
Por dejarme curarte, amarte, contarte, acompañarte. Verte.
Me olvidé un día de todo y te dejé parado en el andén de trenes de una ciudad lejana con otro olor y en otro idioma. En horarios confundidos.
Un beso apresurado fue lo que me quedo de vos sobre los labios.
Y aun hoy, me llevo las manos a la boca, recordando ese poco de saliva húmeda,
para acercarte a mi.
Para recordarte. Para no olvidarte.
Para pedirte que vuelvas.
La vida me sabe a menos vida si no estas conmigo.
Con la punta de los pies, como las bailarinas. Para no hacer mucho ruido.
Para que no me asustara. Para que no lo notara y saliera huyendo.
Eso fue quizá lo primero que me llamó la atención de vos.
Con el tiempo, fuiste desenvolviéndome cual muñequita mamushka.
Descubriste un día, mi coraza y mi forma de actuar como la mujer fuerte y autosuficiente.
Y advertiste cómo de tanto autoproclamarme así, me creí mi papel. Mi propia mentira.
Por varias semanas, hasta sé que te lo creíste, porque te hice sentir pequeñito a veces…
Después de algunos desayunos advertiste todo lo que había.
Pronto. Jamás imaginé que tan pronto. Calculo que vos tampoco.
Fuiste un poco ambicioso y un poco kamikase también.
Te hiciste una membresía en la paciencia y poco a poco me fuiste ganando.
Despacito. Inteligentemente. Después de tantas discusiones, peleas, dudas y miedos,
me encontraste en el castillo y no solo mataste dragones, sino que derribaste murallas,
y proclamaste mi cuerpo como terreno firme sobre el cual gobernar.
Gracias.
Por dejarme curarte, amarte, contarte, acompañarte. Verte.
Me olvidé un día de todo y te dejé parado en el andén de trenes de una ciudad lejana con otro olor y en otro idioma. En horarios confundidos.
Un beso apresurado fue lo que me quedo de vos sobre los labios.
Y aun hoy, me llevo las manos a la boca, recordando ese poco de saliva húmeda,
para acercarte a mi.
Para recordarte. Para no olvidarte.
Para pedirte que vuelvas.
La vida me sabe a menos vida si no estas conmigo.
domingo, 10 de octubre de 2010
Contigo pero sin mí
El mundo está lleno de palabras que nunca oigo.
De personas que me chocan en plena peatonal de camino al trabajo.
Lleno de ojos que me miran sin hablarme, lleno de niños muertos de hambre,
de casas donde no viviremos. El mundo tiene mil puertas que jamás podré abrir,
mil personas que se buscan sin encontrarse, de motivos que no justifican,
de dolores que no se callan.
El mundo está lleno de silencios brutos, de vacíos irrellenables, de presencias entrañables. Está lleno de puentes que no me llevan a ningún lado, de palabras que no me hacen más que daño.
El mundo está lleno de destinos equivocados, de direcciones desacertadas, de cantidades alteradas. Esta lleno de boletos y tickets de avión retrasados, de sueños postergados o frustrados. Tiene fechas equivocadas, tazas de té manchadas, y teléfonos mudos que no suenan-
El mundo esta lleno
Pero se siente tan vacío.
De personas que me chocan en plena peatonal de camino al trabajo.
Lleno de ojos que me miran sin hablarme, lleno de niños muertos de hambre,
de casas donde no viviremos. El mundo tiene mil puertas que jamás podré abrir,
mil personas que se buscan sin encontrarse, de motivos que no justifican,
de dolores que no se callan.
El mundo está lleno de silencios brutos, de vacíos irrellenables, de presencias entrañables. Está lleno de puentes que no me llevan a ningún lado, de palabras que no me hacen más que daño.
El mundo está lleno de destinos equivocados, de direcciones desacertadas, de cantidades alteradas. Esta lleno de boletos y tickets de avión retrasados, de sueños postergados o frustrados. Tiene fechas equivocadas, tazas de té manchadas, y teléfonos mudos que no suenan-
El mundo esta lleno
Pero se siente tan vacío.
sábado, 9 de octubre de 2010
Sin daños a terceros
Fumo y me levanto para suspenderme en el aire, cual ave levitando en el aire.
En la nada. En el vacío.
Y me lleva el sonido de su voz a el recuerdo de su rostro.
Olvidado.
No visto. No inventado.
Y recuerdo que todo acabó. Antes de empezar, o una vez andando. Pero acabó al fin.
Una tarde de Octubre le puse fin a ese amor que antes de nacer ya estaba muerto.
Muerto por el miedo. Por la coraza. Por el sexo abismal, rompiendo cueros,
rasgando pieles y asechando sueños.
He de extrañarte y de soñarte como en tantas ocasiones.
He de soñar que te beso la espalda, la toco con mis labios, la recorro con mi boca y mi rugido.
He de soñar que admiro tu sonrisa por horas mientras sonreís cómplicemente.
Sabiendo que sé, que vos sabes, que yo sé exactamente cómo queres quererlo.
Porque es la misma forma y el mismo color que tienen mis deseos con tu nombre sellado.
He de hacerte en sueños, con mis palabras, mi cuerpo y mi deseo,
todo lo que no podrá mi cuerpo tangible, mis palabras acalladas y mi deseo trunco.
Con mis palabras de la divina providencia, obscenas, intrincadas, deformadas, altaneras, sexuadas y enamoradas.
Con mis palabras he de soñar cómo en letras, conjugaciones y verbos te envuelvo mío y me hago de ti, para ser uno.
Uno que me haga amanecer, florecer, mirar y admirar.
Te.
Amanecerte, florecerte, mirarte y admirarte. Verte
Mañana cuando amanezca el sol en mis pupilas, descubriré en el espejo del baño, el reflejo de tu recuerdo en la retina, tu sonrisa en mis pupilas y el sabor de tu sexo en mis labios.
El olor de tu cuerpo y tu aliento en mi piel.
Mañana cuando amanezca, sabré que andaré por las calles como un alma ajena, tratando de cobijarme en la multitud, para volver a dejar de ser yo y volverme otra que no soy yo y que ya no quiere serlo, para dejar de quererte a vos.
Tratando de dejar de quererte, para ser yo.
En la nada. En el vacío.
Y me lleva el sonido de su voz a el recuerdo de su rostro.
Olvidado.
No visto. No inventado.
Y recuerdo que todo acabó. Antes de empezar, o una vez andando. Pero acabó al fin.
Una tarde de Octubre le puse fin a ese amor que antes de nacer ya estaba muerto.
Muerto por el miedo. Por la coraza. Por el sexo abismal, rompiendo cueros,
rasgando pieles y asechando sueños.
He de extrañarte y de soñarte como en tantas ocasiones.
He de soñar que te beso la espalda, la toco con mis labios, la recorro con mi boca y mi rugido.
He de soñar que admiro tu sonrisa por horas mientras sonreís cómplicemente.
Sabiendo que sé, que vos sabes, que yo sé exactamente cómo queres quererlo.
Porque es la misma forma y el mismo color que tienen mis deseos con tu nombre sellado.
He de hacerte en sueños, con mis palabras, mi cuerpo y mi deseo,
todo lo que no podrá mi cuerpo tangible, mis palabras acalladas y mi deseo trunco.
Con mis palabras de la divina providencia, obscenas, intrincadas, deformadas, altaneras, sexuadas y enamoradas.
Con mis palabras he de soñar cómo en letras, conjugaciones y verbos te envuelvo mío y me hago de ti, para ser uno.
Uno que me haga amanecer, florecer, mirar y admirar.
Te.
Amanecerte, florecerte, mirarte y admirarte. Verte
Mañana cuando amanezca el sol en mis pupilas, descubriré en el espejo del baño, el reflejo de tu recuerdo en la retina, tu sonrisa en mis pupilas y el sabor de tu sexo en mis labios.
El olor de tu cuerpo y tu aliento en mi piel.
Mañana cuando amanezca, sabré que andaré por las calles como un alma ajena, tratando de cobijarme en la multitud, para volver a dejar de ser yo y volverme otra que no soy yo y que ya no quiere serlo, para dejar de quererte a vos.
Tratando de dejar de quererte, para ser yo.
viernes, 8 de octubre de 2010
Premio al Amor
Bueno bueno...me agrandé!. Recibí un regalo, y como Amor es súper coordial, no va a rezongar y lo recibe gustosa. Gracias Ménage, aclaramos luego lo del motivo y los porqués...
Según entendí, por recibir el premio, debo nombrar nueve cosas que me gusten y darle este premio a nueve personas más. Veamos cómo sale:
Cosas que me gustan: (Parte difícil nombrar solo nueve) (Todas me dan placer)
1)El chocolate. (Va, eso es amor, asi que no cuenta como gustar.) Va de nuevo.
1)La Coca (cola).
2)Pintar.
3)El sexo.
4)Cocinar.
5)Escribir (sí si, papel, papelito, libro, blogcito, idioteces o reflexiones) (carta cartita, planfleto, cuentito o novela).
6)La música..
7)Viajar.
8)Hacer pis con la puerta abierta. (Sí!)
9) Las fotografías.
//Que el orden no se mal entienda, según el día, el orden varía//
Paso este premio a éstas personas. Ésta parte fue sinceramente difícil, no leo muchos blogs, y sobreentendí que debía ir para aquellos que andan por acá...(como si fueramos una secta!).
A saber:
1) A Ménage. No solo porque me dió este premio, sino porque está siempre presente. Apoyándome, contándome, comentándome. Proponiendo cosas copadas y deleitándome con relatos que dejan irme más allá...Gracias por la buena onda de siempre.(http://cornudo-conciente.blogspot.com/)
2) Geo.Ligne: Por ser una mujer bonita de corazón, por sus frases y enseñanzas. Por hacerme sentir menos sola. Gracias.(http://georgi-farosolidario.blogspot.com/)
3)Asi que esto es el sexo: Por dedicarme palabras y momentos, por brindarse y compartirse...Es usted una persona hermosa. Gracias sinceras y honestas.(http://asiqueestoeselsexo.blogspot.com/)
4)A lilus: Porque cada bla bla de su blog me ha hecho reír o llorar, me ha producido identificación o repulsión, pero siempre me ha hecho sentir al fin. Una mujer con todas las letras!(http://juguemosenelbosquemientras.blogspot.com/)
5)Al Fumigador Feliz: Por dejarme jugar con sus letras e inventar un Final Feliz.(http://elfumigadorfeliz.blogspot.com/)
6)A Yess: Por su dulzura. (http://yesi-calidoscopio.blogspot.com/)
7)Al señor petardo contreras: Porque me hace reír incansablemente. Un pelado ingeniosamente inteligente, irónico y sagaz. (http://www.petardocontreras.com.ar/)
8)A Bestiaria: Porque aunque lejos, fué el primer blog que leí con tanto entusiasmo. Una escritora de lujo.(http://bestiaria.blogspot.com/)
9) A Nati. Mi mejor amiga, que no tiene un blog, pero que se merece un premio por el simple hecho de existir. Por ser la mujer que es, por apoyarme, cuidarme, enseñarme, quererme...Y por hacerme reír, reír y reír...siempre. Te adoro.
Según entendí, por recibir el premio, debo nombrar nueve cosas que me gusten y darle este premio a nueve personas más. Veamos cómo sale:
Cosas que me gustan: (Parte difícil nombrar solo nueve) (Todas me dan placer)
1)La Coca (cola).
2)Pintar.
3)El sexo.
4)Cocinar.
5)Escribir (sí si, papel, papelito, libro, blogcito, idioteces o reflexiones) (carta cartita, planfleto, cuentito o novela).
6)La música..
7)Viajar.
8)Hacer pis con la puerta abierta. (Sí!)
9) Las fotografías.
//Que el orden no se mal entienda, según el día, el orden varía//
Paso este premio a éstas personas. Ésta parte fue sinceramente difícil, no leo muchos blogs, y sobreentendí que debía ir para aquellos que andan por acá...(como si fueramos una secta!).
A saber:
1) A Ménage. No solo porque me dió este premio, sino porque está siempre presente. Apoyándome, contándome, comentándome. Proponiendo cosas copadas y deleitándome con relatos que dejan irme más allá...Gracias por la buena onda de siempre.(http://cornudo-conciente.blogspot.com/)
2) Geo.Ligne: Por ser una mujer bonita de corazón, por sus frases y enseñanzas. Por hacerme sentir menos sola. Gracias.(http://georgi-farosolidario.blogspot.com/)
3)Asi que esto es el sexo: Por dedicarme palabras y momentos, por brindarse y compartirse...Es usted una persona hermosa. Gracias sinceras y honestas.(http://asiqueestoeselsexo.blogspot.com/)
4)A lilus: Porque cada bla bla de su blog me ha hecho reír o llorar, me ha producido identificación o repulsión, pero siempre me ha hecho sentir al fin. Una mujer con todas las letras!(http://juguemosenelbosquemientras.blogspot.com/)
5)Al Fumigador Feliz: Por dejarme jugar con sus letras e inventar un Final Feliz.(http://elfumigadorfeliz.blogspot.com/)
6)A Yess: Por su dulzura. (http://yesi-calidoscopio.blogspot.com/)
7)Al señor petardo contreras: Porque me hace reír incansablemente. Un pelado ingeniosamente inteligente, irónico y sagaz. (http://www.petardocontreras.com.ar/)
8)A Bestiaria: Porque aunque lejos, fué el primer blog que leí con tanto entusiasmo. Una escritora de lujo.(http://bestiaria.blogspot.com/)
9) A Nati. Mi mejor amiga, que no tiene un blog, pero que se merece un premio por el simple hecho de existir. Por ser la mujer que es, por apoyarme, cuidarme, enseñarme, quererme...Y por hacerme reír, reír y reír...siempre. Te adoro.
lunes, 4 de octubre de 2010
No conmutativo
El orden SI altera el resultado:
Una señora en la calle,
una princesa en la cena
y una puta en la cama.
Una señora en la calle,
una princesa en la cena
y una puta en la cama.
domingo, 3 de octubre de 2010
Aviso Clasificado
Permuto barquito de papel por Beso de labios tibios (Abstenerse aquellos de labios fríos o de Besos sin mayúscula).
viernes, 1 de octubre de 2010
Quereme como sos
Mis ojos van a hablarte sin comas ni puntos aparte.
Mis manos van a contarte todo lo de este tiempo abierto de haberte imaginado.
Mi boca va a reconocerte nuevo pero mío.
Mi cuerpo se inundará de vos, y por un minuto, no caberá entre nosotros,
mas que el aire de un suspiro.
Vas a adivinarme en mis ademanes y en mis sonrisas titubeantes.
Vas a reconocerme en algunos dichos, y volverás a releerme mil veces en párrafos y sangrías. Me verás Amor Primario. Con rostro ahora.
Me verás mujer, punto, coma, piel, saliva y tildes.
Me entenderás en cada una de las fotografías colgadas en la pared y me juzgarás por el cuadro del baño.
Conocerás mi cama, mis lunares, mi sonrisa y mis ojos. Y todo eso, te hablará de mí.
Te susurrará secretos que no quiero, te abrirá todo un camino a recorrer, implícitamente demarcado.
Te daré algunas caricias para el viaje de regreso, te daré unos besos para la emergencia, te enseñaré como seguir leyendo historias aunque los libros se cierren.
Voy a construirte todo un castillo con la arena entre tus pies, para que me busques cada vez, cuando por las noches tirites de frío y no encuentres consuelo.
No conocerás a mi madre ni te diré el nombre de mi padre. No sabrás de fechas ni de horarios. Te diré algunas miserias, algunas frustraciones y podrás adivinar algunos dolores. Pero todo con disimulo. Sabiendo que sabes, pero fingiendo que no sé que si sabes que yo sé. Para seguir siendo fuerte. La fuerte mujer del fuerte que vive a lo lejos, 800 km al noroeste.
Como si vos fueses el pupo y subieras lento lento hacia arriba a la izquierda, para meterte en el corazón y conquistarlo en una batalla de luchas desenfrenadas.
Con amor y desenfreno, con ataques, iras, apretones y labios al rojo vivo.
Con besos en los omóplatos, con caricias sobre las manos, con post it en la heladera y con tartas de manzana en la merienda.
Porque vos en Septiembre, irías a mi corazón para hacerme bajar en Octubre, hasta tu ombligo sabroso y desdichado. Jamás palpado con un amor como el mío.
Y así entre tanto, de Octubre a Enero, entre el pupo y el corazón, entre Buenos Aires y Córdoba, podemos ser libres de ir y andar, de venir y ser y de querernos para solo fluir. Desde el alma hasta mí. Y desde mí hasta tu alma. Aunque suene cursi, meloso y estúpido. Así. Simplemente…fluir.
Mis manos van a contarte todo lo de este tiempo abierto de haberte imaginado.
Mi boca va a reconocerte nuevo pero mío.
Mi cuerpo se inundará de vos, y por un minuto, no caberá entre nosotros,
mas que el aire de un suspiro.
Vas a adivinarme en mis ademanes y en mis sonrisas titubeantes.
Vas a reconocerme en algunos dichos, y volverás a releerme mil veces en párrafos y sangrías. Me verás Amor Primario. Con rostro ahora.
Me verás mujer, punto, coma, piel, saliva y tildes.
Me entenderás en cada una de las fotografías colgadas en la pared y me juzgarás por el cuadro del baño.
Conocerás mi cama, mis lunares, mi sonrisa y mis ojos. Y todo eso, te hablará de mí.
Te susurrará secretos que no quiero, te abrirá todo un camino a recorrer, implícitamente demarcado.
Te daré algunas caricias para el viaje de regreso, te daré unos besos para la emergencia, te enseñaré como seguir leyendo historias aunque los libros se cierren.
Voy a construirte todo un castillo con la arena entre tus pies, para que me busques cada vez, cuando por las noches tirites de frío y no encuentres consuelo.
No conocerás a mi madre ni te diré el nombre de mi padre. No sabrás de fechas ni de horarios. Te diré algunas miserias, algunas frustraciones y podrás adivinar algunos dolores. Pero todo con disimulo. Sabiendo que sabes, pero fingiendo que no sé que si sabes que yo sé. Para seguir siendo fuerte. La fuerte mujer del fuerte que vive a lo lejos, 800 km al noroeste.
Como si vos fueses el pupo y subieras lento lento hacia arriba a la izquierda, para meterte en el corazón y conquistarlo en una batalla de luchas desenfrenadas.
Con amor y desenfreno, con ataques, iras, apretones y labios al rojo vivo.
Con besos en los omóplatos, con caricias sobre las manos, con post it en la heladera y con tartas de manzana en la merienda.
Porque vos en Septiembre, irías a mi corazón para hacerme bajar en Octubre, hasta tu ombligo sabroso y desdichado. Jamás palpado con un amor como el mío.
Y así entre tanto, de Octubre a Enero, entre el pupo y el corazón, entre Buenos Aires y Córdoba, podemos ser libres de ir y andar, de venir y ser y de querernos para solo fluir. Desde el alma hasta mí. Y desde mí hasta tu alma. Aunque suene cursi, meloso y estúpido. Así. Simplemente…fluir.
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