Hoy me voy a dormir pensando en vos.
Con los gestos y las arrugas que el tiempo debe haberte dibujado en la cara
Voy a imaginar todos los regalos que podría darte sobre tu cuerpo.
Si me preguntan qué es mi blog, les diré que no lo sé. Pero si le preguntan a él, les dirá quien soy yo.
martes, 26 de abril de 2011
jueves, 14 de abril de 2011
martes, 15 de marzo de 2011
Mierda carajos
Qué ha de ser de mi, divagando entre otros cuerpos? Jamás nada será igual.
Y jamás volveras.
Pero me quedan letras escritas.
Donde estes, espero seas feliz.
Duele tu ausencia.
"Y te fuiste. Te fuiste de mi ciudad, de esa ciudad fría que dejo de serlo por unos días, que fue colorida como siempre pero más aun, que desnudo sus estímulos para seducirte, para que la descubras, para que me entiendas.
Y te fuiste. Con una ida apresurada que nos evito dolor.
Y me fui. Con el ultimo poquito de saliva pegada a mis labios del ultimo beso y que aun no me seque. Y me fui, conociendo mi ciudad de muy mañana entre las oleadas de gente que nunca vi ni sospeche.
Y nos fuimos, con un te quiero acelerado pero siempre sincero.
Y ya no cambiaremos semáforos por besos, no por el momento, pero vendremos, veras que vendremos. "
Y jamás volveras.
Pero me quedan letras escritas.
Donde estes, espero seas feliz.
Duele tu ausencia.
"Y te fuiste. Te fuiste de mi ciudad, de esa ciudad fría que dejo de serlo por unos días, que fue colorida como siempre pero más aun, que desnudo sus estímulos para seducirte, para que la descubras, para que me entiendas.
Y te fuiste. Con una ida apresurada que nos evito dolor.
Y me fui. Con el ultimo poquito de saliva pegada a mis labios del ultimo beso y que aun no me seque. Y me fui, conociendo mi ciudad de muy mañana entre las oleadas de gente que nunca vi ni sospeche.
Y nos fuimos, con un te quiero acelerado pero siempre sincero.
Y ya no cambiaremos semáforos por besos, no por el momento, pero vendremos, veras que vendremos. "
sábado, 12 de marzo de 2011
Vos sabes de qué hablo
Cuando él llegó, apagué el tele . Nada de tetas y culos para él.
Nos miramos cómplices. Él picaron y yo temerosa.
Cenamos patitas de pollo con puré. Con la mano.
Nos miramos en el espejo e hicimos morisquetas. Hice fotos de él. De su sonrisa iluminada por la insensatez, de sus pies hermosos y su piel tersa.
Después nos acostamos en mi cama. Miramos el techo un rato largo.
Me preguntó mi color favorito. Dijo que Aznar sonaba lindo.
Jugó con mi pelo.
Indagó sobre la ausencia de mascotas en mi hogar, por los cuadros colgados, y por el gatito sobre la tabla del baño.
Me preguntó porque vivía sola y también preguntó donde estaba mi mamá.
Me preguntó por mi padre, cuando hacía años que ya nadie lo hacía.
Le hice cosquillas en la panza y nos revolcamos en la cama como dos locos riéndonos.
Me tocó con su mano derecha la punta de la nariz, me cerró un ojo y rió incansablemente cuando quise morderle los dedos.
Me contó de su novia, Cora.
Me contó que Cora es muy bonita y usa trenzas. Y que caminan de la mano.
Miramos el techo un ratito más. Me dijo que era bonita, y se quedó dormido.
Y yo, mientras lo miraba dormido, entendí que me había enamorado completa y profundamente de él.
Que ese niño me había robado el corazón con su forma de ver la vida, con su inocencia y sus pies tan pequeñitos. Su alma libre de impurezas y todo ese mundo entero de asombro y porqués.
Cuando somos niños, todo el mundo nos cabe en los ojos. Lo sé.
Mi alma es hoy, parte de un niño de 2 años.
Nos miramos cómplices. Él picaron y yo temerosa.
Cenamos patitas de pollo con puré. Con la mano.
Nos miramos en el espejo e hicimos morisquetas. Hice fotos de él. De su sonrisa iluminada por la insensatez, de sus pies hermosos y su piel tersa.
Después nos acostamos en mi cama. Miramos el techo un rato largo.
Me preguntó mi color favorito. Dijo que Aznar sonaba lindo.
Jugó con mi pelo.
Indagó sobre la ausencia de mascotas en mi hogar, por los cuadros colgados, y por el gatito sobre la tabla del baño.
Me preguntó porque vivía sola y también preguntó donde estaba mi mamá.
Me preguntó por mi padre, cuando hacía años que ya nadie lo hacía.
Le hice cosquillas en la panza y nos revolcamos en la cama como dos locos riéndonos.
Me tocó con su mano derecha la punta de la nariz, me cerró un ojo y rió incansablemente cuando quise morderle los dedos.
Me contó de su novia, Cora.
Me contó que Cora es muy bonita y usa trenzas. Y que caminan de la mano.
Miramos el techo un ratito más. Me dijo que era bonita, y se quedó dormido.
Y yo, mientras lo miraba dormido, entendí que me había enamorado completa y profundamente de él.
Que ese niño me había robado el corazón con su forma de ver la vida, con su inocencia y sus pies tan pequeñitos. Su alma libre de impurezas y todo ese mundo entero de asombro y porqués.
Cuando somos niños, todo el mundo nos cabe en los ojos. Lo sé.
Mi alma es hoy, parte de un niño de 2 años.
[1] Sí sí porteños. Admítanlo, es EL televisor (aparato) y LA televisión (la programación). Yo miraba el aparato, él la programación.
jueves, 10 de marzo de 2011
Es hora de ir despegando
Me voy despidiendo.
De a poco
Un poco en serio. Un poco en mentira.
La ambición tocó el cielo y sus labios mis pies.
Me voy despidiendo.
Estoy lista para empezar a correr por pistas hechas para otros aterrizajes.
Aterrizajes que convertiré, desde mañana, en despegues.
Nuevamente aeropuertos en los que te encuentro.
Nuevamente tickets de avión, vivir en casillas rodantes.
No saber dónde amaneceremos.
No saber dónde. Pero sí cómo.
Felices. Yo, envuelta en tu cuerpo, vos mirándome amanecer.
Florecer. Sonreir.
Puro. Hondo.
Y contengo los puños de la sangre hirviendo de ir al mundo.
Todo un mundo de cosas que no entiendo.
De idiomas que no recuerdo, de culturas que no comprendo.
Siempre nuevo y siempre distinto.
Vivir como mendiga siendo más princesa que nunca antes jamás
Con la consagración de tu mirada.
De tus manos suaves para acariciarme mientras
De tus palabras siempre alegres y fabulosas.
De tu cuerpo para bañarme con agua, besos y jabón.
Sucede que a mí, el mundo me calienta. El mundo me excita
"The Only reason for going into the sea fully Dressed, is to get out completly naked".
Jamás mi inglés fue tan bueno como cuando pude excusarme de esa forma.
Recuerdo, el primer día que pisé esa tierra ajena mejor que lo que hice hace 20 minutos.
Recuerdo, el primer día más feliz de mi vida.
De nada vale seguir intentando, sabiendo que sé que lo que hago es una mentira.
Yo me decido a vivir como me punza la sangre, y no como me imponen vivir.
A partir de mañana, me ando por el aire.
...Y a vivir como se ha dicho carajos!
De a poco
Un poco en serio. Un poco en mentira.
La ambición tocó el cielo y sus labios mis pies.
Me voy despidiendo.
Estoy lista para empezar a correr por pistas hechas para otros aterrizajes.
Aterrizajes que convertiré, desde mañana, en despegues.
Nuevamente aeropuertos en los que te encuentro.
Nuevamente tickets de avión, vivir en casillas rodantes.
No saber dónde amaneceremos.
No saber dónde. Pero sí cómo.
Felices. Yo, envuelta en tu cuerpo, vos mirándome amanecer.
Florecer. Sonreir.
Puro. Hondo.
Y contengo los puños de la sangre hirviendo de ir al mundo.
Todo un mundo de cosas que no entiendo.
De idiomas que no recuerdo, de culturas que no comprendo.
Siempre nuevo y siempre distinto.
Vivir como mendiga siendo más princesa que nunca antes jamás
Con la consagración de tu mirada.
De tus manos suaves para acariciarme mientras
De tus palabras siempre alegres y fabulosas.
De tu cuerpo para bañarme con agua, besos y jabón.
Sucede que a mí, el mundo me calienta. El mundo me excita
"The Only reason for going into the sea fully Dressed, is to get out completly naked".
Jamás mi inglés fue tan bueno como cuando pude excusarme de esa forma.
Recuerdo, el primer día que pisé esa tierra ajena mejor que lo que hice hace 20 minutos.
Recuerdo, el primer día más feliz de mi vida.
De nada vale seguir intentando, sabiendo que sé que lo que hago es una mentira.
Yo me decido a vivir como me punza la sangre, y no como me imponen vivir.
A partir de mañana, me ando por el aire.
...Y a vivir como se ha dicho carajos!
jueves, 3 de marzo de 2011
Hoy soy pura imagen
miércoles, 23 de febrero de 2011
De aromas y sabores
Yo aprendí a cocinar por él.
Me convertí en lo que soy por él.
Entre aromas y sabores intercambiamos mas que recetas.
Cocinábamos juntos.
Yo por él, fui azafata, chef, soltera empedernida y princesa glamourosa.
Yo por él ví el mundo.
Tardamos años en descubrir que él era quien siempre estaba para mi...
y viceversa.
Giré con mi mundo alrededor de su mundo.
Comí y bebí uno a uno sus cócteles y platos. Lo degusté. Horas dentro de mí. Para aprehenderle el sabor.
Quien más sabe, dijo una vez," no hay placer mejor que un buen vino, una buena mujer y un sexo esclarecedor".
Quizás por eso es que siempre ando llevándome los dedos a la boca.
Para recordarte en el sabor de mis manos. De mis dedos
Los que te acariciaban degustándote.
Dedo a dedo, con mis yemas, jugar con las formas de tu rostro. Tus pómulos, tus ojos y tu sonrisa. La textura de tus labios.
Bajar rodando y danzante por tu cuello, jugar con tu lóbulo mientras con las manos acaricio tu pelo y me presiono contra tus caderas.
Olerte. Bajo cuello. Mentón. Morderte un poco la pera.
Succionarte con mi lengua.
Leerte los mapas del mundo. Zambullirme en el océano índico. Navegar en el pacífico. Ahogarme en la profundidad de tu orgullo, morir y renacer en las orillas de un beso tuyo en Nepal.
Presenciar cómo invadís toda mi tierra para proclamarte victorioso.
Para proclamarte mío. Hacerme tuya.
Colonizar mi sexo y mi cordura. Arrasar con todo a tu paso. Devastarme.
Pero al instante renacer, crecer y expandirme. Para ser vida.
Ser vida, madre y mujer.
De vos. De él. Nuestro.
Me convertí en lo que soy por él.
Entre aromas y sabores intercambiamos mas que recetas.
Cocinábamos juntos.
Yo por él, fui azafata, chef, soltera empedernida y princesa glamourosa.
Yo por él ví el mundo.
Tardamos años en descubrir que él era quien siempre estaba para mi...
y viceversa.
Giré con mi mundo alrededor de su mundo.
Comí y bebí uno a uno sus cócteles y platos. Lo degusté. Horas dentro de mí. Para aprehenderle el sabor.
Quien más sabe, dijo una vez," no hay placer mejor que un buen vino, una buena mujer y un sexo esclarecedor".
Quizás por eso es que siempre ando llevándome los dedos a la boca.
Para recordarte en el sabor de mis manos. De mis dedos
Los que te acariciaban degustándote.
Dedo a dedo, con mis yemas, jugar con las formas de tu rostro. Tus pómulos, tus ojos y tu sonrisa. La textura de tus labios.
Bajar rodando y danzante por tu cuello, jugar con tu lóbulo mientras con las manos acaricio tu pelo y me presiono contra tus caderas.
Olerte. Bajo cuello. Mentón. Morderte un poco la pera.
Succionarte con mi lengua.
Leerte los mapas del mundo. Zambullirme en el océano índico. Navegar en el pacífico. Ahogarme en la profundidad de tu orgullo, morir y renacer en las orillas de un beso tuyo en Nepal.
Presenciar cómo invadís toda mi tierra para proclamarte victorioso.
Para proclamarte mío. Hacerme tuya.
Colonizar mi sexo y mi cordura. Arrasar con todo a tu paso. Devastarme.
Pero al instante renacer, crecer y expandirme. Para ser vida.
Ser vida, madre y mujer.
De vos. De él. Nuestro.
domingo, 20 de febrero de 2011
Dónde estas II
Me dejaste en un lugar al cual no quiero regresar jamás en la vida
Me duele tantísimo ahí donde nadie quiere que duela
Me refugie en las lágrimas porque no había otra cosa que hacer
He roto espejos por no soportar mi mirada vacía del sentido que le dabas
Estuve al borde de dejarme vencer
Mi cuerpo tiene cicatrices, heridas y moretones que no se irán jamás
Te extrañe tanto que no concebí otra vez los colores
Pero aun escucho tu voz diciéndome cada mañana que es tiempo de seguir
Y como si fuese fácil, me lo creo
Y me disfrazo y salgo a la vida, a vivir como se puede
A vivir con vos. A vivir por vos.
Como si aun estuvieras acá.
Me duele tantísimo ahí donde nadie quiere que duela
Me refugie en las lágrimas porque no había otra cosa que hacer
He roto espejos por no soportar mi mirada vacía del sentido que le dabas
Estuve al borde de dejarme vencer
Mi cuerpo tiene cicatrices, heridas y moretones que no se irán jamás
Te extrañe tanto que no concebí otra vez los colores
Pero aun escucho tu voz diciéndome cada mañana que es tiempo de seguir
Y como si fuese fácil, me lo creo
Y me disfrazo y salgo a la vida, a vivir como se puede
A vivir con vos. A vivir por vos.
Como si aun estuvieras acá.
viernes, 18 de febrero de 2011
JODER QUE ESTO SÍ ES ESTAR TRISTE
Acordarme de lo que pudo ser y no será jamás. Quedarme con mil doscientos besos en los labios.
Acumular los papelitos que jamás me oíras leerte antes de dormir.
La sensación amarga de tu cuerpo imponiendo el vacío en mi colchón, noche tras noche.
Intenté cambiando la cama.
Intenté yendo por el aire.
Saque fotos pero salí borrosa
Mordí otros labios y recorrí otros continentes.
Creí.
Pero hoy ya no pude más. De nuevo tropezando con las mismas montañas de años atrás.
Te necesito tanto tanto que me convenzo cada vez mas un poco mas que no podré sin vos.
Hay momentos en que pensar en ti es solo como una broma macabra.
Recordarte. Darme cuenta que no estarás. Nunca mas. Ever again.
No estarás aquí para jugar con mi pelo. Para llevarme a volar en avioncitos de papel. No harás origamis para redecorarme tu existencia. No construirás castillos de arena en las playas de invierno. No me morderás al hacer el amor. No dibujaras nunca mas una sonrisa distinta en cada desayuno.
No veremos el último invierno con nieve de Japón. No seremos los que en un andén de tren, en un lugar ajeno, nos besaremos para volvernos lascivos, incisivos...torpes.
Querré pero no podré, jurar que eran mentiras, una a una, las negaciones que te daba en palabras; mientras en el acto te regalaba todas las afirmaciones mas temperamentales y vicerales.
Fui tan tuya y tan de vos. Cada uno de tus vos con una mi. Con Yo. conmigo.
Fui tan tuya y tan de vos, que cuando te fuiste, te olvidaste de dejarme mis partes.
Soy tan tuya porque aun hoy, estoy con vos. No me fui conmigo ni me quedo contigo.
No me quedo. En ningún lado.
Porque aun hoy, sigo buscándote.
Acumular los papelitos que jamás me oíras leerte antes de dormir.
La sensación amarga de tu cuerpo imponiendo el vacío en mi colchón, noche tras noche.
Intenté cambiando la cama.
Intenté yendo por el aire.
Saque fotos pero salí borrosa
Mordí otros labios y recorrí otros continentes.
Creí.
Pero hoy ya no pude más. De nuevo tropezando con las mismas montañas de años atrás.
Te necesito tanto tanto que me convenzo cada vez mas un poco mas que no podré sin vos.
Hay momentos en que pensar en ti es solo como una broma macabra.
Recordarte. Darme cuenta que no estarás. Nunca mas. Ever again.
No estarás aquí para jugar con mi pelo. Para llevarme a volar en avioncitos de papel. No harás origamis para redecorarme tu existencia. No construirás castillos de arena en las playas de invierno. No me morderás al hacer el amor. No dibujaras nunca mas una sonrisa distinta en cada desayuno.
No veremos el último invierno con nieve de Japón. No seremos los que en un andén de tren, en un lugar ajeno, nos besaremos para volvernos lascivos, incisivos...torpes.
Querré pero no podré, jurar que eran mentiras, una a una, las negaciones que te daba en palabras; mientras en el acto te regalaba todas las afirmaciones mas temperamentales y vicerales.
Fui tan tuya y tan de vos. Cada uno de tus vos con una mi. Con Yo. conmigo.
Fui tan tuya y tan de vos, que cuando te fuiste, te olvidaste de dejarme mis partes.
Soy tan tuya porque aun hoy, estoy con vos. No me fui conmigo ni me quedo contigo.
No me quedo. En ningún lado.
Porque aun hoy, sigo buscándote.
lunes, 14 de febrero de 2011
Dónde estas I
Cada noche, Cuando entre bostezos llamo un taxi o manejo camino a casa
Con la piel seca de transpiración húmeda
La boca reseca de sabor amargo y el sexo cansado
Después de haber besado a todos los hombres que no son vos
Descubro que pese a todo, algo sigue intacto dentro mío.
Todo ese tesoro que guardo y llevo de un lado al otro oculto
Porque no puedo compartirlo con ellos
Porque no puedo darselos
Porque simplemente, no son vos.
Con la piel seca de transpiración húmeda
La boca reseca de sabor amargo y el sexo cansado
Después de haber besado a todos los hombres que no son vos
Descubro que pese a todo, algo sigue intacto dentro mío.
Todo ese tesoro que guardo y llevo de un lado al otro oculto
Porque no puedo compartirlo con ellos
Porque no puedo darselos
Porque simplemente, no son vos.
El hombre de papel
Perdonarse. Aprender a caer. A pedir perdón.
Correr por la playa solo para alcanzarte.
Besarte cerrando los ojos.
Dormir de corrido más de seis horas a tu lado. Que no haya despertadores ni conserjerías de hotel.
Hacerle más caso a la imaginación que a la realidad. Dejarme vencer por una sonrisa como tu mejor arma.
No darme nunca nunca por vencida.
Olvidarme de quien sos, pero reconocerte siempre…Y encontrarte mío.
Borrar mi nombre y dirección y que solo cuente mi piel y mis ojos. Que me encuentres siempre. Tuya.
Cambiar reglas, vencerlas, reinventarlas. Cambiar los trajes, las pieles, los tableros.
Viajar a una playa para sentarme frente al mar, envuelta en tu cuerpo y no sentirme pequeña ante semejante inmensidad.
Atarme los cordones con mayor precisión para no tropezarme con la realidad.
Olvidarme de que afuera hay mundo cuando tu boca me muerde y te nombro como al hombre que olvidó mi nombre.
Correr por la playa solo para alcanzarte.
Besarte cerrando los ojos.
Dormir de corrido más de seis horas a tu lado. Que no haya despertadores ni conserjerías de hotel.
Hacerle más caso a la imaginación que a la realidad. Dejarme vencer por una sonrisa como tu mejor arma.
No darme nunca nunca por vencida.
Olvidarme de quien sos, pero reconocerte siempre…Y encontrarte mío.
Borrar mi nombre y dirección y que solo cuente mi piel y mis ojos. Que me encuentres siempre. Tuya.
Cambiar reglas, vencerlas, reinventarlas. Cambiar los trajes, las pieles, los tableros.
Viajar a una playa para sentarme frente al mar, envuelta en tu cuerpo y no sentirme pequeña ante semejante inmensidad.
Atarme los cordones con mayor precisión para no tropezarme con la realidad.
Olvidarme de que afuera hay mundo cuando tu boca me muerde y te nombro como al hombre que olvidó mi nombre.
martes, 8 de febrero de 2011
Yo quiero
Que me leas. En palabras, miradas y pieles. Ver una película una vez por semana en tu cama. Escribirte y que nadie entienda nada. Aprender a cocinar conejo a la cazadora. Tener mas vestidos de flores.
Comer comida tailandesa una vez por semana. Volver a Kho Phi Phi una vez por década.
Que sigas tirando piedritas contra mi ventana cada noche hasta que acabes por romperla si es necesario.
Que sigas gustando de mi. Que sigas disfrutando que esté loca.
Que entre aeropuerto y aeropuerto, haya miles de millas para acumular.
Y que nunca sea ni demasiado tarde ni muy temprano para aprender a decir tequiero.
Comer comida tailandesa una vez por semana. Volver a Kho Phi Phi una vez por década.
Que sigas tirando piedritas contra mi ventana cada noche hasta que acabes por romperla si es necesario.
Que sigas gustando de mi. Que sigas disfrutando que esté loca.
Que entre aeropuerto y aeropuerto, haya miles de millas para acumular.
Y que nunca sea ni demasiado tarde ni muy temprano para aprender a decir tequiero.
jueves, 3 de febrero de 2011
Pupurrula IV
Un día de estos, cualquiera, echaré sobre mis hombros todos los recuerdos,
mis pequeñas angustias pasadas y algunas alegrías que he vivido.
Con este breve equipamiento subiré a una nube que transcurre por el cielo de París y marcharé en ella;
nadie después volverá a saber de mí.
Algunas cosas que escribí en noches desvelada atestiguaran que existí Junto a la gente,
que me gustaban las flores y los pájaros que soñé con un niño que tuviera los ojos de un hombre que ame, que transité las calles bajo las lluvias otoñales como si fuera una sombra ajena. Sí, cualquiera de estos días treparé en una nube. Me fundiré en ella. Después seré lluvia, para regar un jardín, para que me beban los sedientos gorriones, para ser un charco de agua donde un niño haga navegar un barco de papel.
Entonces todo será distinto y hermoso. Cualquiera de estos días me echaré sobre los hombros mil atardeceres, algunos tristes, otros felices.
Buscaré una nube, la que sea. Para que me lleve lejos y me convierta en lluvia, para contarle a otros tiempos que amo a un hombre sencillo, para decirle al mar que a ese hombre le he dado mis ojos para alinear su sombra, mi amor para que en su alma el dolor sea leve, para cuidarlo y no dejar que nada lo lastime.
Cualquiera de estos días…
Seré definitivamente feliz
mis pequeñas angustias pasadas y algunas alegrías que he vivido.
Con este breve equipamiento subiré a una nube que transcurre por el cielo de París y marcharé en ella;
nadie después volverá a saber de mí.
Algunas cosas que escribí en noches desvelada atestiguaran que existí Junto a la gente,
que me gustaban las flores y los pájaros que soñé con un niño que tuviera los ojos de un hombre que ame, que transité las calles bajo las lluvias otoñales como si fuera una sombra ajena. Sí, cualquiera de estos días treparé en una nube. Me fundiré en ella. Después seré lluvia, para regar un jardín, para que me beban los sedientos gorriones, para ser un charco de agua donde un niño haga navegar un barco de papel.
Entonces todo será distinto y hermoso. Cualquiera de estos días me echaré sobre los hombros mil atardeceres, algunos tristes, otros felices.
Buscaré una nube, la que sea. Para que me lleve lejos y me convierta en lluvia, para contarle a otros tiempos que amo a un hombre sencillo, para decirle al mar que a ese hombre le he dado mis ojos para alinear su sombra, mi amor para que en su alma el dolor sea leve, para cuidarlo y no dejar que nada lo lastime.
Cualquiera de estos días…
Seré definitivamente feliz
miércoles, 2 de febrero de 2011
Loca un poco nada más
No sé (Cé) el mes. Supongo junio-julio. Hacia frío.
Me llamaste para cambiar mi cita al gimnasio por una cena con vos.
Botas caña alta, un jean elastizado con el que sueño volver a vestir cuando mi figura me sea devuelta, un súper saco que tengo diseñado en mi cabeza para la próxima colección de otoño/ invierno color blanco, con ribetes rojos quizás, azules sino, negros de seguro.
El cuello es lo más lindo. Original. Tengo flequillo y el pelo largo. Cartera negra.
Toco portero. Llego a ese edificio por el cual paso casi día de por medio.
Donde sé vive tu padre. Donde tengo mi cita. Donde me espera mi sueño.
Mi sueño es un beso tuyo.
La tormenta amenaza mi noche de velas, el viento me despeina y trata de volarme para quitarme la tonta sonrisa.
Y de plano seguido, me veo entrando. Te veo mirando. Mirando. Me
Tratamos de convencernos que todo podría ser como lo fue.
Pero algo que no siento veo en nuestra mirada y me voy sin, me dejas ir y nada más es dicho. Y llamo al ascensor y cruzo la puerta. Y para ese entonces ya llueve como anoche.
Y para ese entonces vos ya no estas parado mirándome a lo lejos diciéndome adiós o hasta luego. Y la lluvia ya no me dibuja una sonrisa. No me la quita. No me da miedo. No me da nada.No me nada... Pero me moja como pocas veces.
Una lluvia que moja en sueños como me mojaba de niña. Y el agua me hace más fuerte, más valiente, más impulsiva. El frió me carcome y pienso que no es justo no intentar. Intentar. Ahora pienso que pensé. Pero no sé si pensé de veraz.
Pero el ascensor que me bajo me subió nuevamente. Y la puerta de abrió y no te dije nada. Ya el pelo estaba arruinado, el rimel corrido, la sonrisa opacada, el flequillo desprolijo. Sin embargo tenía todo lo que debajo de eso, no había tenido la primera vez que subí.
Te abraCé para decirte que te extrañé quizás. Supongo. No sé que pensé. Pero en mi sueño sentí como siento en este momento.
Acababa mi agonía de saber que sentirá mi piel cuando vuelva a tenerte cerca.
Sentirá estremecerse como siempre o serás un desconocido al que le hice el amor unas noches atrás. Algo atrás.
No había diálogo en mi sueño. Había piel. Mucha piel. Piel desnuda.
Piel conocida, piel deseada, piel desdeñada. Hajada
Tu boca fue pulpa, fue vino, fue sabor conocido, fue sabor nuevo y tu piel fue mía.
Una vez mas MIA.
Cuando el plano cambió ví mi figura parada al lado de la ventana. No había luces, pero me reconozco por la luz del edificio de en frente. Y por el humo de mi cigarrillo. Por mi perfil. Por mi ropa interior negra. Por el porta ligas que encontré en mi cajón de antaño.
Soy yo.
Sos vos el del sillón. El que me mira tratando de reconocerme a pesar de la oscuridad y del paso de los meses.
Y las fotos no sé si son de mi imaginación o de Nikon. Porque aún me miro y me gusto en esa desnudez. No sé si me ví a través de tus ojos o de lo que tus ojos plasmaron con tu cámara. No ví si las fotos de mi desnudez fueron una pose atrevida de nuestro reencuentro o si son solo un recuerdo tardío.
Veo las fotos ahora.
Mi espalda curvada sobre las sabanas. En un tono de gris, de blanco y negro, para disimular las imperfecciones de mi cuerpo y de mi piel. Mis brazos, mi sonrisa. Un plano a mis dientes. Un plano a mi abdomen. Un plano a mi desnudes. Que le hizo frente a la lluvia, al viento, a tu departamento. A tu cita, a vos. A la vida, al destino, al pasado en el que no pude hacerte mío como en ese sueño.
Como desearia que hoy no estuvieras con ella. Que no estuvieras tan lejos. Que no fueras de otra.
Que fueras mío.
Que fuera tuya.
Que fuera Córdoba
Y más que ninguna otra cosa....
que la tormenta que sigue afuera,
hiciera que el teléfono sonara
y me pidieras una cita.
Me llamaste para cambiar mi cita al gimnasio por una cena con vos.
Botas caña alta, un jean elastizado con el que sueño volver a vestir cuando mi figura me sea devuelta, un súper saco que tengo diseñado en mi cabeza para la próxima colección de otoño/ invierno color blanco, con ribetes rojos quizás, azules sino, negros de seguro.
El cuello es lo más lindo. Original. Tengo flequillo y el pelo largo. Cartera negra.
Toco portero. Llego a ese edificio por el cual paso casi día de por medio.
Donde sé vive tu padre. Donde tengo mi cita. Donde me espera mi sueño.
Mi sueño es un beso tuyo.
La tormenta amenaza mi noche de velas, el viento me despeina y trata de volarme para quitarme la tonta sonrisa.
Y de plano seguido, me veo entrando. Te veo mirando. Mirando. Me
Tratamos de convencernos que todo podría ser como lo fue.
Pero algo que no siento veo en nuestra mirada y me voy sin, me dejas ir y nada más es dicho. Y llamo al ascensor y cruzo la puerta. Y para ese entonces ya llueve como anoche.
Y para ese entonces vos ya no estas parado mirándome a lo lejos diciéndome adiós o hasta luego. Y la lluvia ya no me dibuja una sonrisa. No me la quita. No me da miedo. No me da nada.No me nada... Pero me moja como pocas veces.
Una lluvia que moja en sueños como me mojaba de niña. Y el agua me hace más fuerte, más valiente, más impulsiva. El frió me carcome y pienso que no es justo no intentar. Intentar. Ahora pienso que pensé. Pero no sé si pensé de veraz.
Pero el ascensor que me bajo me subió nuevamente. Y la puerta de abrió y no te dije nada. Ya el pelo estaba arruinado, el rimel corrido, la sonrisa opacada, el flequillo desprolijo. Sin embargo tenía todo lo que debajo de eso, no había tenido la primera vez que subí.
Te abraCé para decirte que te extrañé quizás. Supongo. No sé que pensé. Pero en mi sueño sentí como siento en este momento.
Acababa mi agonía de saber que sentirá mi piel cuando vuelva a tenerte cerca.
Sentirá estremecerse como siempre o serás un desconocido al que le hice el amor unas noches atrás. Algo atrás.
No había diálogo en mi sueño. Había piel. Mucha piel. Piel desnuda.
Piel conocida, piel deseada, piel desdeñada. Hajada
Tu boca fue pulpa, fue vino, fue sabor conocido, fue sabor nuevo y tu piel fue mía.
Una vez mas MIA.
Cuando el plano cambió ví mi figura parada al lado de la ventana. No había luces, pero me reconozco por la luz del edificio de en frente. Y por el humo de mi cigarrillo. Por mi perfil. Por mi ropa interior negra. Por el porta ligas que encontré en mi cajón de antaño.
Soy yo.
Sos vos el del sillón. El que me mira tratando de reconocerme a pesar de la oscuridad y del paso de los meses.
Y las fotos no sé si son de mi imaginación o de Nikon. Porque aún me miro y me gusto en esa desnudez. No sé si me ví a través de tus ojos o de lo que tus ojos plasmaron con tu cámara. No ví si las fotos de mi desnudez fueron una pose atrevida de nuestro reencuentro o si son solo un recuerdo tardío.
Veo las fotos ahora.
Mi espalda curvada sobre las sabanas. En un tono de gris, de blanco y negro, para disimular las imperfecciones de mi cuerpo y de mi piel. Mis brazos, mi sonrisa. Un plano a mis dientes. Un plano a mi abdomen. Un plano a mi desnudes. Que le hizo frente a la lluvia, al viento, a tu departamento. A tu cita, a vos. A la vida, al destino, al pasado en el que no pude hacerte mío como en ese sueño.
Como desearia que hoy no estuvieras con ella. Que no estuvieras tan lejos. Que no fueras de otra.
Que fueras mío.
Que fuera tuya.
Que fuera Córdoba
Y más que ninguna otra cosa....
que la tormenta que sigue afuera,
hiciera que el teléfono sonara
y me pidieras una cita.
miércoles, 26 de enero de 2011
Mi vecino inaccesible
“Me vas a cansar Mauricio. Sabelo. Te lo dije mil veces. Y ya las palabras no me están alcanzando. Cuando me seques el pozo y me vaya huyendo no te quejes.”
Me sentía ofuscada. Horrible. Acalorada. Discutir por teléfono con semejante energúmeno me hacía mover los brazos a velocidades rapidísimas. Me llenaba de ánimos nefastos.
Cuando acabé de decirle esas palabras instantáneamente corté el teléfono y me acosté en el sillón.
Me recliné para poder abrazarme mejor. Me sentía deshecha. Sabía que ya nada era lo de antes y que solo me restaba aceptar que nada volvería a recomponerse.
Al fin de cuentas, si él me trataba como a una cualquiera, terminaría por convertirme en una de ellas solo para provocar su peor instinto.
Fumando contra el vacío al que me invita la ventana de un 7mo piso lo ví. Lo sentí sobre mí. Sobre toda mi piel. Milímetro a milímetro. Invitándome. Llamándome.
Sabía que él me miraba algunas noches. Lo sabía. Pero esta vez era distinto. No cerraría la ventana para huirle y no mostrarle nada de mi intimidad.
Probablemente él creyó que yo cometí la estupidez de olvidarme de cerrar las cortinas o bajar las persianas.
Lo cierto es que no quise.
Había una pulsión en mí.
Lo sentí un vez más, proponiéndome algo. Su torpeza me dejó verlo. O quizás jugaba el mismo juego perverso al que yo estaba sometiéndome. Haciéndole creer que no sabia que sería cómplice de mi pudores mas primarios.
Acabé el cigarrillo como quien se come un chocolate de un solo mordisco y me acomodé, no para mi comodidad esta vez, sino para la suya.
Por el reflejo podía notarlo mirándome. Con una mirada penetrante. Estaba degustándose como una fiera al relamerse después de un festín.
Lo vi mirándome mientras subía lentamente mi vestido. Deslizando mi mano lentamente por mi costado derecho, hasta llegar a mi cintura. Me vi dejándole mirar mi ropa interior negra. Y de encaje.
Casi casi como una provocación del momento.
Pensé en llamarlo por teléfono y fingir que nada sabía yo de la situación. Como si yo no fuese a saber que mientras él me miraba yo me acariciaba toda mi entrepierna con su voz al oído. Como si yo no supiera que aparte de verme, estaba mirándome, y tocándose.
Lo intrincado de la situación me proponía más límites para vencer. Me seducía seguir acariciando mi piel. Porque esta vez no era solo mi placer. Esta vez era SU placer….y mi regocijo.
Entre tanta oscuridad quizás alcanzó a divisarme un pecho, entre las penumbras a lo mejor mi ombligo.
Lo que de seguro pudo ver era mi desolación. Mi ser compungido, luchando contra mi ser mismo, para conocerme, reconocerme, asirme y acabarme entera en un movimiento compulsivo, mecánico, penetrante y primario.
Sentí casi su mano empujando mis dedos contra los huesos de mi pubis, húmedo y sediento.
Contraído, expandido. Sentí su respiración por detrás de mi oído, pidiéndome que no me detuviera en mi deseo ni en mi performance.
Éramos cóncavos y convexos. Éramos vecinos del insomnio. Éramos dos humanos separados por una distancia corpórea, pero uniéndose en algo tan puro y tan cómplice como eso.
Era el éxtasis en el que me sumo cada noche desde que aquella noche lo dejé verme.
Me sentía ofuscada. Horrible. Acalorada. Discutir por teléfono con semejante energúmeno me hacía mover los brazos a velocidades rapidísimas. Me llenaba de ánimos nefastos.
Cuando acabé de decirle esas palabras instantáneamente corté el teléfono y me acosté en el sillón.
Me recliné para poder abrazarme mejor. Me sentía deshecha. Sabía que ya nada era lo de antes y que solo me restaba aceptar que nada volvería a recomponerse.
Al fin de cuentas, si él me trataba como a una cualquiera, terminaría por convertirme en una de ellas solo para provocar su peor instinto.
Fumando contra el vacío al que me invita la ventana de un 7mo piso lo ví. Lo sentí sobre mí. Sobre toda mi piel. Milímetro a milímetro. Invitándome. Llamándome.
Sabía que él me miraba algunas noches. Lo sabía. Pero esta vez era distinto. No cerraría la ventana para huirle y no mostrarle nada de mi intimidad.
Probablemente él creyó que yo cometí la estupidez de olvidarme de cerrar las cortinas o bajar las persianas.
Lo cierto es que no quise.
Había una pulsión en mí.
Lo sentí un vez más, proponiéndome algo. Su torpeza me dejó verlo. O quizás jugaba el mismo juego perverso al que yo estaba sometiéndome. Haciéndole creer que no sabia que sería cómplice de mi pudores mas primarios.
Acabé el cigarrillo como quien se come un chocolate de un solo mordisco y me acomodé, no para mi comodidad esta vez, sino para la suya.
Por el reflejo podía notarlo mirándome. Con una mirada penetrante. Estaba degustándose como una fiera al relamerse después de un festín.
Lo vi mirándome mientras subía lentamente mi vestido. Deslizando mi mano lentamente por mi costado derecho, hasta llegar a mi cintura. Me vi dejándole mirar mi ropa interior negra. Y de encaje.
Casi casi como una provocación del momento.
Pensé en llamarlo por teléfono y fingir que nada sabía yo de la situación. Como si yo no fuese a saber que mientras él me miraba yo me acariciaba toda mi entrepierna con su voz al oído. Como si yo no supiera que aparte de verme, estaba mirándome, y tocándose.
Lo intrincado de la situación me proponía más límites para vencer. Me seducía seguir acariciando mi piel. Porque esta vez no era solo mi placer. Esta vez era SU placer….y mi regocijo.
Entre tanta oscuridad quizás alcanzó a divisarme un pecho, entre las penumbras a lo mejor mi ombligo.
Lo que de seguro pudo ver era mi desolación. Mi ser compungido, luchando contra mi ser mismo, para conocerme, reconocerme, asirme y acabarme entera en un movimiento compulsivo, mecánico, penetrante y primario.
Sentí casi su mano empujando mis dedos contra los huesos de mi pubis, húmedo y sediento.
Contraído, expandido. Sentí su respiración por detrás de mi oído, pidiéndome que no me detuviera en mi deseo ni en mi performance.
Éramos cóncavos y convexos. Éramos vecinos del insomnio. Éramos dos humanos separados por una distancia corpórea, pero uniéndose en algo tan puro y tan cómplice como eso.
Era el éxtasis en el que me sumo cada noche desde que aquella noche lo dejé verme.
martes, 25 de enero de 2011
lunes, 24 de enero de 2011
Feliz cumpleaños (anticipado) para mi.
El mejor regalo de cumpleaños que pudo haberme dado. Hace 27 añitos, un día antes de nacer. Como hoy.
Para mi hija:
Quiero conocerte.
Tengo impaciencia por saber de que color son tus ojos que van a verme.
Cómo es tu voz que va a llamarme mamá.
Acaricio suavemente mi vientre, milagrosamente crecido, mi ser fecundado…
y soy feliz, porque te estoy acariciando toda entera.
Estoy recorriendo con mis manos de ternura yo madre, tu cara… milagro nuestro.
Porque trato de calmarte, de decirte que esperes, que unos minutos más y que solo eso será suficiente y después…nos veremos y podré sentirte chiquita, indefensa, suave, tierna y nuestra.
Del amor, de ti, de él y de mí.
Para mi hija:
Quiero conocerte.
Tengo impaciencia por saber de que color son tus ojos que van a verme.
Cómo es tu voz que va a llamarme mamá.
Acaricio suavemente mi vientre, milagrosamente crecido, mi ser fecundado…
y soy feliz, porque te estoy acariciando toda entera.
Estoy recorriendo con mis manos de ternura yo madre, tu cara… milagro nuestro.
Porque trato de calmarte, de decirte que esperes, que unos minutos más y que solo eso será suficiente y después…nos veremos y podré sentirte chiquita, indefensa, suave, tierna y nuestra.
Del amor, de ti, de él y de mí.
jueves, 20 de enero de 2011
domingo, 16 de enero de 2011
Un mundo de complicidades y secretos
Menthal Wireless Connection !
y
Me duele una mujer en todo el cuerpo
y
Me duele una mujer en todo el cuerpo
viernes, 14 de enero de 2011
jueves, 13 de enero de 2011
Al 2011
Que el amor no te deje ni te falte.
Que la tristeza se muera de pena.
Que encuentres las formas y los caminos para llegar.
Que tengas los días llenos de vida. Que sonrías.
Que vivas muchas cosas por primera vez.
Que cicatricen tus heridas. Que te quieran y te amen.
Que viajes. Leas y corras.
Que busques superarte en cada intento. Que seas tu mejor rival.
Que no te invada el miedo ni te paralice.
Que puedas focalizarte e ir tras eso que deseas.
Que aprendas a decir te quiero mas seguido, que recibas besos y abrazos reales.
Que no se te muera nadie.
Que sepas llorar y pedir perdón a tiempo. Que admitas errores, que no cometas tantos.
Que rías, te emociones, juegues… y seas feliz.
Aunque en algunos momentos, parezca difícil.
Que la tristeza se muera de pena.
Que encuentres las formas y los caminos para llegar.
Que tengas los días llenos de vida. Que sonrías.
Que vivas muchas cosas por primera vez.
Que cicatricen tus heridas. Que te quieran y te amen.
Que viajes. Leas y corras.
Que busques superarte en cada intento. Que seas tu mejor rival.
Que no te invada el miedo ni te paralice.
Que puedas focalizarte e ir tras eso que deseas.
Que aprendas a decir te quiero mas seguido, que recibas besos y abrazos reales.
Que no se te muera nadie.
Que sepas llorar y pedir perdón a tiempo. Que admitas errores, que no cometas tantos.
Que rías, te emociones, juegues… y seas feliz.
Aunque en algunos momentos, parezca difícil.
domingo, 9 de enero de 2011
Pupurrula III
Despertarme un domingo cualquiera en ese momento exacto.
Ni un momento más, ni un segundo menos. Abrir los ojos, desperezarme a lo alto y a lo ancho de la cama. Sentir tus pies tibios, respirarte sobre el ombligo, susurrarte verdades de pupurrula a primera hora de la mañana.
Buscar el diario, las medialunas y el mate.
Volver con vos. Mirarte dormido, mirarte desnudo. Recorrerte y reconocerte.
Desayunarnos sorbo o sorbo, entre medialunas y diarios que solo anuncian malas noticias.
Un beso, otro beso y la pausa más grande del mundo cuando yo te beso. Cuando yo te acaricio así. Tan mía, tan tuya, tan nuestra.
Correr por el parque. Sabiendo que no he de alcanzarte. Siempre diez pasos por delante de mí. Porque me gusta mirarte así. Esbelto, vivaz, activo.
Me gusta jugar a perseguirte. Y alcanzarte mío en la fuente.
Y fundirte en mi beso activo y punzante. Y sentirte mío. Sabiendome tuya.
Bañarnos juntos. Contemplarte en tu intimidad. Aprenderte la sonrisa.
Jugar con el jabón, con la espuma y con el agua que te recorre más a prisa que mi saliva misma.
Prepararte el almuerzo más rico de todo el año.
Y volver a la cama para jugar. De nuevo jugar. Al veo veo contra la pared, a las adivinanzas de los dibujos que te hago en la espalda, a los besos con mensajes. Hacer el amor jugando, siendo, sintiendo.
Jugar en blanco y negro. Sacar las mejores fotografías de tu cuerpo como si fuese el paisaje más maravilloso de este continente. Entenderte el lenguaje. Quererte tal cual sos….Y maravillarme.
Un domingo cualquiera.
Con vos.
Ni un momento más, ni un segundo menos. Abrir los ojos, desperezarme a lo alto y a lo ancho de la cama. Sentir tus pies tibios, respirarte sobre el ombligo, susurrarte verdades de pupurrula a primera hora de la mañana.
Buscar el diario, las medialunas y el mate.
Volver con vos. Mirarte dormido, mirarte desnudo. Recorrerte y reconocerte.
Desayunarnos sorbo o sorbo, entre medialunas y diarios que solo anuncian malas noticias.
Un beso, otro beso y la pausa más grande del mundo cuando yo te beso. Cuando yo te acaricio así. Tan mía, tan tuya, tan nuestra.
Correr por el parque. Sabiendo que no he de alcanzarte. Siempre diez pasos por delante de mí. Porque me gusta mirarte así. Esbelto, vivaz, activo.
Me gusta jugar a perseguirte. Y alcanzarte mío en la fuente.
Y fundirte en mi beso activo y punzante. Y sentirte mío. Sabiendome tuya.
Bañarnos juntos. Contemplarte en tu intimidad. Aprenderte la sonrisa.
Jugar con el jabón, con la espuma y con el agua que te recorre más a prisa que mi saliva misma.
Prepararte el almuerzo más rico de todo el año.
Y volver a la cama para jugar. De nuevo jugar. Al veo veo contra la pared, a las adivinanzas de los dibujos que te hago en la espalda, a los besos con mensajes. Hacer el amor jugando, siendo, sintiendo.
Jugar en blanco y negro. Sacar las mejores fotografías de tu cuerpo como si fuese el paisaje más maravilloso de este continente. Entenderte el lenguaje. Quererte tal cual sos….Y maravillarme.
Un domingo cualquiera.
Con vos.
jueves, 6 de enero de 2011
Tres tristes reyes
Flor de hijos de puta estos tres... Anoche en mi casa hubo quilombo.
Gaspar aprovechó y se llevó mis estiletos de Paruolo,
Melchor se fumó el pasto y no menos turrito, Baltasar se armó un daiquiri con el ron que había dejado (me parecio un poco pijotero dejarles solo agua!).
Con reyes así, yo quisiera ser de la nobleza...
Gaspar aprovechó y se llevó mis estiletos de Paruolo,
Melchor se fumó el pasto y no menos turrito, Baltasar se armó un daiquiri con el ron que había dejado (me parecio un poco pijotero dejarles solo agua!).
Con reyes así, yo quisiera ser de la nobleza...
miércoles, 5 de enero de 2011
martes, 4 de enero de 2011
Año nuevo, hombre viejo
Quiero para este año Nuevo
Posar desnuda para tus ojos y tu cámara.
Volver a probar un beso de tu boca
Quiero hacer el amor con vos
Quiero leer en voz alta, acostada en el sillón, con la cabeza apoyada en tus piernas todo lo que escribí cuando estabas lejos de mi,
Quiero volver a fumar con vos
Saber más de vos
Quiero festejar un evento tonto y corriente, como si fueran las bodas de plata.
Gastar una fortuna que no tengo en un regalo que no te mereces
Quiero reír hasta llorar y mirarte. Mirarte mirarme, mirarnos mirándonos
Quiero conocer a tu madre
Recordar el nombre de tu padre
Quiero una foto de tu pie izquierdo ladeando mi pie derecho
Quiero una flor amarilla
Quiero una verdad absoluta, una certeza a tiempo y un deseo sincero
Quiero un beso bajo la lluvia
Quiero volver a estremecerme por sentirte entrar en la cocina
Quiero un secreto por cada día que estuviste lejos de mí
Quiero un regalo improvisado
Una noche postergada, llena de provisiones, para disfrutarnos
Quiero un domingo entero en la cama con vos
El desayuno de media lunas en una bandeja con patitas en la cama
Dos excusas, una sola mentira y una caricia limpia
Quiero una canción nuestra
Una pelea por mes y dos pretextos (si queres voy comprando geniolcito)
Quiero todas las verdades
Quiero el mundo entero y te quiero a vos
Quiero encontrarte. Tal como te recuerdo.
O mejor aún.
Encontrarte mío
Posar desnuda para tus ojos y tu cámara.
Volver a probar un beso de tu boca
Quiero hacer el amor con vos
Quiero leer en voz alta, acostada en el sillón, con la cabeza apoyada en tus piernas todo lo que escribí cuando estabas lejos de mi,
Quiero volver a fumar con vos
Saber más de vos
Quiero festejar un evento tonto y corriente, como si fueran las bodas de plata.
Gastar una fortuna que no tengo en un regalo que no te mereces
Quiero reír hasta llorar y mirarte. Mirarte mirarme, mirarnos mirándonos
Quiero conocer a tu madre
Recordar el nombre de tu padre
Quiero una foto de tu pie izquierdo ladeando mi pie derecho
Quiero una flor amarilla
Quiero una verdad absoluta, una certeza a tiempo y un deseo sincero
Quiero un beso bajo la lluvia
Quiero volver a estremecerme por sentirte entrar en la cocina
Quiero un secreto por cada día que estuviste lejos de mí
Quiero un regalo improvisado
Una noche postergada, llena de provisiones, para disfrutarnos
Quiero un domingo entero en la cama con vos
El desayuno de media lunas en una bandeja con patitas en la cama
Dos excusas, una sola mentira y una caricia limpia
Quiero una canción nuestra
Una pelea por mes y dos pretextos (si queres voy comprando geniolcito)
Quiero todas las verdades
Quiero el mundo entero y te quiero a vos
Quiero encontrarte. Tal como te recuerdo.
O mejor aún.
Encontrarte mío
miércoles, 22 de diciembre de 2010
La princesa y yo
Soy un borrador, un carbónico usado mil veces
Soy una nube pasajera…pero tormentosa.
Soy un torbellino, una calma, una paz, un pez, una paloma.
Soy lisa y plana…pero al instante soy una curva perfecta…desmesuradamente bella
Soy así y así no soy
Soy yo…soy ella…y soy vos
Soy un constante cambio, una ráfaga que despeina,
una palabra que sosiega, una caricia a tiempo un abrazo profundo…
Y soy la ignorancia de la ingratitud, la arrogancia,
la princesa que no crece y la adultez de una familia sin padres.
Soy un pasado oscuro sin limites, un presente breve, puro e impuro, mendaz, elocuente..Creíble..Visible
Soy como un nudo en tu garganta, como una mentira a destiempo, soy tu mejor apuesta, pero tu peor salida
Soy arriba y soy abajo.
No se ser gris, no se ser tibia…
No se tocar tu rostro sin tocar tu alma
No se abrir la puerta sin invitarte a pasar
Muevo las manos como haciendo ademanes,
como queriendo agarrar las palabras que se transfiguran en la mente y me parece que vuelan en el aire enviciado,
pero no logro asirlas…
Trato de describir a la princesa,y a la vez describir lo que soy…
Lo que soy se comió a la princesa o la princesa se comió lo que soy?
Es ver todo con tanta claridad y marearme, para volverme gris, nublada y borrosa
Es ver llorar a esa princesa frágil y dócil, domable de manos pequeñas, y temblar de miedo por saber que su dolor no es real, que sus lagrimas no son mas que un reflejo fallido de todo su sistema intelectual y nervioso haciendo una catarsis plena,
Es querer asir entre mis manos y alinear mi sombra a la de esa princesa para contarle, que el mundo tiene mil rincones perdidos y mil maravillas mas de las que sus ojos han visto, es saber que sin palabras, puedo decirle a esa princesita, que no tema, porque yo estoy aca,
Es saber que ella y yo convivimos, y que sea él o sea ella quien este frente a nosotras,
la vera a ella…o me notara ami.
Soy una nube pasajera…pero tormentosa.
Soy un torbellino, una calma, una paz, un pez, una paloma.
Soy lisa y plana…pero al instante soy una curva perfecta…desmesuradamente bella
Soy así y así no soy
Soy yo…soy ella…y soy vos
Soy un constante cambio, una ráfaga que despeina,
una palabra que sosiega, una caricia a tiempo un abrazo profundo…
Y soy la ignorancia de la ingratitud, la arrogancia,
la princesa que no crece y la adultez de una familia sin padres.
Soy un pasado oscuro sin limites, un presente breve, puro e impuro, mendaz, elocuente..Creíble..Visible
Soy como un nudo en tu garganta, como una mentira a destiempo, soy tu mejor apuesta, pero tu peor salida
Soy arriba y soy abajo.
No se ser gris, no se ser tibia…
No se tocar tu rostro sin tocar tu alma
No se abrir la puerta sin invitarte a pasar
Muevo las manos como haciendo ademanes,
como queriendo agarrar las palabras que se transfiguran en la mente y me parece que vuelan en el aire enviciado,
pero no logro asirlas…
Trato de describir a la princesa,y a la vez describir lo que soy…
Lo que soy se comió a la princesa o la princesa se comió lo que soy?
Es ver todo con tanta claridad y marearme, para volverme gris, nublada y borrosa
Es ver llorar a esa princesa frágil y dócil, domable de manos pequeñas, y temblar de miedo por saber que su dolor no es real, que sus lagrimas no son mas que un reflejo fallido de todo su sistema intelectual y nervioso haciendo una catarsis plena,
Es querer asir entre mis manos y alinear mi sombra a la de esa princesa para contarle, que el mundo tiene mil rincones perdidos y mil maravillas mas de las que sus ojos han visto, es saber que sin palabras, puedo decirle a esa princesita, que no tema, porque yo estoy aca,
Es saber que ella y yo convivimos, y que sea él o sea ella quien este frente a nosotras,
la vera a ella…o me notara ami.
viernes, 17 de diciembre de 2010
él, yo y ella
Cuando llegué los días habían cambiado tu sonrisa y tu figura.
Y estabas parada con tu vestido negro, toda dama, señorita y princesa. El pelito suelto, los labios rosados, y todo el pudor entre las piernas.
Y caminabas por delante como enseñándome el camino. Mientras miraba tu culo menearse como gritándome desesperado.
No comprendí tu sonrisa temerosa saliendo del ascensor. No comprendí tu mirada perdida ni el titubeo al insertar las llaves en la cerradura.
Más sí comprendí todo, cuando cerré la puerta y contra ella se estampó mi cuerpo por la avalancha de todo tu ser sobre mi.
Atosigada contra mi piel te sentí lamiéndome milímetro a milímetro.
Atolondrada en mi pija a esa altura dura y erecta, con los ojos perdidos, con la mirada extraviada, desorbitada, orbitando en un solo sentido.
Y esta mañana de nuevo señorita con tu vestido de arbolitos verdes, sirviéndome el desayuno en la cama, comiendo tostadas, riendo como señorita burguesa. Untando la manteca y cebándome el mate. Mostrándome fotos, enseñándome reglas.
Y de repente con el vestido de arbolitos verdes se fue la dama burguesa y renació en tu piel la plebeya más hermosa, disimulada y sádica. Diáfana. Tomando todo para tu placer, absorbiéndome la vida, las entrañas, las secreciones y los aromas que mi cuerpo exhalaba para llamarte.
Fui preso y mendigo. Fui testigo y cómplice. Me sentí renacer en la odisea de tu cuerpo sobre mi terreno ávido y estéril.
Cuerpo a cuerpo, piel a piel. Jadeo a jadeo.
Y sentado frente a esta misma mesa en la que ahora te veo cocinar, recuerdo como acabaste por pedirme las obscenidades que jamás nadie me pidió, como si fueran las hazañas más perspicaces de Dios.
Como te enroscaste en tu propio placer hasta no reconocer los limites de la atmosfera que quemaba invisible tus pestañas negras, tus muslos húmedos con sabor a mi, tu pubis segregando toda clase de líquidos para hacerme más placentero mi camino hacia vos. Tus labios rosados una vez más me hablaban desde el silencio, con una súplica tan tuya y de tus ojos.
En esta misma mesa redonda en la que acabé entre tus tetas hoy me servís el almuerzo y te veo fumarte un faso como si la dama burguesa, la plebeya mas hermosa y vos, se hubiesen fundido en un todo. Confundido en un todo.
Solo es preciso desnudarme entero corazón para poder entenderte y saber jugar
el juego que tus reglas plantean.
Y estabas parada con tu vestido negro, toda dama, señorita y princesa. El pelito suelto, los labios rosados, y todo el pudor entre las piernas.
Y caminabas por delante como enseñándome el camino. Mientras miraba tu culo menearse como gritándome desesperado.
No comprendí tu sonrisa temerosa saliendo del ascensor. No comprendí tu mirada perdida ni el titubeo al insertar las llaves en la cerradura.
Más sí comprendí todo, cuando cerré la puerta y contra ella se estampó mi cuerpo por la avalancha de todo tu ser sobre mi.
Atosigada contra mi piel te sentí lamiéndome milímetro a milímetro.
Atolondrada en mi pija a esa altura dura y erecta, con los ojos perdidos, con la mirada extraviada, desorbitada, orbitando en un solo sentido.
Y esta mañana de nuevo señorita con tu vestido de arbolitos verdes, sirviéndome el desayuno en la cama, comiendo tostadas, riendo como señorita burguesa. Untando la manteca y cebándome el mate. Mostrándome fotos, enseñándome reglas.
Y de repente con el vestido de arbolitos verdes se fue la dama burguesa y renació en tu piel la plebeya más hermosa, disimulada y sádica. Diáfana. Tomando todo para tu placer, absorbiéndome la vida, las entrañas, las secreciones y los aromas que mi cuerpo exhalaba para llamarte.
Fui preso y mendigo. Fui testigo y cómplice. Me sentí renacer en la odisea de tu cuerpo sobre mi terreno ávido y estéril.
Cuerpo a cuerpo, piel a piel. Jadeo a jadeo.
Y sentado frente a esta misma mesa en la que ahora te veo cocinar, recuerdo como acabaste por pedirme las obscenidades que jamás nadie me pidió, como si fueran las hazañas más perspicaces de Dios.
Como te enroscaste en tu propio placer hasta no reconocer los limites de la atmosfera que quemaba invisible tus pestañas negras, tus muslos húmedos con sabor a mi, tu pubis segregando toda clase de líquidos para hacerme más placentero mi camino hacia vos. Tus labios rosados una vez más me hablaban desde el silencio, con una súplica tan tuya y de tus ojos.
En esta misma mesa redonda en la que acabé entre tus tetas hoy me servís el almuerzo y te veo fumarte un faso como si la dama burguesa, la plebeya mas hermosa y vos, se hubiesen fundido en un todo. Confundido en un todo.
Solo es preciso desnudarme entero corazón para poder entenderte y saber jugar
el juego que tus reglas plantean.
miércoles, 15 de diciembre de 2010
Reflexiones sonsas
Cuando uno crece, empieza a entender que sí existen cosas imposibles. Ese tipo de cosas, que por más intentos que haya, no lograrás. Descubrís que hay despedidas que son por siempre, que hay amores imposibles, enfermedades incurables y fracasos inevitables.
Empieza a notar que no queda otra opción más que asumir que sí, la vida nos regala muchos sí y nos impone un puñado de No.
Probablemente al descubrirlo, perdemos toda nuestra niñez, toda nuestra ingenuidad e inocencia. Crecemos. Nos amoldamos. Empezamos a encasillar, a jugar menos, a refunfuñar más. Nos tornamos más proclives al desencanto, a la paciencia y a la soledad.
De todas formas, algunos, guardamos siempre una esperanza.
Intentamos día a día erguirnos álgidos contra esa certeza que es sospecha. O viceversa. Aunque temamos que de verdad, sea que existen cosas imposibles e indefectiblemente, acabemos por estamparnos contra toda lucha o todo intento.
Despertamos cada día nuevo, creyendo que todo es sí, que todo es posible, que todo es alcanzable. Apagamos el despertador y seguimos soñando que todo es posible. Si no lo hiciéramos, la vida de seguro tendría menos encanto.
Nos vestimos de heroínas o héroes y salimos a la vía sintiéndonos indestructibles. Caminamos por plena peatonal y leemos en un cartel
“seamos realistas. Pidamos lo imposible”
Aun me quedan esperanzas. Y que si no es mucho, al menos es algo.
Y algo es algo.
Empieza a notar que no queda otra opción más que asumir que sí, la vida nos regala muchos sí y nos impone un puñado de No.
Probablemente al descubrirlo, perdemos toda nuestra niñez, toda nuestra ingenuidad e inocencia. Crecemos. Nos amoldamos. Empezamos a encasillar, a jugar menos, a refunfuñar más. Nos tornamos más proclives al desencanto, a la paciencia y a la soledad.
De todas formas, algunos, guardamos siempre una esperanza.
Intentamos día a día erguirnos álgidos contra esa certeza que es sospecha. O viceversa. Aunque temamos que de verdad, sea que existen cosas imposibles e indefectiblemente, acabemos por estamparnos contra toda lucha o todo intento.
Despertamos cada día nuevo, creyendo que todo es sí, que todo es posible, que todo es alcanzable. Apagamos el despertador y seguimos soñando que todo es posible. Si no lo hiciéramos, la vida de seguro tendría menos encanto.
Nos vestimos de heroínas o héroes y salimos a la vía sintiéndonos indestructibles. Caminamos por plena peatonal y leemos en un cartel
“seamos realistas. Pidamos lo imposible”
Aun me quedan esperanzas. Y que si no es mucho, al menos es algo.
Y algo es algo.
martes, 14 de diciembre de 2010
Amigas son las amigas
- Y si salis a correr cuando queres comerte todo?
- Quiero comer idiota, no correr. Si fuera tan fácil desquitarme con otra cosa que no fuera la comida no estaría así…no te parece?
- Ah…ah, es cierto. Ok.
- Tiene que ser otra cosa.
- Mmmm. Lo llamas a Fran! Mantener relaciones sexuales además te ayuda a quemar calorías. No vas a engordar, te divertis y encima, mejoras el cutis!. El combo casi perfecto.
- Sí. Vos lo dijiste. Casi. Es fran. Vos lo viste a fran? Tiene una tabla de planchar en el abdomen. El culito ese hermoso me da ganas de morderlo. Y encima esa sonrisa tan hermosa…no da boluda. No puedo ni quedarme en bolas con el flaco. Me parece que te perdiste en la parte de que me siento como el terrible orto con mi cuerpo.
- Ay! Sí, perdón. No fue una buena idea…pero no estaba mal para pasar el rato tampoco…
- No. Nada mal. Esperá que me acomode con la imagen, y lo llamo 4 veces por semana.
- Si te pegas un viajecito? Digo…cambiar el aire…
- El último viaje que hize me costó 8 kilos.
- 8 kilos?! Eh? Cuándo?
- El de EE.UU.
- Ah. 8?! Que culiada…bien disimulados te los trajiste…
- Si, viste que la ropa, y el invierno…y todo eso…igual sí, eran 8.
- Bue bue…en fin, focalicemos. Nos fuimos de tema. Un cursito de algo?
Digo…fotografía te cabe. Podrías perfeccionar un poco.
- No tengo cámara. La Nikon se rompió y en el service dijeron que me conviene pagar una nueva antes que el arreglo.
- Ufff. Un garrón. Esa cámara nos retrataba extremadamente bonitas…
- Decimelo a mi!
- De cocina mejor no…
- Boluda, sos otaria, o te olvidas del tema central? Problemas de alimentación…es lo mismo que decir que me llevo mal con la comida eh. Con la CO.MI.DA.
- Ayyyy Ana! También vos! Nada te viene bien.!!
- Si, es cierto, perdón. Hoy estoy conchuda.
- No. No. No seas sonsita. Yo estoy medio gila. Y si empezas a fumar?
- Vos me estas hablando en serio?!
- Nop. Pero bue…se me estan agotando las ideas…
- Viste? No es fácil como decías vos…
- Ya sé! Natación. Nadar es super bueno. Te cansas tanto que no podes ni pensar. Ni en comida ni en que estas gorda, ni en cocinar…casi que ni en coger….(va, supongo!)
- Si, pero no creo que me dejen meterme a la pileta con ropa. Y no me pongo una malla ni en pedo. Me oís?! Ni-en-pedo.- aparte me tendría que depilar todos los santos días.
- Tanto te crece el vello?
- Desde cuando decis vello?
- Bue…el pelo. Tanto?
- No. Pero me sirve de justificativo.
- Bueno boluda, si queres nos excusamos juntas y me vuelvo anoréxica yo también! Es más fácil que encontrarte un plan de salvataje. No jodas mas Ana, ponete media pila. Sino, me secas el bocho al pedo. Coopera haceme el favor!
- Perdoname corazón…sé que haces lo mejor. De hecho creo que hace años que no te trataba de pelotuda tan seguido.
- Y ni me quejé eh.
- Eso me está haciendo bien.
- ……..
- Qué?
- Me estas diciendo que si me puteas se te van las ganas de comer?
- Jajaja. Sos una pelotuda importante.
- Gracias. Yo también te quiero.
- Quiero comer idiota, no correr. Si fuera tan fácil desquitarme con otra cosa que no fuera la comida no estaría así…no te parece?
- Ah…ah, es cierto. Ok.
- Tiene que ser otra cosa.
- Mmmm. Lo llamas a Fran! Mantener relaciones sexuales además te ayuda a quemar calorías. No vas a engordar, te divertis y encima, mejoras el cutis!. El combo casi perfecto.
- Sí. Vos lo dijiste. Casi. Es fran. Vos lo viste a fran? Tiene una tabla de planchar en el abdomen. El culito ese hermoso me da ganas de morderlo. Y encima esa sonrisa tan hermosa…no da boluda. No puedo ni quedarme en bolas con el flaco. Me parece que te perdiste en la parte de que me siento como el terrible orto con mi cuerpo.
- Ay! Sí, perdón. No fue una buena idea…pero no estaba mal para pasar el rato tampoco…
- No. Nada mal. Esperá que me acomode con la imagen, y lo llamo 4 veces por semana.
- Si te pegas un viajecito? Digo…cambiar el aire…
- El último viaje que hize me costó 8 kilos.
- 8 kilos?! Eh? Cuándo?
- El de EE.UU.
- Ah. 8?! Que culiada…bien disimulados te los trajiste…
- Si, viste que la ropa, y el invierno…y todo eso…igual sí, eran 8.
- Bue bue…en fin, focalicemos. Nos fuimos de tema. Un cursito de algo?
Digo…fotografía te cabe. Podrías perfeccionar un poco.
- No tengo cámara. La Nikon se rompió y en el service dijeron que me conviene pagar una nueva antes que el arreglo.
- Ufff. Un garrón. Esa cámara nos retrataba extremadamente bonitas…
- Decimelo a mi!
- De cocina mejor no…
- Boluda, sos otaria, o te olvidas del tema central? Problemas de alimentación…es lo mismo que decir que me llevo mal con la comida eh. Con la CO.MI.DA.
- Ayyyy Ana! También vos! Nada te viene bien.!!
- Si, es cierto, perdón. Hoy estoy conchuda.
- No. No. No seas sonsita. Yo estoy medio gila. Y si empezas a fumar?
- Vos me estas hablando en serio?!
- Nop. Pero bue…se me estan agotando las ideas…
- Viste? No es fácil como decías vos…
- Ya sé! Natación. Nadar es super bueno. Te cansas tanto que no podes ni pensar. Ni en comida ni en que estas gorda, ni en cocinar…casi que ni en coger….(va, supongo!)
- Si, pero no creo que me dejen meterme a la pileta con ropa. Y no me pongo una malla ni en pedo. Me oís?! Ni-en-pedo.- aparte me tendría que depilar todos los santos días.
- Tanto te crece el vello?
- Desde cuando decis vello?
- Bue…el pelo. Tanto?
- No. Pero me sirve de justificativo.
- Bueno boluda, si queres nos excusamos juntas y me vuelvo anoréxica yo también! Es más fácil que encontrarte un plan de salvataje. No jodas mas Ana, ponete media pila. Sino, me secas el bocho al pedo. Coopera haceme el favor!
- Perdoname corazón…sé que haces lo mejor. De hecho creo que hace años que no te trataba de pelotuda tan seguido.
- Y ni me quejé eh.
- Eso me está haciendo bien.
- ……..
- Qué?
- Me estas diciendo que si me puteas se te van las ganas de comer?
- Jajaja. Sos una pelotuda importante.
- Gracias. Yo también te quiero.
domingo, 12 de diciembre de 2010
El mundo contra mí
Llamó uno de mis mejores amigos ayer. Llamó pura y exclusivamente para decirme que vió una película en la que la actriz principal es igualita a mi. Dos carcajadas de por medio y le digo, “ ya sé, la tana ferro, la de Un novio para mi mujer! . Dejalo juanchi, no sos el primero que me lo dice".
Y sabes qué? Capaz que sí. Capaz que algunas cosas se me parezcan. De hecho la minita me parece una ídola.
Pasa que yo voy por la vida opinando. De todo. De casi todos. ( yo lo tomaría como un halago, si opino de vos, es porque aunque más no sea en algo mínimo, me moviste).
Nunca jamás expreso una opinión o comentario de mala leche. Lo que no quiere decir que todo lo que digo sea bueno. Muy por el contrario, quizás que hasta en su mayoría, mis comentarios suenen agresivos o negativos. Pero eso es para la gente poco inteligente y negativa que no es capaz de reciclar para el lado bueno y tomar un consejo como tal, sin ponerse siempre a la defensiva.
Por decirte, si me caes con ese pullvorcito amarillo patito, me veo obligada a hacerte el comentario básico. No te queda bien. Sí. El pullover está precioso, pero te queda como el orto. Convengamos que tampoco soy cruel el 100 % de las veces. En general tiro el comentario, después de acuerdo a la respuesta de la otra persona, me veo obligada o no a extender mi comentario con una base de fundamento.
No puedo omitir que te quede mal, que no te haga lucirte, que te marca demasiado y resalta partes que no tenes bonitas. Ya sé, todos somos libres de vestir lo que se nos antoje. Es simplemente eso, un comentario, de una buena amiga, que te acota una simple observación para que tengas en cuenta…u omitas. Los consejos están para ser tomados, o rechazados.
Yo personalmente, siempre…y oime bien, siempre tomo los consejos. Desde el que me da el verdulero o mi mejor amiga. Lo proceso y luego veo qué es lo que me sirve a mi con mi mundo dentro de esa opinión. Aun ese que viene de la persona con más mala leche en el mundo. Quizás que es mala onda, pero no le falta inteligencia.
Seguramente peco de soberbia, pero creo que lejos de ser una mala cualidad, es algo meritorio. En definitiva, si me sabes aprovechar, podría serte sumamente útil.
Si Nati viene y me cuenta algo, no puedo evitar opinar. En definitiva, no es que ando opinando de la gente que no interfiere en mi vida.
Pasa que considero que tanto el cliente que viene a primera hora de la mañana a pagarme dos lapiceras y una regla de 2 pesos con 100 pesos como mi mamá que me llama cada muerte de obispo, tienen el mismo espacio para recibir mis críticas y mis observaciones.
Pido perdón a quien le moleste. Es algo verborágico. Es casi una incontinencia verbal. Me sale. Es como mirar un cuadro y examinarlo. Es como releer mis escritos y corregirme para mayor excelencia (aunque no siempre lo logre). Tal vez soy demasiado exigente con los otros, pero les aseguro que mucho menos de lo que lo soy conmigo misma.
Es algo innato. Soy opinóloga. O criticona. o exigente. O como quieran denominarlo.
A veces me trae problemas, otras me sitúa en el lugar de la amiga más consultada a la hora de los problemas. Ya sean de índole amoroso, laboral o sexual.
Lo cierto es que a veces mamá me reta cuando acuso cierta falta de diplomacia en ámbitos que ella no concibe la expresión como una posibilidad.
Si un proveedor no me atiende como corresponde, me es imposible no expresarle mi disconformidad. Lo siento querido, tu trabajo es llamar una vez por semana para ver qué mercadería falta. No voy a callarme en eso. Si vos hicieras bien tu trabajo, no tendría nada que decir. O diría algo bueno de seguro.
Me reta si no hablo del clima con los vecinos y en lugar de eso me defenestra cuando digo “qué pedo te alzaste anoche eh..te oí tarde tratando de embocarle a la llave”.
Facu se enoja cuando peleo con las cajeras del supermercado del frente de casa porque siempre que voy, nunca tienen monedas y me quedan debiendo. No loco. No es así. Es un supermercado, su labor incluye buscar el cambio necesario para poder cobrarles a los clientes. Entiendo lo de los 5, incluso te puedo perdonar los 10, porque es cierto que vivimos en un país donde la moneda vale más por su peso que por su valor. Pero 50 centavos?! 1 peso?! Vos me viste cara de –RockandFeller como para donarte plata a vos. Encima y justo a VOS!? No loco. Preocupate de hacer bien tu trabajo que yo procuro la excelencia para el mío.
Al fin de cuenta, digo lo siguiente, yo sería menos criticona si las cosas funcionaran mejor. Si cada uno de nosotros hiciera las cosas como corresponde. Si cruzara la calle por donde se debe, si no pelara la mandarina en la calle, si vos tuvieras cambio para darme el vuelto, si Telecom no me cobrará cosas insólitas que jamás mencionaron a la hora del contrato, si la televisión no tuviera un contenido cada vez más pedorro y si las maestras enseñaran mejor el castellano (o algunos estudiaran más. ( Y no incluyo a aquellos que lamentablemente no tienen la posibilidad de educarse). ) Doble paréntesis?!
En fin. El mundo gira y mientras gire así, voy a seguir opinando, criticando y comentando. Siempre en buena ley. Siempre de buena leche. Aunque no siempre sea positivo.
Hagame y hagase el favor.
No lo tome como algo malo. Saque lo positivo. O haga las cosas como es “debido” y reciba solo buenas críticas.
Y sabes qué? Capaz que sí. Capaz que algunas cosas se me parezcan. De hecho la minita me parece una ídola.
Pasa que yo voy por la vida opinando. De todo. De casi todos. ( yo lo tomaría como un halago, si opino de vos, es porque aunque más no sea en algo mínimo, me moviste).
Nunca jamás expreso una opinión o comentario de mala leche. Lo que no quiere decir que todo lo que digo sea bueno. Muy por el contrario, quizás que hasta en su mayoría, mis comentarios suenen agresivos o negativos. Pero eso es para la gente poco inteligente y negativa que no es capaz de reciclar para el lado bueno y tomar un consejo como tal, sin ponerse siempre a la defensiva.
Por decirte, si me caes con ese pullvorcito amarillo patito, me veo obligada a hacerte el comentario básico. No te queda bien. Sí. El pullover está precioso, pero te queda como el orto. Convengamos que tampoco soy cruel el 100 % de las veces. En general tiro el comentario, después de acuerdo a la respuesta de la otra persona, me veo obligada o no a extender mi comentario con una base de fundamento.
No puedo omitir que te quede mal, que no te haga lucirte, que te marca demasiado y resalta partes que no tenes bonitas. Ya sé, todos somos libres de vestir lo que se nos antoje. Es simplemente eso, un comentario, de una buena amiga, que te acota una simple observación para que tengas en cuenta…u omitas. Los consejos están para ser tomados, o rechazados.
Yo personalmente, siempre…y oime bien, siempre tomo los consejos. Desde el que me da el verdulero o mi mejor amiga. Lo proceso y luego veo qué es lo que me sirve a mi con mi mundo dentro de esa opinión. Aun ese que viene de la persona con más mala leche en el mundo. Quizás que es mala onda, pero no le falta inteligencia.
Seguramente peco de soberbia, pero creo que lejos de ser una mala cualidad, es algo meritorio. En definitiva, si me sabes aprovechar, podría serte sumamente útil.
Si Nati viene y me cuenta algo, no puedo evitar opinar. En definitiva, no es que ando opinando de la gente que no interfiere en mi vida.
Pasa que considero que tanto el cliente que viene a primera hora de la mañana a pagarme dos lapiceras y una regla de 2 pesos con 100 pesos como mi mamá que me llama cada muerte de obispo, tienen el mismo espacio para recibir mis críticas y mis observaciones.
Pido perdón a quien le moleste. Es algo verborágico. Es casi una incontinencia verbal. Me sale. Es como mirar un cuadro y examinarlo. Es como releer mis escritos y corregirme para mayor excelencia (aunque no siempre lo logre). Tal vez soy demasiado exigente con los otros, pero les aseguro que mucho menos de lo que lo soy conmigo misma.
Es algo innato. Soy opinóloga. O criticona. o exigente. O como quieran denominarlo.
A veces me trae problemas, otras me sitúa en el lugar de la amiga más consultada a la hora de los problemas. Ya sean de índole amoroso, laboral o sexual.
Lo cierto es que a veces mamá me reta cuando acuso cierta falta de diplomacia en ámbitos que ella no concibe la expresión como una posibilidad.
Si un proveedor no me atiende como corresponde, me es imposible no expresarle mi disconformidad. Lo siento querido, tu trabajo es llamar una vez por semana para ver qué mercadería falta. No voy a callarme en eso. Si vos hicieras bien tu trabajo, no tendría nada que decir. O diría algo bueno de seguro.
Me reta si no hablo del clima con los vecinos y en lugar de eso me defenestra cuando digo “qué pedo te alzaste anoche eh..te oí tarde tratando de embocarle a la llave”.
Facu se enoja cuando peleo con las cajeras del supermercado del frente de casa porque siempre que voy, nunca tienen monedas y me quedan debiendo. No loco. No es así. Es un supermercado, su labor incluye buscar el cambio necesario para poder cobrarles a los clientes. Entiendo lo de los 5, incluso te puedo perdonar los 10, porque es cierto que vivimos en un país donde la moneda vale más por su peso que por su valor. Pero 50 centavos?! 1 peso?! Vos me viste cara de –RockandFeller como para donarte plata a vos. Encima y justo a VOS!? No loco. Preocupate de hacer bien tu trabajo que yo procuro la excelencia para el mío.
Al fin de cuenta, digo lo siguiente, yo sería menos criticona si las cosas funcionaran mejor. Si cada uno de nosotros hiciera las cosas como corresponde. Si cruzara la calle por donde se debe, si no pelara la mandarina en la calle, si vos tuvieras cambio para darme el vuelto, si Telecom no me cobrará cosas insólitas que jamás mencionaron a la hora del contrato, si la televisión no tuviera un contenido cada vez más pedorro y si las maestras enseñaran mejor el castellano (o algunos estudiaran más. ( Y no incluyo a aquellos que lamentablemente no tienen la posibilidad de educarse). ) Doble paréntesis?!
En fin. El mundo gira y mientras gire así, voy a seguir opinando, criticando y comentando. Siempre en buena ley. Siempre de buena leche. Aunque no siempre sea positivo.
Hagame y hagase el favor.
No lo tome como algo malo. Saque lo positivo. O haga las cosas como es “debido” y reciba solo buenas críticas.
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Eso que llevas dentro
Ana llamó anoche, preguntando si podía acompañarla a “un lugar” hoy por la tarde. Si bien me pareció extraño, viniendo de Ana, pude aceptar sin desconfianza.
Mientras manejaba hacia la reunión, como ella le denominó, estaba algo nerviosa, nada sumamente perceptible, pero se la notaba algo extraña.
No dijo mucho y no me atreví a pedir más datos. Estaba expuesto que ella solo me necesitaba ahí por alguna razón y soy lo suficientemente amiga como para no exigir explicaciones cuando no hay palabras para darlas.
Hoy, Ana, lloró ante 12 personas. Se abrazo con la mitad de la gente que estaba en esa reunión. Admitió cuánto coraje y cuánto valor tubo que unir para llevarme ahí.
Yo estaba en una sillita, sentada en un círculo de personas que hablaban de cosas extrañas, actos terribles, odios tremendos, hechos lastimosos y penosos.
Ana contaba que vomitaba cada vez que comía cualquier cosa sólida.
Ana contó que la primera vez que se vio gorda estaba en mi casa.
Y que aquel vestido azul no le quedo como ella necesitaba. Enumeró una a una las causas por las que se atraca con comida, buscando rellenar huecos que siente en su interior.
Por varios minutos me pareció estar oyendo a una extraña. Si no fuera que conozco el timbre de su voz tanto como el mío, hubiese jurado que ese discurso no era suyo.
Mi amiga Ana estaba pidiendo ayuda a gritos. Estaba diciendo que cada vez que algo no satisface su exigente estandarte de realización se atosiga con bocados de cosas engordantes para saciarse.
Se lastima solo porque las cosas no salen como espera. Come o devora como dijo, solo porque algo falla o falta.
Con Ana crecimos juntas, tuvimos etapas parecidas, simbiosis de períodos, charlas inagotables de noche en pijamas y de días con termos de mate.
Es una mujer increíblemente inteligente, y no porque lo digo yo, sino que lo es. Es bonita, a su modo. Quizás no es la belleza más convencional del par de tetas grandes con el pelo lacio y rubio y el metro setenta, pero es bonita. Tiene pestañas lindas, una sonrisa algo tierna, bonitas piernas y un sentido del humor que atravesaría a cualquier hombre guapo.
Después de oírla un rato, me largue a llorar. No pude evitarlo. Su historia estaba conmoviéndome hasta a médula. No sé exactamente si sentía miedo, terror, culpa o responsabilidad.
De pendeja nos juntábamos a retorcernos la panza para sacarnos los rollitos, hacíamos competencia de cuantos kilos podíamos perder en una semana, aunque no había nada que reducir, más que el grado de idiotez.
Perdoname Ana. Siempre pensé que esa época había pasado.
Siempre creí que estabas bien.
Pensé que llamarnos sibaritas era glamoroso y no ví cuánto daño había en todo eso de fabular con la comida. Al final no era un chiste.
Volvimos a casa y nadie dijo nada en el camino. Ella maneja mientras lloraba por lo bajo. Yo no sabía donde ubicarme frente a su dolor. No sabía como ayudarla. No quería decir palabras estúpidas. No quería rellenar el vacío con algo que no le ayudara realmente.
Cuando uno es real amiga, sabe que el silencio vale más que mil boludeses juntas en momentos como ese. Pero me enfurecí conmigo misma por no encontrarme en palabras para ella.
Yo, que siempre tengo palabras.
Justo para ella en este duro momento no?
Le sugerí pasar más tiempo con ella para evitar que recayera en esos hábitos que después la lastiman más. Pero me dijo que necesitaba una amiga, no un guardia. Entendí.
Y mi único consejo fue que empiece por admitir que no puede manejarlo sola.
Tal vez me equivoco, pero pensar que solita va a reciclar viejos hábitos, no va a llevarla a modificar nada.
La abracé y me pidió que me bajara del auto.
Me quemé el cerebro buscando porqués, buscando causas y esas cosas embrolladas al pedo.
Solo necesito ayudarla. No quiero ver sufrir a Ana. Y llevarme a ese lugar, fue su forma de pedirme ayuda. Lo sé.
Aun no decodifiqué donde ubicarme, ni qué decirle. Solo estoy acumulando muchos abrazos y muchas sonrisas con risas, para hacerle ver cuán bonito es el mundo. Cuan bonita es ella. Abrazarla y decirle cuanto la quiero.
Sería inútil recordarle las cosas de mujer brava que ha hecho, los mil mundos que ha creado, los cielos que ha recorrido y las metamorfosis por las que ha atravesado solo con un par de raspones.
Solo quisiera poder abrazarla y sanarle las heridas. Lo juro.
Si solo pudiera ser suficiente…
Mientras manejaba hacia la reunión, como ella le denominó, estaba algo nerviosa, nada sumamente perceptible, pero se la notaba algo extraña.
No dijo mucho y no me atreví a pedir más datos. Estaba expuesto que ella solo me necesitaba ahí por alguna razón y soy lo suficientemente amiga como para no exigir explicaciones cuando no hay palabras para darlas.
Hoy, Ana, lloró ante 12 personas. Se abrazo con la mitad de la gente que estaba en esa reunión. Admitió cuánto coraje y cuánto valor tubo que unir para llevarme ahí.
Yo estaba en una sillita, sentada en un círculo de personas que hablaban de cosas extrañas, actos terribles, odios tremendos, hechos lastimosos y penosos.
Ana contaba que vomitaba cada vez que comía cualquier cosa sólida.
Ana contó que la primera vez que se vio gorda estaba en mi casa.
Y que aquel vestido azul no le quedo como ella necesitaba. Enumeró una a una las causas por las que se atraca con comida, buscando rellenar huecos que siente en su interior.
Por varios minutos me pareció estar oyendo a una extraña. Si no fuera que conozco el timbre de su voz tanto como el mío, hubiese jurado que ese discurso no era suyo.
Mi amiga Ana estaba pidiendo ayuda a gritos. Estaba diciendo que cada vez que algo no satisface su exigente estandarte de realización se atosiga con bocados de cosas engordantes para saciarse.
Se lastima solo porque las cosas no salen como espera. Come o devora como dijo, solo porque algo falla o falta.
Con Ana crecimos juntas, tuvimos etapas parecidas, simbiosis de períodos, charlas inagotables de noche en pijamas y de días con termos de mate.
Es una mujer increíblemente inteligente, y no porque lo digo yo, sino que lo es. Es bonita, a su modo. Quizás no es la belleza más convencional del par de tetas grandes con el pelo lacio y rubio y el metro setenta, pero es bonita. Tiene pestañas lindas, una sonrisa algo tierna, bonitas piernas y un sentido del humor que atravesaría a cualquier hombre guapo.
Después de oírla un rato, me largue a llorar. No pude evitarlo. Su historia estaba conmoviéndome hasta a médula. No sé exactamente si sentía miedo, terror, culpa o responsabilidad.
De pendeja nos juntábamos a retorcernos la panza para sacarnos los rollitos, hacíamos competencia de cuantos kilos podíamos perder en una semana, aunque no había nada que reducir, más que el grado de idiotez.
Perdoname Ana. Siempre pensé que esa época había pasado.
Siempre creí que estabas bien.
Pensé que llamarnos sibaritas era glamoroso y no ví cuánto daño había en todo eso de fabular con la comida. Al final no era un chiste.
Volvimos a casa y nadie dijo nada en el camino. Ella maneja mientras lloraba por lo bajo. Yo no sabía donde ubicarme frente a su dolor. No sabía como ayudarla. No quería decir palabras estúpidas. No quería rellenar el vacío con algo que no le ayudara realmente.
Cuando uno es real amiga, sabe que el silencio vale más que mil boludeses juntas en momentos como ese. Pero me enfurecí conmigo misma por no encontrarme en palabras para ella.
Yo, que siempre tengo palabras.
Justo para ella en este duro momento no?
Le sugerí pasar más tiempo con ella para evitar que recayera en esos hábitos que después la lastiman más. Pero me dijo que necesitaba una amiga, no un guardia. Entendí.
Y mi único consejo fue que empiece por admitir que no puede manejarlo sola.
Tal vez me equivoco, pero pensar que solita va a reciclar viejos hábitos, no va a llevarla a modificar nada.
La abracé y me pidió que me bajara del auto.
Me quemé el cerebro buscando porqués, buscando causas y esas cosas embrolladas al pedo.
Solo necesito ayudarla. No quiero ver sufrir a Ana. Y llevarme a ese lugar, fue su forma de pedirme ayuda. Lo sé.
Aun no decodifiqué donde ubicarme, ni qué decirle. Solo estoy acumulando muchos abrazos y muchas sonrisas con risas, para hacerle ver cuán bonito es el mundo. Cuan bonita es ella. Abrazarla y decirle cuanto la quiero.
Sería inútil recordarle las cosas de mujer brava que ha hecho, los mil mundos que ha creado, los cielos que ha recorrido y las metamorfosis por las que ha atravesado solo con un par de raspones.
Solo quisiera poder abrazarla y sanarle las heridas. Lo juro.
Si solo pudiera ser suficiente…
martes, 30 de noviembre de 2010
Prefiero la duda
Sabes que le pasaba?
Le pasaba que sabía que no había segunda oportunidad.
Le pasaba que después de noches como esa, ella quedaba suspirando sobre la cama cincuenta minutos antes de dormirse. Lo pensaba y lo recordaba.
Pensaba que tal vez sí….pero se convencía de que no.
No tenía sentido ir a confesarle todo ese mar de dudas. Todas esas elucubraciones que fabulaba con él. Porque él diría que no. Y todo cambiaría de repente. Aunque por esas putas casualidades nada hubiese habido antes.
Si pero no. No pero sí.
Todo era así con él.
En segmentos cortos pero intensos, todo era sí. Sí.
Sí te quiero. Sí me gustas. Si me calentas. Si me haces volar y reír. Si me das ganas. Si me haces mas linda. Sí. Sí a vos. A mí. A nosotros.
Punto aparte y te volves un no. Rotundo y firme No.
No por tu frialdad /fingida o adquirida/ no porque no me querrás y arruinaré todo sin querer queriendo.
No por nuestra historia. Que al mismo tiempo toda esa misma historia debería demarcarnos en un Sí claro y potente.
No porque a veces me inhibís de la peor forma, no porque me da miedo que a veces me aburras. No porque sos tan pedestre. / Aunque sospeche que quizás tu teoría de que los opuestos están más cerca entre sí de lo que creemos. Como en un círculo que dibujamos sobre una hoja de papel. Y al finalizar el círculo nos encontramos en el punto de partida. Como la tierra está tan cerca del cielo. Y en el cielo tienen de vecinos al infierno/.
Hoy no voy a invitarte al teatro. Quizá te invite al cine. O a dormir conmigo.
Para solo dormir. Para besarte un rato seguido tal vez. Pero dormir como si nada de todo el otro plano existiera.
Dormir con vos para demostrarme que excedes todo ese universo sexuado y arrollador. Para incorporarte en mi mundo como algo más que un juguete sexual del cual me sirvo como base sobre la cual erigir mi mundo de corazas.
Jugar los cuatro domingos del mes. Jugar un miércoles o un lunes.
Y volver a conseguir un paseo los domingos con mis pies apoyados sobre la guantera.
Le pasaba que sabía que no había segunda oportunidad.
Le pasaba que después de noches como esa, ella quedaba suspirando sobre la cama cincuenta minutos antes de dormirse. Lo pensaba y lo recordaba.
Pensaba que tal vez sí….pero se convencía de que no.
No tenía sentido ir a confesarle todo ese mar de dudas. Todas esas elucubraciones que fabulaba con él. Porque él diría que no. Y todo cambiaría de repente. Aunque por esas putas casualidades nada hubiese habido antes.
Si pero no. No pero sí.
Todo era así con él.
En segmentos cortos pero intensos, todo era sí. Sí.
Sí te quiero. Sí me gustas. Si me calentas. Si me haces volar y reír. Si me das ganas. Si me haces mas linda. Sí. Sí a vos. A mí. A nosotros.
Punto aparte y te volves un no. Rotundo y firme No.
No por tu frialdad /fingida o adquirida/ no porque no me querrás y arruinaré todo sin querer queriendo.
No por nuestra historia. Que al mismo tiempo toda esa misma historia debería demarcarnos en un Sí claro y potente.
No porque a veces me inhibís de la peor forma, no porque me da miedo que a veces me aburras. No porque sos tan pedestre. / Aunque sospeche que quizás tu teoría de que los opuestos están más cerca entre sí de lo que creemos. Como en un círculo que dibujamos sobre una hoja de papel. Y al finalizar el círculo nos encontramos en el punto de partida. Como la tierra está tan cerca del cielo. Y en el cielo tienen de vecinos al infierno/.
Hoy no voy a invitarte al teatro. Quizá te invite al cine. O a dormir conmigo.
Para solo dormir. Para besarte un rato seguido tal vez. Pero dormir como si nada de todo el otro plano existiera.
Dormir con vos para demostrarme que excedes todo ese universo sexuado y arrollador. Para incorporarte en mi mundo como algo más que un juguete sexual del cual me sirvo como base sobre la cual erigir mi mundo de corazas.
Jugar los cuatro domingos del mes. Jugar un miércoles o un lunes.
Y volver a conseguir un paseo los domingos con mis pies apoyados sobre la guantera.
sábado, 27 de noviembre de 2010
Yo-mi otro yo- Y vos
Y o m e q u i e r o. M e c o n o z c o y m e a m o .
Me soporto, me peleo y me maltrato y también me mimo y me cuido.
Yo paso 24 hs conmigo misma.
Soy siempre la que está del otro lado del espejo (en el reflejo).
Soy siempre las mismas críticas e intransigencias. Soy siempre la ingenua, la sonsita,
la más fierita.
Pero siempre soy también, la más sexuada, la pasional, la más extremista y la más bonita.
Me acuno en noches tristes, me toco en noches de insomnio, me ato trenzas y me pongo crema (confiesoque poco).
Siempre se repite mi mundo en mí.
Cuando pinto un cuadro, cuando fumo mirando por la ventana.
Siempre soy la que viaja conmigo en el ascensor.
Siempre están mis ojos para mirarme desnuda en la bañera, siempre son mis manos sobre mi cuerpo… siempre es mi voz en la conciencia.
Camino conmigo, corro conmigo, bebo conmigo y juego juegos con mis únicas reglas.
Salvo cuando estoy con vos
Ahí mi mundo ya no es mío solo.
Ahí son mis manos y las tuyas- Nuestras.
En la cama o sobre la mesada, son mis deseos, los de ella y los tuyos.
-Los nuestros-.
En el colchón recae mi piel y la tuya. Ambas
En los diálogos, ya no es solo mi voz, mi mundo y mi óptica. Es toda una página donde inventar todo un mundo nuevo. Con lo que sale de tu boca, con mi proyección del mundo, con tus ideas y mis ademanes.
En mis pinturas, escritos y partituras, está tu mirada, tu apreciación y tu respeto.
Estás por mí, en donde yo te pongo, donde mi mundo te dispone, en cuerpo, alma, deseo y tiempo, pero también sos vos desde el afuera. Del otro lado del cristal que recubre mi esfera.
No soy más unas vacaciones en base single, ni el cuarto de helado sola. No soy más un número impar (por más que casi siempre seamos tres).
Dejo de tomar decisiones sola, no porque no pueda tomarlas sola, sino porque elijo escucharte y tomar tu ayuda. Con vos ya no hay un lado de la cama tendido por las mañanas. Ni soy mi solo juego de reglas únicas. Dejo de lado un poco de mi ser y me vuelvo algo completo. Se pone en práctica la Gestalt y el todo es más que la suma de las partes.
Vos me das, no solo la posibilidad, sino que también el placer de salirme por un momento de mi. De lo que soy, de lo que he sido. Porque me amo. Pero a veces me canso.
Y no solo me das posibilidades, sino que te dejas. Me dejas entrar en tu mundo. Pasear por los recovecos de los lugares, por los sabores de tus dulzuras y por las bases y fundamentos de tus ideas.
Vos en mi. Yo en vos.
Yo contigo, tu conmigo.
Cada vez que hablo con vos, que te miro, que te observo, que te aprendo, es como una proposición a salir a jugar.
A veces me gritas desde la vereda mientras me asomo al jardín, otras tocas el timbre y te anuncias modificando la voz. Y siempre es tan bonito jugar con vos.
Jugar con otro.
Para dejar de ser uno. Para volverse un otro.
O ni otro. Ni uno.
Sino algo nuevo. Bonito, radiante y renovado.
Seguramente, mejorado.
Practicar la paciencia y la inocencia, para asombrarse siempre ante lo nuevo.
Y ante lo conocido.
Ejercer la piedad y el consuelo. La amistad, el amor, el cariño.
Es la exacerbación de estar vivo. Es la plenitud. Es el viaje de todos los tiempos.
Viajar es como Enamorarse .
Enamorarse es como jugar.
Enarmorarse es como vivir. y estar vivo.
Me soporto, me peleo y me maltrato y también me mimo y me cuido.
Yo paso 24 hs conmigo misma.
Soy siempre la que está del otro lado del espejo (en el reflejo).
Soy siempre las mismas críticas e intransigencias. Soy siempre la ingenua, la sonsita,
la más fierita.
Pero siempre soy también, la más sexuada, la pasional, la más extremista y la más bonita.
Me acuno en noches tristes, me toco en noches de insomnio, me ato trenzas y me pongo crema (confiesoque poco).
Siempre se repite mi mundo en mí.
Cuando pinto un cuadro, cuando fumo mirando por la ventana.
Siempre soy la que viaja conmigo en el ascensor.
Siempre están mis ojos para mirarme desnuda en la bañera, siempre son mis manos sobre mi cuerpo… siempre es mi voz en la conciencia.
Camino conmigo, corro conmigo, bebo conmigo y juego juegos con mis únicas reglas.
Salvo cuando estoy con vos
Ahí mi mundo ya no es mío solo.
Ahí son mis manos y las tuyas- Nuestras.
En la cama o sobre la mesada, son mis deseos, los de ella y los tuyos.
-Los nuestros-.
En el colchón recae mi piel y la tuya. Ambas
En los diálogos, ya no es solo mi voz, mi mundo y mi óptica. Es toda una página donde inventar todo un mundo nuevo. Con lo que sale de tu boca, con mi proyección del mundo, con tus ideas y mis ademanes.
En mis pinturas, escritos y partituras, está tu mirada, tu apreciación y tu respeto.
Estás por mí, en donde yo te pongo, donde mi mundo te dispone, en cuerpo, alma, deseo y tiempo, pero también sos vos desde el afuera. Del otro lado del cristal que recubre mi esfera.
No soy más unas vacaciones en base single, ni el cuarto de helado sola. No soy más un número impar (por más que casi siempre seamos tres).
Dejo de tomar decisiones sola, no porque no pueda tomarlas sola, sino porque elijo escucharte y tomar tu ayuda. Con vos ya no hay un lado de la cama tendido por las mañanas. Ni soy mi solo juego de reglas únicas. Dejo de lado un poco de mi ser y me vuelvo algo completo. Se pone en práctica la Gestalt y el todo es más que la suma de las partes.
Vos me das, no solo la posibilidad, sino que también el placer de salirme por un momento de mi. De lo que soy, de lo que he sido. Porque me amo. Pero a veces me canso.
Y no solo me das posibilidades, sino que te dejas. Me dejas entrar en tu mundo. Pasear por los recovecos de los lugares, por los sabores de tus dulzuras y por las bases y fundamentos de tus ideas.
Vos en mi. Yo en vos.
Yo contigo, tu conmigo.
Cada vez que hablo con vos, que te miro, que te observo, que te aprendo, es como una proposición a salir a jugar.
A veces me gritas desde la vereda mientras me asomo al jardín, otras tocas el timbre y te anuncias modificando la voz. Y siempre es tan bonito jugar con vos.
Jugar con otro.
Para dejar de ser uno. Para volverse un otro.
O ni otro. Ni uno.
Sino algo nuevo. Bonito, radiante y renovado.
Seguramente, mejorado.
Practicar la paciencia y la inocencia, para asombrarse siempre ante lo nuevo.
Y ante lo conocido.
Ejercer la piedad y el consuelo. La amistad, el amor, el cariño.
Es la exacerbación de estar vivo. Es la plenitud. Es el viaje de todos los tiempos.
Viajar es como Enamorarse .
Enamorarse es como jugar.
Enarmorarse es como vivir. y estar vivo.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
lunes, 22 de noviembre de 2010
Pupurrula II
Yo soy de la clásica estúpida que textea cosas como:
A veces, aun hoy, me pregunto si me hubieses hecho volar al hacer el amor.
Vos sos de la clase de hombre que me responde:
No sé si te hubiese podido hacer volar,
tan sólo sé (y no debería decirlo)
que yo no puedo
hacer el amor
sobre la tierra.
Y la tierra se me parte, la música me recuerda una sonrisa que nunca ví y tu boca me sabe más bonita que ninguna otra cosa en el universo entero.
A veces, aun hoy, me pregunto si me hubieses hecho volar al hacer el amor.
Vos sos de la clase de hombre que me responde:
No sé si te hubiese podido hacer volar,
tan sólo sé (y no debería decirlo)
que yo no puedo
hacer el amor
sobre la tierra.
Y la tierra se me parte, la música me recuerda una sonrisa que nunca ví y tu boca me sabe más bonita que ninguna otra cosa en el universo entero.
sábado, 20 de noviembre de 2010
miércoles, 17 de noviembre de 2010
Al kiosquero de mi vida
Desde tu edad a la mía, he dejado de disfrutar del centenar de gente que se agolpa en un boliche los sábados por la noche. Entonces, a pesar de mis insaciables ganas de estar con vos, no podes pedirme que te acompañe todos los fines de semana a bailar. Perdón.
He dejado de ver a las personas por el tamaño del busto, los pectorales y el tamaño de su nariz. Me interesa ahora, mucho más un hombre con inteligencia y humor antes que uno guapísimo pero algo sonso. Por eso me sorprende que yo te mire con esta cara de boba cuando me sonreís. Si apenas sos un niño!!.
A mi edad, yo disfruto de levantarme a las 9 de la mañana los domingos. Dormir hasta las dos de la tarde ya me parece imposible y casi que una pérdida de tiempo. Pero juro que respeto que duermas toda la mañana mientras yo limpio el baño, hago las compras en la verdulería, tomo más de 60 mates y salgo a caminar por el parque.
Disfruto más, sentarme en un barcito con amigos que un boliche plagado de gente bailando. Porque un viernes, en general, tengo ganas de compartirlo con gente que realmente conozco y quiero, y no persigo el fin de quebrarme del pedo, sino tomarme uno o dos daiquiris mientras río como siempre. Pero tranquila, sin tanta exaltación.
A tu edad, veía a mis amigos casi todos los días. Como mucho cada tres días. Hoy los veo mucho menos, las obligaciones laborales y/o maritales se han antepuesto a nuestros horarios. Aunque no a nuestro cariño ni nuestra forma de relacionarnos. No me mires con cara extraña, no es que no los quiera. Pero ellos están ocupados, y yo también. Por otro lado, ahora disfruto mucho más de estar sola. He aprendido a ser mi mejor compañía. Ya entenderás de qué se trata. O no.
Con tu edad no concebía ni pensar en familias, ni hijos, ni nada sólido por más de dos horas. Porque eso parecía lejano y estaba lejos de ser algo en lo que pudiera o quisiera concentrarme. Pero tampoco quiere decir que vaya a pedirte que nos casemos ni que tengamos hijos ahora.
En mis 19, yo salía con polleritas que apenas me tapaban la cola, me subía a unos tacos que me daban, mínimo, 10 cm más. Andaba de musculosas apretadas y escotadas. Hoy no me subo a esos tacos porque ya me hacen doler a la media hora de estar sobre ellos, y me pone incómoda la pollera tan corta. Ni hablar de las consecuencias obvias de cargar una musculosa escotada con semejante par de tetas. Ya no me causan gracia las guarangadas ni me parece atractivo que un tipo me mire más los pechos que la cara al hablarme. Si vos necesitas eso en una minita, entiendo sí, que vuelvas a ellas.
A tu edad, aún me hablaba con la mitad de mis compañeros del cole. Hoy por hoy, me hablo solo con algunos. Eso es algo que me recuerda el paso del tiempo.
Y pese a todas estas diferencias, puedo sentir lo bien que la pasas estando conmigo. Porque yo lo paso igual de bien.
Y quizás, es solo que soy demasiado estructurada para algunas cosas, y pensar que sí se puede construir algo con tantas diferencias, me resulta casi imposible.
Por lo pronto, no podré volver a ponerme una minifalda de 20 cm, pero puedo, con toda la desinhibición que logré desde tu edad a la mía, desnudarme para vos cada noche. Puedo cocinar los miércoles y puedo enseñarte de otras cosas. Podemos hacer de cuenta, que a veces vuelvo a ser nena y jugamos a esos juegos de los que ya me he olvidado las reglas. Podemos jugar, a que vos me miras y yo me sonrojo. Podemos caminar de la mano. Podemos hacer fiaca todos los domingos.
Puedo retratar tu cuerpo hermoso y adolescente. Puedo contar los pelos de tu barba y los lunares de tu espalda. Puedo acariciar tu cuasi virginidad con soberano respeto, para no lastimar tu ego, ni tu inocencia, y mucho menos tu virilidad.
Al fin y al cabo, lo único que espero de un hombre, es que sepa jugar y jugar, volar y volar, y hacer el amor jugando. Y volando.
Y vos, podes con ambas cosas.
Qué más puedo pedir?
He dejado de ver a las personas por el tamaño del busto, los pectorales y el tamaño de su nariz. Me interesa ahora, mucho más un hombre con inteligencia y humor antes que uno guapísimo pero algo sonso. Por eso me sorprende que yo te mire con esta cara de boba cuando me sonreís. Si apenas sos un niño!!.
A mi edad, yo disfruto de levantarme a las 9 de la mañana los domingos. Dormir hasta las dos de la tarde ya me parece imposible y casi que una pérdida de tiempo. Pero juro que respeto que duermas toda la mañana mientras yo limpio el baño, hago las compras en la verdulería, tomo más de 60 mates y salgo a caminar por el parque.
Disfruto más, sentarme en un barcito con amigos que un boliche plagado de gente bailando. Porque un viernes, en general, tengo ganas de compartirlo con gente que realmente conozco y quiero, y no persigo el fin de quebrarme del pedo, sino tomarme uno o dos daiquiris mientras río como siempre. Pero tranquila, sin tanta exaltación.
A tu edad, veía a mis amigos casi todos los días. Como mucho cada tres días. Hoy los veo mucho menos, las obligaciones laborales y/o maritales se han antepuesto a nuestros horarios. Aunque no a nuestro cariño ni nuestra forma de relacionarnos. No me mires con cara extraña, no es que no los quiera. Pero ellos están ocupados, y yo también. Por otro lado, ahora disfruto mucho más de estar sola. He aprendido a ser mi mejor compañía. Ya entenderás de qué se trata. O no.
Con tu edad no concebía ni pensar en familias, ni hijos, ni nada sólido por más de dos horas. Porque eso parecía lejano y estaba lejos de ser algo en lo que pudiera o quisiera concentrarme. Pero tampoco quiere decir que vaya a pedirte que nos casemos ni que tengamos hijos ahora.
En mis 19, yo salía con polleritas que apenas me tapaban la cola, me subía a unos tacos que me daban, mínimo, 10 cm más. Andaba de musculosas apretadas y escotadas. Hoy no me subo a esos tacos porque ya me hacen doler a la media hora de estar sobre ellos, y me pone incómoda la pollera tan corta. Ni hablar de las consecuencias obvias de cargar una musculosa escotada con semejante par de tetas. Ya no me causan gracia las guarangadas ni me parece atractivo que un tipo me mire más los pechos que la cara al hablarme. Si vos necesitas eso en una minita, entiendo sí, que vuelvas a ellas.
A tu edad, aún me hablaba con la mitad de mis compañeros del cole. Hoy por hoy, me hablo solo con algunos. Eso es algo que me recuerda el paso del tiempo.
Y pese a todas estas diferencias, puedo sentir lo bien que la pasas estando conmigo. Porque yo lo paso igual de bien.
Y quizás, es solo que soy demasiado estructurada para algunas cosas, y pensar que sí se puede construir algo con tantas diferencias, me resulta casi imposible.
Por lo pronto, no podré volver a ponerme una minifalda de 20 cm, pero puedo, con toda la desinhibición que logré desde tu edad a la mía, desnudarme para vos cada noche. Puedo cocinar los miércoles y puedo enseñarte de otras cosas. Podemos hacer de cuenta, que a veces vuelvo a ser nena y jugamos a esos juegos de los que ya me he olvidado las reglas. Podemos jugar, a que vos me miras y yo me sonrojo. Podemos caminar de la mano. Podemos hacer fiaca todos los domingos.
Puedo retratar tu cuerpo hermoso y adolescente. Puedo contar los pelos de tu barba y los lunares de tu espalda. Puedo acariciar tu cuasi virginidad con soberano respeto, para no lastimar tu ego, ni tu inocencia, y mucho menos tu virilidad.
Al fin y al cabo, lo único que espero de un hombre, es que sepa jugar y jugar, volar y volar, y hacer el amor jugando. Y volando.
Y vos, podes con ambas cosas.
Qué más puedo pedir?
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